El incumplimiento de la ruta afecta a más de 38.000 pasajeros a diario. Los viajeros están cansados de que los dejen «botados» en Gato Negro, en la avenida Sucre de Catia.

La Guaira. Las quejas de los usuarios de la ruta suburbana Caracas-La Guaira no solo se refieren a los incrementos indebidos del pasaje, sobre todo en las noches y los fines de semana.

En no pocos trayectos de la autopista, se observan molestias por el incumplimiento de la ruta, la cual debería culminar en la parada frente a la estación del metro de Capitolio, en el centro de Caracas.

“Estamos cansados del abuso. Dicen ahora que es por el gasoil, pero siempre nos perjudican al dejarnos en Gato Negro (Catia) y no en Capitolio”, comentó Adriana Lorca, una emprendedora que llevaba un encargo de pasapalos para la avenida Baralt.

Lorca, estudiante de Psicología de la Universidad Central de Venezuela, exigió, sin éxito, al colector de la unidad el cumplimiento de la ruta, según lo establecido en la Gaceta Oficial número 42.842 del 19 de marzo de este año.

En el instrumento legal se fijó en 45 bolívares el pasaje desde Catia La Mar hasta la parada frente a la estación del metro de Capitolio, mientras en 50 bolívares quedó la tarifa desde Caraballeda.

“Nos dejan botados”

Los viajeros de La Guaira resienten que cuando los dejan “botados en Gato Negro” deben cancelar 15 bolívares más de pasaje hasta Capitolio y sus alrededores.

Los afectados se exponen a más tardanzas cada vez que los buses se detienen en las sucesivas paradas de avenida Sucre, en un trayecto de cuatro kilómetros.

“Es un calvario usar camioneticas para ir a Caracas, los tipos hacen lo que quieren y no hay respuestas si los denuncias”, puntualizó Esperanza Rubicondo, ama de casa que esperaba una unidad en Gato Negro, tras discutir con un transportista que se negó a arribar a Capitolio.

Otros usuarios recordaron que “no hay quien le ponga el cascabel al gato” en horas nocturnas y durante los fines de semana, cuando los choferes exigen una tarifa que oscila entre 100 y 120 bolívares por pasajero con destino a Catia La Mar, Macuto o Caraballeda.

“Esos cobros nocturnos aumentan en la medida que se hace más tarde y si lo analizamos subiendo desde La Guaira, menos van a llegar hasta Capitolio a esas horas”, denunció María de los Ángeles Parra, enfermera del hospital de los Magallanes de Catia que vive en Caraballeda.

Los pasajeros consultados coincidieron en señalar que los incumplimientos de ruta se han acentuado desde la pandemia del COVID-19 hasta el presente.

Merma de unidades

Sergio Cárdenas, presidente del Bloque Unido de Transporte de Vargas, dijo que en el año 2018 había 700 unidades, a fin de atender la demanda de una ruta que es prioritaria para estudiantes y trabajadores guaireños.

Sin embargo, en la actualidad circulan entre 100 y 120 unidades. Los propietarios y conductores “avances” insisten en defenderse de las críticas con las dificultades para el suministro semanal de gasoil y los costos dolarizados que no permiten el mantenimiento general de los autobuses.

En medio de la problemática, la ruta de transporte público Caracas-La Guaira moviliza diariamente a más de 38.000 personas, según Cárdenas.

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