La Casa Grande es una organización sin fines de lucro conformada por voluntarios. Desde mayo de 2000, promueve, protege y apoya la lactancia materna y la crianza respetuosa. 7800 madres, padres y bebés en el país han recibido su apoyo.
Caracas. Todo parecía simple la primera vez. Con su hija mayor, Madeleine descubrió la maternidad como un flujo natural: la lactancia exclusiva, el contacto piel con piel, los días llenos de ternura. “Fue una experiencia maravillosa y especial”, recordó.
Pero la segunda vez, la historia cambió. Con Maia, su bebé de tres meses, la lactancia se convirtió en un desafío que la llevó al dolor físico y emocional. El agarre deficiente, las heridas profundas y la frustración diaria hicieron que cada intento de amamantar se sintiera como un obstáculo imposible de superar.
”El problema fue el agarre deficiente de Maia, que se negaba a aferrarse bien al pezón. La herida en el seno se me hizo profunda, la sangre y el dolor era horrible. En el intento de que la bebé agarrara el pecho, me destrocé los dos senos. Me dolía, fue un proceso muy doloroso y traumático desde el principio”, djo la joven madre a Crónica Uno.
El rechazo se volvió un sentimiento palpable durante los primeros meses. Madeleine admite que no quería escuchar a la niña llorar, y cuando lo hacía, era “terrible”. En su desesperación, probó de todo: fórmulas, cremas, pezoneras, chupones. Nada funcionaba.

La respuesta llegó en una consulta con su pediatra. Ella le dio pautas y palabras de aliento que la hicieron reflexionar. Ese mismo día, Madeleine buscó en internet un lugar donde pudiera recibir apoyo. Así encontró a la Asociación Civil La Casa Grande, un centro especializado en lactancia materna.
”Les escribí, me contactaron y me dieron una cita. Tomé la iniciativa de ir y, desde el primer momento, todo fue cambiando. Aprendí la técnica para amamantar y me llené de conocimientos gracias a la orientación y el apoyo. Hoy, Maia tiene tres meses y se alimenta de la forma correcta. Agarra su teta como debe ser, es una niña sana y bien nutrida”.
25 años de amor y leche materna
La Casa Grande es una organización sin fines de lucro integrada por voluntarios. Desde mayo de 2000, promueve, protege y apoya la lactancia materna y la crianza respetuosa. Miles de madres, padres y bebés en el país han recibido su respaldo.
La iniciativa fue fundada por Eveling Niño, pediatra y gastroenteróloga, quien desde 1990 trabaja con infantes con trastornos nutricionales. Desde el año 2000, se dedica casi exclusivamente a la consultoría en clínica de lactancia materna.
“Llevamos 25 años funcionando, el equipo no recibe ningún tipo de pago. Su motor es el compromiso y el amor por lo que hacen, lo que les permite ofrecer todos los servicios de manera totalmente gratuita”, relató la experta.

Niño explicó que su enfoque se centra en un período clave: los primeros mil días de vida, desde la concepción hasta los dos años del niño.
“Ese es el período de más vulnerabilidad de todo ser humano, es cuando el niño crece más rápido”. Por ello, la asociación acompaña a las madres desde el embarazo, brindando una guía completa y continua.
La especialista subrayó que la organización se sostiene únicamente con aportes privados, pues no cuenta con apoyo estatal. A esta dificultad se suma la falta de un espacio físico propio, lo que limita la expansión de programas y actividades comunitarias, pese a la creciente demanda.
Atención a distancia: la respuesta a la pandemia
Con la llegada de la pandemia de coronavirus, la organización debió suspender sus actividades presenciales. “Me preguntaba qué íbamos a hacer porque teníamos que hacer algo”, recuerda la directora.
A finales de 2020, obtuvieron un fondo de inversión social que les permitió adquirir equipos para trabajar a distancia.
}En enero de 2021, iniciaron el programa “Acompañándote en Lactancia”, con el que lograron más de 7800 atenciones a través de llamadas, WhatsApp y videoconferencias. Un resultado que superó las expectativas en casi un 70 %.

Para la doctora desde que inició nada ha sido imposible. Han apoyado a madres embarazadas, a bebés huérfanos y a familias en situaciones extremas. Comparte un caso que ilustra su alcance:
“Nos llegó el caso de un bebé cuya mamá murió y la abuela no podía amamantarlo. A través de la atención en línea, nos pusimos en contacto con una tía del bebé y le enseñamos todo el proceso”.

Un birrete por el éxito
El esfuerzo de Madeleine fue reconocido de manera especial. Maia se graduó en una promoción de La Casa Grande, un evento que simboliza la lactancia materna exitosa. Este acto “hace público el éxito” de las madres que, pese a las dificultades, alcanzan sus metas.
La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, complementada luego con alimentos adecuados y seguros hasta los dos años o más. El objetivo es garantizar un crecimiento sano, un desarrollo óptimo y una protección inmunológica duradera.
En Venezuela, las cifras muestran lo lejos que aún se está de esa meta. Según Unicef, solo el 32 % de los bebés en el país recibe lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, mientras que la media mundial ronda el 44 %.
Estos datos revelan la importancia de iniciativas comunitarias como La Casa Grande, que buscan cerrar esa brecha y apoyar a las madres en un contexto con servicios de salud públicos debilitados.
Niño detalló que la graduación contempla distintos niveles de reconocimiento. El primero, la mención Bebé amamantado, es para quienes tienen entre 6 y 11 meses y recibieron lactancia exclusiva los primeros seis; se distingue con un birrete rojo.
El segundo, la mención honorífica, corresponde a bebés de un año o más y se simboliza con un birrete azul. El máximo reconocimiento, el Bebé summa cum laude, es para quienes cumplen dos años o más amamantados; ellos reciben un birrete amarillo.



Las ceremonias se realizan cada año desde 2004, en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM), que se celebra la primera semana de agosto.
Un acto de amor que nutre el espíritu
Para la directora de la asociación, la lactancia es mucho más que alimento: es un vínculo que nutre cuerpo y espíritu, cimentado en el amor. “La leche humana es un recurso vivo, natural y renovable. Tiene un alto valor biológico, es muy segura y es 100% ecológica”, recalcó.
La pediatra añadió que, además de los beneficios en salud, la lactancia tiene un profundo impacto social. Fomenta una cultura de paz, impulsa la crianza consciente y previene el maltrato.

“Cada vez que mamá y bebé se encuentran para amamantar, hacen una relación de muchísimo cariño, basada en el contacto piel con piel, visual y auditivo. Este apego es fundamental para el desarrollo futuro del niño”,
remarcó.
Hoy, la naturalidad con que Maia se aferra al pecho y la tranquilidad con que Madeleine la miran borran meses de dolor. Ese acto hace que la madre que dudó de su capacidad celebre, birrete simbólico mediante, la lactancia como un medio de conexión natural y único con su hija.
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