Ambientalistas rechazaron que temporadistas instalaran parrilleras en las playas del cayo Los Juanes, en el estado Falcón. Agregaron que si el Estado no aplica las regulaciones, el daño a la biodiversidad de estas áreas persistirá y podría ser más grave.
Caracas. Lo que debió ser un momento de esparcimiento con motivo de los Carnavales se transformó en un desastre ambiental. En el cayo Los Juanes del Parque Nacional Morrocoy, estado Falcón, la afluencia masiva de yates y turistas, sin vigilancia ni supervisión, provocó una vez más el colapso de sus espacios naturales y una afectación directa sobre sus ecosistemas.
Este año la celebración excedió todos los límites. En las redes sociales se difundieron imágenes y videos que mostraron una multitud de yates con música a alto volumen y personas que jugaban Carnaval con espuma química, conocida como tangana, en las cristalinas aguas del cayo.
También se observó a turistas que instalaban parrillas dentro del mar y consumían bebidas alcohólicas en zonas restringidas.
Este miércoles, 18 de febrero, tras culminar el asueto, las consecuencias de estas acciones quedaron en evidencia con nuevos videos en los cuales se aprecia la acumulación de basura y desechos fisiológicos, que contaminan las áreas protegidas del parque.
Como no es la primera vez que ocurre, ambientalistas y miembros de la comunidad científica se pronunciaron para rechazar la inobservancia de las autoridades, a quienes señalan por su falta de previsión en el control de aforo y capacidad de carga de las áreas protegidas.
También advierten que el uso de químicos y desechos orgánicos en zonas de baja profundidad rompe el ciclo de vida de los corales y asfixia las praderas marinas y otras especies.
Como resultado de lo ocurrido, se anunció que tres personas fueron detenidas por generar contaminación y daños ecológicos en el Parque Nacional Morrocoy.
Sin embargo, los especialistas advierten que, si el Estado no aplica con rigor el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso (PORU), que regula lo que se puede hacer, o no, dentro de los parques nacionales, el daño a la biodiversidad de estas áreas podría tener graves consecuencias.


Aunque los excesos de la celebración de estos carnavales expusieron la imprudencia de los turistas, desde hace algún tiempo distintas organizaciones alertan sobre la laxitud en la aplicación de las regulaciones y normas que amparan las áreas protegidas ante la acción del hombre.
Un ejemplo es la Organización Clima21. Según la ONG, el Estado venezolano ha descuidado su obligación de custodia, lo que da paso a la realización de actividades recreativas de alto impacto que vulneran los planes de ordenamiento vigentes.
Impacto letal en el ecosistema
Para los expertos de esta organización, el turismo masivo y descontrolado en Morrocoy constituye una forma de violencia ambiental. En un comunicado divulgado el 16 de febrero pasado, Clima21 advirtió que las áreas naturales protegidas en Venezuela se transformaron en un «territorio de nadie», debido a la ausencia de autoridad.
Para la ONG la impunidad ambiental y el descontrol institucional en estos paisajes no solo alteran la estética del lugar, sino que comprometen la protección frente al cambio climático y la conservación de su biodiversidad.

La fundación Azul Ambientalista explicó, en una publicación en su cuenta de Instagram, que la espuma en spray perjudica las raíces de los manglares al crear una película pegajosa que, al secarse, obstruye sus poros y les impide respirar.
Algo similar ocurre con los corales, que pueden absorber los compuestos químicos a través de sus tejidos blandos. Según la organización, esto debilita el sistema inmune de los corales y los hace más propensos a enfermedades y pérdida de tejidos.
Por su parte, la ecologista Karen Brewer-Carías advirtió sobre la fragilidad del Parque Nacional Morrocoy, un santuario que alberga arrecifes de coral, praderas marinas y manglares, vitales para la supervivencia de múltiples especies.
Brewer- Carías señaló que el uso de espumas químicas contamina estos refugios y altera el equilibrio biológico que ya se encuentra amenazado.
Normativas y acciones legales
En términos de normativa, el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso (PORU) del Parque Nacional Morrocoy establece parámetros para garantizar la integridad del ecosistema, los cuales prohíben ruidos que superen los 60 decibeles durante el día.
La normativa también fija la capacidad de carga de cada cayo, una cifra que limita el aforo de turistas y yates para evitar la compactación de los desechos y la degradación de los fondos marinos por el anclaje masivo. Esto incluye la prohibición del uso de cualquier sustancia sólida o líquida que altere la pureza del agua por considerarla una infracción grave.
Luego de las denuncias de las organizaciones y el evidente incumplimiento de estas regulaciones, este miércoles, efectivos del comando y destacamento de vigilancia costera de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) detuvieron a tres personas presuntamente responsables de la contaminación registrada en el cayo Los Juanes.
Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) identificaron a los hombres en un video que circulaba en redes sociales cuando contaminaban las aguas durante las festividades de Carnaval.
El reciente arresto de los responsables en el cayo Los Juanes marca un precedente necesario en la defensa de la biodiversidad nacional, pero especialistas insisten en que resulta insuficiente si no se acompaña de una vigilancia permanente. La preservación de Morrocoy depende de una transición urgente hacia un modelo de turismo sostenible con el medio ambiente.
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