El aumento del pasaje en Barinas obliga a usuarios caminar más y refuerza la dependencia de bonos entre la población. Para garantizar la sostenibilidad del servicio, choferes presentaron al Ministerio de Transporte una propuesta de subsidio directo al usuario, que aún no ha recibido respuesta. Mientras, la inflación convierte el transporte público en un “lujo” para muchos.
Barinas. La subida de las tarifas del transporte público ha transformado la movilidad en un rompecabezas diario para los habitantes de esta ciudad venezolana. Mientras algunos recorren extensos tramos a pie para ahorrar, para otros la espera de un bono estatal se ha vuelto determinante para poder pagar los trayectos imprescindibles.
Una realidad donde desplazarse depende de ayudas oficiales, que han convertido un derecho básico en un privilegio subsidiado.
El reciente aumento de tarifas del transporte público, recogido en la Gaceta Oficial N° 43.218, puso de relieve un consenso preocupante para conductores y usuarios: los ingresos se diluyen y el dinero alcanza cada vez para menos.
El alza del pasaje urbano, que saltó de 25 a 40 bolívares, afecta directamente el bolsillo de los usuarios. El golpe fue aún más severo con la tarifa de Bus Barinas, que se triplicó al pasar de 10 a 30 bolívares, lo que anuló la que era la opción más asequible para muchos.
Como lo alertó el transportista José Linares a Crónica Uno la escasez de unidades afecta a los pasajeros. La flota actual es insuficiente para la demanda diaria. “Hay que ver cómo van a hacer los pasajeros pues no se cuenta con suficientes unidades de transporte”, dijo.
El impacto del ajuste se refleja en casos como el de Josefa Gutiérrez, quien viaja habitualmente desde Ciudad Varyná hasta la Plaza del Estudiante, un trayecto de 11,3 kilómetros. El simple recorrido de ida y vuelta le representa un gasto de 80 bolívares.
“A veces logro resolver con los bonos que me llegan, pero no alcanza, cuando me toca hacer tres viajes al día, por ejemplo”, detalló.
Ante el alza, algunos usuarios optan por caminar ciertos tramos para reducir gastos. La extrema medida muestra cómo la población ha tenido que adaptar su rutina a los crecientes costos del transporte público.

Aumento devaluado
El presidente del gremio transportista de Barinas, Jesús Delgado, sostuvo que el ingreso en Venezuela es insuficiente para costear necesidades básicas. La advertencia fue plasmada en un documento formal enviado al Ministerio de Transporte hace más de tres meses, a través del secretario ejecutivo nacional del Comando Intergremial del Sector Transporte, José Luis Trocel.
Además, el sector transporte ha sostenido en los últimos meses múltiples asambleas para evaluar la situación socioeconómica de los usuarios, estrechamente vinculada con la posibilidad de mantener operativas las unidades. Es decir, repararlas y sostener su funcionamiento.
La meta inicial era fijar un pasaje equivalente a 50 centavos de dólar. El monto les permitiría cubrir los gastos de mantenimiento y aliviar la carga familiar de los transportistas. Sin embargo, la petición fue ignorada por las autoridades, lamentó el gremialista.
“El aumento a 40 bolívares no es lo que aspiramos, no es lo que necesitamos, por una razón: el pasaje desde el jueves hasta el martes, 30 de septiembre, ya se devaluó”, .
precisó Delgado
En este sentido, recordó que el ajuste de abril, equivalente a 29 centavos de dólar, también se devaluó rápidamente. “Eso nos indica que no estamos cobrando lo que se requiere para la operatividad y prestación del servicio. Comprendo al usuario del transporte y el impacto de esto en su bolsillo.”
¿Bono de transporte?
Para Delgado, un subsidio al transporte sería una alternativa para aliviar la presión económica. La propuesta se implementaría mediante un bono a través del Sistema Patria, la plataforma digital del gobierno para otorgar subsidios.
“Si alguien subsidia al ciudadano común, si la persona que se monta en la unidad cumple con el criterio, paga su medio pasaje, el otro medio pasaje ¿quién lo está subsidiando? El dueño de la unidad”, cuestionó.
El dirigente añadió que, además de la escasez de unidades, otro problema crítico es el acceso al combustible subsidiado. Esta limitante reduce la operatividad y afecta la frecuencia del servicio.
“Si bien el transporte en Barinas tiene sus modalidades durante la semana, la misma unidad no surte todos los días, lo que limita el hecho de que una misma unidad tenga la posibilidad de prestar servicio”, alertó.
De acuerdo con Delgado, esto demuestra que la productividad de los transportistas es baja, pues una unidad opera en promedio 18 días al mes. Esta limitación reduce sus ingresos y dificulta el sostenimiento del servicio. Pese a esto, aseguró que la coordinación entre transporte estatal y privado ha permitido atender la demanda diaria del municipio.

Las cuentas no dan
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida reveló que la pobreza disminuyó en el primer semestre de 2024, impulsada por la estabilidad cambiaria y el control de la inflación.
Sin embargo, el estudio advirtió que la volatilidad económica posterior amenazaba con revertir esos avances, hasta afectar directamente la capacidad de los venezolanos para costear servicios básicos como el transporte. El pronóstico se cumplió menos de un año después.
“Durante el primer semestre de ese año cae la pobreza como resultado de la estabilidad cambiaria, la reducción de la inflación y el crecimiento económico. La volatilidad del segundo semestre 2024 y lo que será 2025 puede que ya esté mostrando una realidad muy distinta”.
Usuarios y transportistas concuerdan en que el incremento del pasaje en Barinas refleja la difícil ecuación entre las necesidades de los transportistas y la capacidad de pago de los pasajeros.
Mientras los ciudadanos ajustan su rutina para gastar menos —así sea a pie—, los conductores lidian con la urgencia de mantener sus unidades en circulación.
La situación confirma la necesidad de implementar subsidios y mecanismos de apoyo que amortigüen el impacto de la inflación y garanticen el acceso a un servicio esencial para la movilidad de la población.
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