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Foto: Fedeagro

Tras un mes de presidencia encargada, la agenda prioriza el petróleo, pero el sector agropecuario pide divisas, crédito y estabilidad cambiaria para sostener la próxima siembra. Representantes de Fedeagro y la Sociedad de Ingenieros Agrónomos alertan que sin financiamiento ni tecnología será difícil recuperar la producción nacional.

Caracas. Con el petróleo como prioridad en la agenda de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, los productores del campo venezolano reclaman medidas concretas para sostener la siembra y evitar que la volatilidad cambiaria y la falta de financiamiento frenen la producción.

Juramentada hace un mes, para un período aún no definido del todo, luego de la captura del exgobernante Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero pasado, Rodríguez ha dado pasos para asegurar continuidad administrativa ante un nuevo capítulo de la larga crisis venezolana.

Este interinato genera un escenario político inusual en Venezuela, pues pese a que ya se declaró formalmente la “falta absoluta” de Maduro, por parte del Tribunal Supremo de Justicia, aún no se han convocado a elecciones bajo los parámetros tradicionales. Además, su duración inicial está regulada por plazos constitucionales prorrogables por la Asamblea Nacional.

Ante esta situación, los productores agropecuarios, responsables de garantizar la soberanía alimentaria han solicitado al Gobierno que amplíe su rango de acción más allá del sector hidrocarburos. También pidieron extenderlo al sector primario de la economía.

La economía venezolana lleva años marcada por su dependencia del petróleo. Este modelo ha coincidido con un retroceso sostenido en la producción agrícola. Como consecuencia, existen desafíos estructurales que limitan la producción de alimentos para toda la población.

Históricamente, el sector agropecuario representa una porción menor del Producto Interno Bruto (PIB) frente a los hidrocarburos. Su desempeño se ve mermado por la escasez de insumos, dificultades cambiarias y un financiamiento insuficiente. Estas limitaciones afectan directamente el rendimiento y la capacidad productiva del campo.

Es por eso que Osman Quero, presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), y Saúl Elías López, presidente de la Asociación Venezolana de Ingenieros Agrónomos, explicaron a Crónica Uno los pasos necesarios para multiplicar la producción del sector primario nacional.

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Foto: archivo

Volatilidad cambiaria

El máximo representante de los productores agropecuarios privados en el país, Osman Quero, sostiene que la inestabilidad en el tipo de cambio —el valor relativo entre bolívar y divisas extranjeras— dificulta la planificación de costos para los agricultores, afectando directamente la producción. En ese sentido, considera que las autoridades nacionales deben buscar soluciones inmediatas.

“La volatilidad del mercado cambiario afecta directamente al sector agrícola, ya que los costos de producción se vuelven inciertos. Necesitamos estabilidad en el sistema cambiario para garantizar la sostenibilidad de nuestro sector”,

adujo.

Sobre la dificultad de cobrar en bolívares mientras los insumos se pagan en dólares, detalló que la mayoría de las semillas y fertilizantes son importados. Esta dependencia vuelve al sector especialmente vulnerable a la volatilidad cambiaria diaria.

“Estamos cobrando nuestras cosechas en bolívares, pero los insumos se compran en dólares. Esto crea un desfase financiero que complica la planificación y ejecución de nuestras actividades agrícolas”, dijo.

Por otra parte, el también expresidente de Fedecámaras Portuguesa enfatizó que la condición para el próximo ciclo de siembra, que inicia en abril, es crítica y no se puede posponer. Lo que genera presión sobre los productores para obtener insumos en un contexto cambiante.

“Venezuela tiene la capacidad de ser autosuficiente en productos como maíz blanco, café y caña de azúcar. Sin embargo, la falta de recursos y el clima cambiante son retos que debemos enfrentar para alcanzar esta meta”, sostuvo.

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Foto: archivo

Financiamiento agrícola

En cuanto al financiamiento, Quero señaló que las divisas que ingresan al país y se destinan a los sectores productivos deben entregarse de manera oportuna, lo que permitiría aumentar la siembra de rubros prioritarios como el maíz.

“El sector espera superar las 300.000 hectáreas de maíz que se sembraron en el año 2025, de igual manera se estima superar las 140.000 hectáreas de arroz. Para esto se necesitan los insumos, la estabilización del sistema cambiario y el financiamiento, para poder concretar estas actividades”,

indicó.

Osman Quero aseveró que Venezuela cuenta con tierras y una clase agrícola constituida por hombres y mujeres dispuestos a generar riqueza en 17 estados del país, aunque el peso de décadas de crisis hace más urgente la reactivación de estos sectores productivos.

35 millones de hectáreas

Por otro lado, la Sociedad de Ingenieros Agrónomos y Alimentos (Sviaa) presentó una propuesta para recuperar 35.000.000 de hectáreas de tierras fértiles, consideradas el capital natural de Venezuela. Una forma de referirse a los recursos biológicos y físicos del suelo disponibles para producir alimentos y materias primas agrícolas.

Según una investigación de la Sviaa, esa vasta extensión de tierras fértiles se trabaja sin planificación topográfica, con mal manejo de aguas y métodos rudimentarios.

“Los sistemas de gestión anacrónicos están ocasionando pérdidas alarmantes de la capa vegetal venezolana”, alertó el presidente del gremio, Saúl Elías López.

En perspectiva, explicó que el suelo tarda cientos de años en formar unos centímetros de capa orgánica, por lo que las malas prácticas empobrecen la tierra. La capa orgánica es la parte del suelo que contiene materia orgánica rica en nutrientes esenciales para los cultivos.

«Estamos registrando una pérdida promedio de 20 toneladas métricas de suelo por hectárea en cultivos de maíz y hasta 30 toneladas métricas por hectárea en el cultivo de arroz”, precisó.

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Foto: DJI Agricultura

La agrotecnología como solución

López argumentó que Venezuela cuenta con un potencial de 30.000.000 de hectáreas aptas para ganadería y producción animal. Esta base resulta ideal para impulsar la ganadería regenerativa —un enfoque productivo que busca restaurar la salud del suelo y los pastizales a largo plazo— y el pastoreo.

“Más otros 5.000.000 de hectáreas fértiles para la producción vegetal de alto rendimiento e igualmente un potencial pesquero y acuícola aún subutilizado”, añadió.

El especialista afirmó que la agrotecnología —uso de tecnologías avanzadas aplicadas a la agricultura y ganadería— debe ser el eje central de una política agrícola para aprovechar esas 35.000.000 de hectáreas.

“Para ello se requiere inversiones estructurales en sistemas de riego y drenaje eficientes, pero diseñados con tecnologías modernas”, enfatizó.

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Foto referencial: cortesía Ministerio Agricultura.

Ganadería 4.0

López también resaltó los beneficios de usar inteligencia artificial, drones, robótica y sensores para optimizar la producción agrícola y ganadera. Estas herramientas permiten un monitoreo más preciso y eficiente de recursos como agua y pastos.

“La hoja de ruta de la ganadería 4.0 es una estrategia que integra inteligencia artificial, internet y monitoreo satelital para transformar el campo venezolano”, explicó.

Invitó a los ganaderos a decirle adiós al papel y adoptar sistemas digitales que faciliten su trabajo y permitan una gestión más eficiente de los costos, en los que la alimentación representa cerca del 65% de los gastos operativos.

“Hay que eliminar los registros manuales y cambiar a los digitales. Se debe impulsar el uso de sensores y drones para monitoreo de pastos y agua en tiempo real, donde la alimentación representa el 65 % de los costos”,

precisó.

Añadió que modelos de inteligencia artificial predictivos pueden anticipar la ganancia diaria con 60 días de antelación. Asimismo, mapas tridimensionales del terreno ayudan a reducir la erosión del suelo —pérdida de capa superficial productiva— en aproximadamente 30 %.

“Podemos realizar levantamientos altiplanimétricos o mapas tridimensionales, para un pastoreo racional que reduce la erosión del suelo en un 30 %”.

Tecnología y petróleo

El ingeniero agrónomo agregó que un plan piloto de soluciones agrotecnológicas en el estado Zulia proyecta un aumento del 15 % en la producción de leche y una reducción del 10 % en costos alimenticios.

López instó a productores, entidades financieras y al Gobierno a priorizar el uso de tecnologías para frenar la degradación de tierras fértiles e impulsar la ganadería del país.

 “La tecnología es el presente necesario para una Venezuela productiva”, reiteró.

En conjunto, los planteamientos de los gremios agropecuarios dibujan un diagnóstico claro: sin estabilidad cambiaria, financiamiento oportuno y adopción tecnológica, el potencial de tierras y capacidad productiva seguirá limitado.

La apuesta oficial por el petróleo como palanca de recuperación convive así con la presión de un sector primario que reclama condiciones básicas para expandirse. El pulso entre prioridades energéticas y necesidades agrícolas marcará el margen real de la recuperación productiva en los próximos ciclos de siembra.

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