Las criptomonedas se integran a la vida cotidiana en Venezuela como alternativa ante la inflación y la escasez de divisas. La firma internacional Chainalysis reporta mayor adopción, con más de 100.000 comercios que aceptan stablecoins como USDT y USDC.

Caracas.  Recibir dinero desde el extranjero, cambiarlo a bolívares y pagar en un comercio ya no pasa necesariamente por un banco. En Venezuela, cada vez más personas incorporan criptomonedas en su rutina para proteger su dinero de la inflación y resolver transacciones cotidianas, en medio de restricciones para acceder a divisas.

Ante la inestabilidad macroeconómica y las limitaciones estructurales para conseguir divisas mediante la banca tradicional, los criptoactivos, activos digitales que operan sobre redes descentralizadas conocidas como blockchain, como se llama a las bases de datos distribuidas que registran operaciones de forma pública, han surgido como un mecanismo de cobertura frente a la inflación y como una alternativa para recibir dinero del extranjero.

Hoy, la población los utiliza tanto para resguardar su patrimonio ante la devaluación como para realizar pagos cotidianos, una tendencia que gana terreno día a día.

En la práctica, ese uso se traduce en decisiones concretas: recibir, convertir, pagar o ahorrar. En ese circuito cotidiano es donde las criptomonedas han dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta funcional.

Según el Índice Global de Adopción de Criptomonedas 2025 de Chainalysis, una de las empresas de análisis blockchain más importantes del mundo, Venezuela ocupa el puesto 18 en el ámbito global.

Pero al ajustarse por tamaño de población y poder adquisitivo, indicador que permite comparar el uso real entre países con distintas economías, asciende hasta el noveno lugar, lo que refleja que su uso es mucho más cotidiano de lo que sugieren las cifras brutas.

Ese contraste entre cifras globales y uso cotidiano ayuda a entender por qué, más allá de los rankings, las criptomonedas se han insertado en dinámicas diarias de intercambio y subsistencia.

Mejor opción para las remesas

Andrea* vive en Venezuela y tiene dos hermanos que le envían dinero desde Europa para cubrir sus gastos y los de su familia.

Esta usuaria habitual de las criptomonedas explicó a Crónica Uno que, gracias a la criptomoneda estable USDC, un tipo de criptomoneda conocida como “stablecoin”, cuyo valor está vinculado a una moneda tradicional para evitar volatilidad, que mantiene una paridad de 1 a 1 con el dólar estadounidense, ha podido acceder a un mecanismo rápido y con bajas comisiones que le permite obtener bolívares a una mejor tasa de cambio.

“Mis hermanos me envían aproximadamente unos $ 200 mensuales a través de la plataforma Binance. En Europa ellos pueden comprar las criptomonedas directamente a la plataforma y me traspasan el dinero a mi cuenta aquí en Venezuela  de manera legal”,

contó.

En ese proceso, la operación no termina con la recepción del dinero: implica decidir cuándo vender, a qué tasa y con qué usuario, lo que introduce un margen de evaluación constante para evitar pérdidas o riesgos.

Indicó que emplea la misma plataforma para la comercialización de monedas digitales y sugerir operaciones exclusivamente con usuarios verificados.

“Yo uso el mercado P2P (Peer-to-peer) donde los usuarios colocan el monto que están dispuestos a pagar por cada USDC. Lo más recomendable es venderles a usuarios certificados de la plataforma, para así evitar ser estafados, porque existe un riesgo, ya que uno no conoce a la persona que te está comprando, pero hay usuarios seguros y con esos si se puede negociar”, adujo.  

Ese riesgo, aunque controlado mediante reputaciones y verificaciones dentro de la plataforma, forma parte de la rutina de quienes operan en estos mercados informales digitalizados. Pese a esto, aseguró que ha podido pagar con criptomonedas estables en farmacias, tiendas por departamento, zapaterías y supermercados.

La firma Chainalysis calcula que hay más de 100.000 comercios en todo el país con capacidad técnica para aceptar criptoactivos, ya sea a través de pasarelas de pago formales, herramientas tecnológicas que procesan pagos digitales en puntos de venta, o mediante la aceptación directa de USDT o USDC en cajas.

La expansión de estos puntos de pago no solo amplía las opciones del consumidor, sino que también reduce la fricción entre recibir criptomonedas y poder utilizarlas sin necesidad de convertirlas inmediatamente a bolívares.

Foto: Tether

Herramienta segura y estable

Alexis Lugo, líder de la comunidad Criptoneros, especializada en blockchain y criptomonedas en América Latina, insistió que es posible establecer una economía que incluya criptoactivos, pues aportan mayor dinamismo.

“Los criptoactivos son herramientas versátiles y líquidas que pueden facilitar transacciones económicas. La adopción de este medio digital de intercambio como el USDT ha crecido en Venezuela, ya que permite a las personas protegerse de la inflación y acceder a mercados digitales para cambiar su moneda local por activos más estables”, destacó.

Advirtió que, a pesar de la intervención gubernamental, Venezuela cuenta con una de las regulaciones más sólidas del ecosistema cripto a nivel mundial, un conjunto de normas que establecen cómo pueden operar estas plataformas y usuarios dentro del país, lo que permite el uso legal de criptomonedas y otros criptoactivos en el país.

Ese marco regulatorio, aunque restrictivo en algunos aspectos, ha coexistido con un uso extendido en la práctica, donde los usuarios priorizan la funcionalidad y la rapidez de las operaciones.

“Las criptomonedas son instrumentos altamente transparentes, ya que cada transacción es registrada y puede ser auditada. Esto contrasta con las percepciones negativas que a menudo se asocian con su uso en actividades ilegales”,

expuso.

Aseveró que la inclusión de criptoactivos como método de pago en la economía nacional podría diversificar las formas de transacción y facilitar el comercio, especialmente en un contexto inflacionario como el actual en el país.

En ese sentido, su adopción no solo responde a una lógica financiera, sino también a una necesidad operativa frente a las limitaciones del sistema tradicional.

Foto: USDC

Un medio de pago como cualquier otro

Sofía Torres es dueña de una venta de repuestos automotrices en línea en la ciudad de Caracas y acepta USDT, USDC y Bitcoin como métodos de pago.

Contó que desde el año pasado tomó la decisión de trabajar con criptomonedas porque, a su juicio, muchas personas reciben dinero desde el exterior por esta vía, principalmente remesas. Otra razón para su adopción es que algunos proveedores comenzaron a aceptar estos activos digitales.

Ese cambio no fue inmediato, sino progresivo, impulsado por la demanda de los clientes y por la necesidad de adaptarse a nuevas formas de pago dentro del mercado.

“Cuando no se conseguían dólares por ningún lado, los clientes me comenzaron a preguntar si aceptaba USDT. Tenía alguna referencia y busqué más asesoría sobre el tema y cuando me di cuenta que era algo bastante seguro, comencé a vender aceptando criptomonedas con un resultado bastante bueno hasta la fecha”, añadió.

Resaltó que, de cada cinco ventas que realiza, al menos una se concreta a través de criptomonedas. Esto implica que, aunque no es el método predominante, sí se ha consolidado como una alternativa constante dentro de su flujo de ventas.

“El método de pago que sigue mandando es el bolívar, porque la gente no quiere gastar sus dólares y tampoco sus USDT, pero siempre hay alguien que pregunta si acepto Binance, y cuando les digo que si, me piden el QR o el número de usuario y por esa vía me pagan, además es muy seguro porque inmediatamente me llega un mensaje que confirma la transacción”.

La inmediatez de esa confirmación, que ocurre en cuestión de segundos, se ha convertido en uno de los factores clave para generar confianza entre comerciantes y clientes.

Casas de cambio legales  

Para Juan Blanco, director y fundador de BitData Consultores, las criptomonedas estables se han convertido en “oxígeno” ante la falta de divisas en el país y además considera positiva la existencia de casas de cambio habilitadas por las autoridades nacionales.

«Las casas de intercambio autorizadas como Crixto y Kontigo permiten a cualquier usuarios de manera legal y segura intercambiar bolívares por USDT o USDC de forma inmediata. Esto ha traído como consecuencia que una de cada diez personas en Venezuela usa criptomonedas como medio de pago y resaltó que cada vez son más las empresas que se suman a usar criptos como USDT y USDC para importar o exportar productos”,

señaló.

Este crecimiento, de acuerdo con el especialista, responde tanto a la necesidad de divisas como a la flexibilidad operativa que ofrecen estos activos frente a los mecanismos tradicionales.

Subrayó que el uso de criptomonedas en Venezuela ha venido de menos a más y, como revela información reciente que han podido verificar, el país ya se encuentra entre los tres primeros tanto en Latinoamérica como a nivel global en entendimiento y usabilidad de criptos.

“Según cifras de Chainalysis, entre julio de 2022 y junio de 2025, en Venezuela se transaron 44.600.000.000 de dólares en criptoactivos”, precisó.

En ese volumen de transacciones, que refleja miles de operaciones diarias entre personas y comercios, se sintetiza una transformación más amplia: las criptomonedas han pasado de ser una alternativa marginal a integrarse, con matices y riesgos, en la vida económica cotidiana de miles de venezolanos.

(*) La información de esta nota incluye aportes de fuentes que solicitaron anonimato por motivos de seguridad. Crónica Uno garantiza la protección de su identidad.

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