El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, elevó el balance de fallecidos tras los devastadores terremotos. Las autoridades confirman que el número total de heridos supera los 5000. En paralelo, las labores vitales de salvamento de todas las víctimas avanzan a contrarreloj.
Caracas. Bajo toneladas de escombros y en medio de un silencio sepulcral interrumpido solo por los ladridos de 137 perros de rescate, Venezuela libra una batalla titánica contra el tiempo.
Los peores augurios de los expertos internacionales se han cumplido este lunes tras elevarse el balance oficial a 1719 muertos y 5034 heridos, un repunte trágico que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, atribuye al avance de las inspecciones en los focos más críticos.
Mientras el país procesa el golpe de ver cómo las víctimas mortales casi se duplican respecto al último fin de semana, un despliegue de más de 2600 rescatistas extranjeros y miles de voluntarios trabaja a contrarreloj ante la sombra de las miles de desapariciones que calcula la ONU.
La comparecencia de urgencia del jefe del Parlamento ante la televisión pública ha evidenciado la progresión exponencial de una de las peores crisis naturales que ha registrado el país en su historia contemporánea. Los datos iniciales del fin de semana se han visto desbordados por una realidad dramática en el terreno.
Todo esto a medida que las comisiones técnicas logran penetrar en los centros urbanos más afectados. El parlamentario introdujo el nuevo reporte oficial confirmando que el saldo mortal escaló drásticamente.
“El número de víctimas mortales por los terremotos se elevó a 1719, mientras que la cifra de heridos alcanza los 5034 en todo el territorio nacional”, dijo Rodríguez en una comparencia que recordó a las que hacía durante la pandemia por Covid-19, cuando era ministro de Comunicación.
Destrucción total
El balance ofrecido previamente por el Ejecutivo venezolano situaba el umbral del desastre en 1450 fallecidos y 3150 heridos. Este panorama ya resultaba desolador, pero que ha sido superado por los datos consolidados este lunes.
El inventario de daños materiales de la comisión técnica revela una parálisis casi total de los servicios básicos y habitacionales en múltiples regiones. En particular esto afecta la estabilidad de miles de núcleos familiares que se han quedado sin hogar de forma repentina.
La distribución de asistencia urgente hacia los focos del epicentro se ve gravemente dificultada por el colapso civil. Miles de estructuras están severamente dañadas, puentes fracturados y vías principales obstruidas que interrumpen los corredores logísticos.
Rodríguez cuantificó el volumen total del daño edilicio determinando que la cantidad de familias damnificadas asciende a 12.721. Además, las infraestructuras afectadas rondan las 2.500 unidades:
“Tenemos reportadas 12.721 familias damnificadas y un total aproximado de infraestructuras afectadas de alrededor de 2.500, incluyendo 774 edificios dañados”.
Los detalles proporcionados indican que de esos 774 edificios afectados, 189 sufrieron un colapso total y quedaron reducidos a cascotes. Mientras, otros 585 presentan fallas estructurales graves que impiden su habitabilidad inmediata. Asimismo, la red hospitalaria nacional ha sufrido un severo revés en un momento crítico.
El presidente de la Asamblea Nacional desglosó el impacto en las instalaciones sanitarias, comerciales y logísticas del país:
“Se registran 38 hospitales afectados, 34 centros comerciales dañados y 1.645 estructuras de otra índole como puentes y carreteras destruidas”.
Despliegue internacional y la búsqueda de supervivientes
Para mitigar la parálisis operativa, el Gobierno ha coordinado el traslado urgente de 527 heridos críticos hacia los hospitales de la capital, que cuentan con mayor soporte logístico.
Paralelamente, la movilización de la sociedad civil y el soporte extranjero se han convertido en los únicos hilos de esperanza para hallar vida bajo las placas de hormigón armado.
El contingente civil que trabaja sin descanso representa un hito de solidaridad en medio de la catástrofe. Desde el jueves pasado se han sumado especialistas técnicos de decenas de países aliados que han fletado aviones con equipamiento avanzado de localización biológica y asistencia médica de campaña.
Rodríguez ensalzó el soporte masivo de las brigadas extranjeras y los miles de ciudadanos que se incorporaron a las tareas de salvamento:
“Contamos con más de 2.624 rescatistas internacionales con 137 perros de rescate, además de 7.876 voluntarios registrados en las zonas de desastre”.
El suministro logístico para mantener con vida a la población evacuada ha requerido la distribución masiva de más de 7,2 millones de kilos de alimentos no perecederos y decenas de miles de raciones de comidas calientes.
Sin embargo, las agencias humanitarias advierten que el ritmo de incremento de las cifras es una constante metodológica previsible. Esto debido a las características de los fenómenos sísmicos en entornos de alta densidad urbana.
Dudas razonables
Especialistas en sismología y bases de datos internacionales como EM-DAT confirman que la progresión geométrica de la mortalidad obedece a factores logísticos inevitables. Durante las primeras 48 horas, las comunicaciones caídas y el difícil acceso a las áreas más devastadas, como la región costera de La Guaira, impiden un conteo fidedigno. Esto limita los reportes a los heridos que logran ingresar autónomamente a los centros médicos periféricos.
La remoción de los escombros estructurales es una tarea minuciosa que se prolonga durante semanas. La Organización de las Naciones Unidas calcula de manera preliminar que al menos 50.000 personas permanecen en condición de desaparecidas.
La estimación sugiere de forma trágica que el número final de decesos continuará elevándose a medida que las excavadoras completen las inspecciones técnicas del terreno.
Fuentes del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y agencias internacionales reiteraron el carácter preliminar de los balances emitidos por el Gobierno venezolano:
“Las cifras oficiales de muertos tienden a duplicarse o triplicarse entre el primer día y la primera semana debido a la recuperación progresiva de cuerpos y la evaluación estructural”.
La experiencia histórica de catástrofes similares, como el sismo de Wenchuan en China o el terremoto de Haití, demuestra que los datos iniciales siempre subestiman el impacto real, por lo que el balance de Venezuela seguirá abierto durante los próximos días.

