Lilian Romero, directora de la organización Asotránsito, explica que un reductor de velocidad requiere una señal de tránsito vertical antes para advertir al conductor y una demarcación en el pavimento pintada de amarillo o blanco. Mientras que los vecinos denuncian falta de señalización e iluminación.

Caracas. ​Conductores y vecinos de El Junquito denuncian que la instalación de 14 reductores de velocidad en el tramo que sube desde La Yaguara, desde hace tres semanas, los hace peligrosos para los peatones como para quienes van al volante.​

”Los policías acostados son buena idea si son puestos con las medidas correctas. Sin embargo, lo que hicieron en El Junquito es una locura, fueron más de 14 policías en menos de seis kilómetros y sin señalizaciones”, dice Alfredo Jiménez, vecino de El Junquito.​

Cuestiona el criterio de las autoridades, considera que ignoraron puntos importantes como la Escuela Fe y Alegría, en el kilómetro 7, donde se registran arrollamientos.

Foto: Crónica Uno

Un peligro en la oscuridad

​El viernes 20 de marzo, cerca de las 5:00 a. m., una pareja de motorizados sufrió un accidente en el kilómetro 4 de la vía. Relataron que pernoctaron en casa de un amigo para evitar transitar durante la madrugada. Sin embargo, al salir se encontraron con un reductor que no vieron por la falta de alumbrado público y porque no estaba pintado.

​Aunque la mujer sufrió lesiones leves, su pareja perdió varios dientes producto del impacto. “Allá no están pintados ninguno”, reclama la víctima.

Lilian Romero, directora de la organización Asotránsito, asegura que ​la instalación de estos reductores no puede ser un acto discrecional de las autoridades porque un mal diseño no solo daña el tren delantero de los vehículos, sino que puede causar accidentes fatales por una mala ubicación.

Romero explica que el Manual de Dispositivos de Control de Tránsito en Venezuela, normativa vigente en el país, establece protocolos estrictos que, en el caso de El Junquito, parecen ignorados.

​De acuerdo con la experta, un reductor de velocidad requiere, obligatoriamente, de una señal de tránsito vertical antes para advertir al conductor.

“Si es doble vía, tienes que poner dos señales que digan: se aproxima un reductor. Además, debe haber una demarcación en el pavimento pintada de amarillo o blanco”,

detalla.

Congestión vial​

Para los habitantes de El Junquito los reductores de velocidad sin señalización se suman a una infraestructura vial que tiene huecos y botes de aguas servidas, que no reciben atención de las autoridades municipales.​

“Los huecos, los derrumbes y la falta de iluminación hacen prácticamente imposible avanzar con seguridad. Ahora le sumamos unos reductores mal colocados que, en vez de alivio, trajeron más congestión en las horas picos”,

lamenta Alejandro, vecino de la zona.

​Los habitantes también denuncian un deterioro significativo en sus tiempos de traslado. Lo que antes era un trayecto de 20 minutos, ahora el regreso, especialmente durante las tardes, puede extenderse hasta una hora debido a los múltiples puntos de congestión que fragmentan la vía principal.

A las colas habituales entre los kilómetros tres y cuatro, causadas por el auge del comercio informal— se le suman los controles policiales permanentes, el avanzado estado de deterioro de la capa asfáltica y, ahora, la instalación de los 14 reductores de velocidad terminaron de empeorar la movilidad.

Normativa

Romero advierte que existen condiciones geográficas y de flujo que desaconsejan totalmente el uso de estos reductores de velocidad en las vías públicas. ​

”No se recomienda instalar reductores de velocidad en vías urbanas con más de 5 % de vehículos pesados, ni en calzadas de más de 12 metros de ancho. Además, no deben ponerse en tramos con pendientes superiores a 8 %”.

Agrega que no pueden existir en lugares con problemas de drenaje. Es fundamental considerar la acumulación de agua en la vía al elegir su ubicación para evitar siniestros viales. Debe cumplir las siguientes normas:

  1. No debe superar los 10 centímetros de alto.
  2. En instituciones de seguridad, colegios y hospitales, se recomienda intervalos de 60 a 70 metros.
  3. Tiene que haber un acompañamiento de las autoridades en educar al conductor. De lo contrario, ocurren tragedias. Ya ha pasado en Venezuela.

Lea también:

Seis de cada 10 accidentes de tránsito podrían evitarse con vías óptimas y bien señalizadas