El Gobierno de Nicolás Maduro inició un despliegue militar en cinco estados costeros. Previamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que no descarta acciones militares contra el narcotráfico en territorio venezolano.
Caracas. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció este domingo, 7 de septiembre, un “refuerzo especial” de la presencia militar en cinco estados costeros del país, situados en la fachada caribeña y atlántica.
La medida responde a una orden de Nicolás Maduro, quien instruyó la movilización de medios navales, aéreos y terrestres para “combatir el narcotráfico” en zonas que el chavismo señala como vulnerables.
El despliegue se centrará en Zulia y Falcón, con especial énfasis en la Guajira y la península de Paraguaná, dos enclaves marítimos del occidente venezolano, muy próximos a las rutas hacia el Caribe y con alta actividad de contrabando.
También se reforzará la presencia en Nueva Esparta —que incluye las islas Margarita, Coche y Cubagua— y en los estados de Sucre y Delta Amacuro.
“Nadie va a venir a hacer el trabajo por nosotros”, afirmó Padrino López en un vídeo difundido en redes sociales en el que se le ve con uniforme camuflado y en lo que parece ser un bunker.
El mensaje, sin embargo, llega en un momento de fuerte cuestionamiento internacional. Estados Unidos (EE. UU.) aseguró la semana pasada que una de sus unidades navales hundió una lancha “cargada de drogas” procedente de Venezuela, en un operativo que dejó 11 muertos. Washington tildó a los fallecidos como “narcoterroristas” vinculados al chavismo.
El Gobierno de Maduro, por su parte, negó que la embarcación hubiera zarpado desde su territorio, aunque no ofreció pruebas que respaldaran su versión. Para EE. UU. esta contradicción alimenta las sospechas sobre la connivencia del chavismo con el tráfico de estupefacientes.
Un “golpe cinético” sin precedentes
El incidente ocurrió el 2 de septiembre de 2025 —aunque reportes de residentes de San Juan de Unare apuntan que la lancha partió días antes desde esa localidad del estado Sucre— cuando fuerzas de EE. UU. ejecutaron un ataque militar letal contra una embarcación rápida, conocida como “go-fast boat” o “flipper”.
Es decir, lanchas pequeñas de gran velocidad usadas habitualmente por el narcotráfico en aguas internacionales del sur del Caribe.
Según Washington, la nave estaba operada por miembros del Tren de Aragua —una megabanda venezolana nacida en cárceles y hoy expandida por Sudamérica con actividades de extorsión, trata de personas y tráfico de drogas— y transportaba una carga significativa de narcóticos con destino a EE. UU.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció el hecho públicamente la tarde del propio 2 de septiembre. En su mensaje, describió la maniobra como un “golpe cinético” —término militar que designa el uso de fuerza letal directa, como misiles o proyectiles, frente a tácticas no letales de interdicción— contra “narcoterroristas”.

11 muertos
El resultado: 11 venezolanos muertos —ocho de San Juan de Unare y tres de Güiria, localidades costeras del estado Sucre dedicadas a la pesca— sin bajas estadounidenses.
Tras el breve anuncio, Tump incluso difundió un vídeo de 24 segundos donde se observa la explosión de la lancha. Voceros del chavismo, incluido el ministro de Comunicación e Información, lo calificaron de montaje generado con inteligencia artificial. No obstante, expertos como Cazadores de Fake news confirmaron su autenticidad.
Este episodio marca una escalada en la política antidrogas de Washington —que ya desplegó destructores, submarinos de propulsión nuclear y cazas F-35 en la región— y ha abierto un debate sobre la legalidad de atacar embarcaciones en alta mar sin proceso judicial previo.
El chavismo lo denunció como preludio de una invasión. Del mismo modo, ONG y juristas internacionales cuestionaron la acción por considerar que violar el derecho a la vida en ausencia de un conflicto armado.

Milicia activada
El viernes pasado, desde la Academia Militar del Ejército Bolivariano, principal institución de formación militar, el gobernante Nicolás Maduro activó las Unidades Comunales Milicianas, distribuidas en los 5336 Circuitos Comunales —divisiones territoriales para organizar la participación ciudadana en defensa— del país.
“Hoy es el primer día de activación operativa y organizativa de toda la Milicia Nacional Bolivariana, ya estructurada con los ciudadanos que se alistaron en las dos jornadas previas”.
De acuerdo con Maduro, esta acción representa la activación operativa de la Milicia Nacional Bolivariana, integrada por ciudadanos civiles voluntarios. Además, fortalece el sistema de defensa nacional, conforme a la Constitución Bolivariana, que establece que la protección de la soberanía es responsabilidad de todos.
El mandatario destacó que esta “fusión cívico-militar” —la colaboración entre civiles y fuerzas armadas— permite enfrentar a grupos narcoterroristas originarios de Colombia, paramilitares y bandas históricas que han afectado la región.
Asimismo, aseguró que Venezuela es hoy “territorio libre de producción y procesamiento de drogas”. Esto como resultado de la unión entre la Fuerza Armada, la Milicia y el llamado poder popular.

Choque con EE. UU. y aislamiento regional
El despliegue militar anunciado por Padrino López se suma a operaciones previas que el chavismo exhibe como logros. En agosto, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, comunicó el envío de 15.000 funcionarios a Zulia y Táchira. Estos dos entidades, fronterizas con Colombia, han estado históricamente marcados por contrabando de drogas, gasolina y armas.
Con el refuerzo actual, el Gobierno asegura que la llamada Zona de Paz N° 1 cuenta con unos 25.000 militares, apoyados por drones de vigilancia y patrullas fluviales.
El choque con Washington se intensifica. Consultado por la el periodista español David Alandete sobre un informe que revelaba la evaluación de ntervención militar contra los carteles de narcotráfico dentro de Venezuela, Trump respondió la tarde este domingo, 7 de septiembre, con un enigmático “Ya lo descubrirás”.
Su gobierno mantiene una recompensa de 50.000.000 de dólares por la captura de Maduro y acusa al chavismo de liderar el llamado “Cartel de los Soles”, designación usada por agencias de inteligencia para señalar a militares venezolanos presuntamente vinculados al narcotráfico.
La tensión también alcanza a Guyana, país con el que Caracas mantiene una disputa territorial por el Esequibo, una zona rica en petróleo bajo administración guyanesa pero reclamada por Venezuela.
Durante su juramentación, el presidente Irfaan Ali prometió cooperar con socios internacionales contra el narcotráfico y recibió el respaldo de EE. UU., que incluso realizó un sobrevuelo militar sobre Georgetown. Ese gesto evidenció el creciente aislamiento de Venezuela en el Caribe.
Mientras Maduro busca proyectar fuerza con más uniformados en las costas, los hechos en el mar Caribe —como el hundimiento de la lancha “cargada de drogas”— apuntan en dirección contraria: la imagen de un Estado incapaz de controlar sus rutas marítimas y cada vez más señalado como parte del problema que dice combatir.
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