Los cortes eléctricos despiertan severos cuadros de estrés en niños ante la imposibilidad de entender lo que ocurre con la luz. | Foto: Armando Díaz.

Cortes eléctricos de hasta 10 horas en Carabobo afectan el rendimiento escolar y la salud mental de los niños, niñas y adolescentes. Según la Encovi 2025 cuatro de cada 10 alumnos acuden irregularmente a clases, por las fallas de los servicios como agua y electricidad.

Valencia. Los hijos de Karina Herrera despiertan cada día más agotados y esto afecta su rendimiento escolar. La madre no encuentra soluciones porque no están a su alcance, ante los apagones frecuentes y prologados en el estado Carabobo.

En el hogar de Karina, en el municipio Guacara, hay cortes eléctricos de hasta 10 horas. Y su hijo, de ocho años de edad, no entiende nada de esto.

“Son muchas horas. Podemos presumir cuándo se va, pero no cuando llega y más aún porque ocurre a diferentes horas”.

Hay semanas en las cuales se quedan sin luz desde las 7:00 p. m., en otras ocasiones más tarde y la noche se transforma en una pesadilla para la niñez, la adolescencia y adultos.

Foto referencial: Armando Díaz.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2025 advierte que cuatro de cada 10 alumnos acuden irregularmente a clases y entre los principales factores que afectan esa cotidianidad se encuentran las fallas de los servicios como agua y electricidad (47 %), además de la escasez de comida en el hogar (21%).

De acuerdo con los datos registrados en la Encovi solo en 10 % de los hogares de Venezuela manifestaron suministro ininterrumpido de electricidad. Y casi cuatro de cada 10 reportó que sufren apagones diariamente. Lo cual coincide con lo reportado en estados como Mérida, Barinas, Táchira, Zulia, Falcón y Aragua quienes aseguran que diariamente hay apagones de entre cuatro y ocho horas, incluso hasta de 10.

Lo que dice el gobierno regional

Durante una conferencia de prensa, el 8 de mayo pasado, gobernador del estado, Rafael Lacava, aseguró que está consciente del sufrimiento que viven los carabobeños, ante los prolongados apagones.

Aclaró que hay dos tipos de cortes eléctricos: el programado y el que es producto de averías. El primero, dijo, dura cinco horas y el resto son fallas. Solo en tres semanas atendieron más de 500 averías en los circuitos, así como otras vinculadas a sobrecargas del sistema.

“Todos saben cuál es el problema que tiene nuestro sistema eléctrico. Hay errores acumulados durante muchos años, dificultades para conseguir repuestos, limitaciones financieras y problemas de generación y distribución que se vienen arrastrando desde hace más de una década”.

cortes eléctricos
Foto referencial: Manuel Díaz

El gobernador explicó que el Sistema Eléctrico Nacional enfrenta una presión inédita, producto del incremento de la demanda energética. El Sistema Interconectado Nacional superó los 15.000 megavatios de consumo, una cifra que atribuyó a factores climáticos y al aumento de la actividad económica.

En Carabobo se ha llegado a picos de 1300 megavatios, en un solo día la administración regional espera como máximo 800 megavatios.

Cambio en las rutinas

Karina, como madre, no queda exenta de los embates. “Yo sacrifico mi sueño también”. Para dormir abanica a sus hijos y poco concilia el sueño profundo, con tal de evitarles a ellos llanto o irritabilidad. “Es un desgaste emocional y físico que no podemos evitar”.

Cuando pasan mal la noche, prefiere no enviarlos al colegio, porque se duermen en clases y considera que no se garantiza una educación óptima. “El rendimiento decae”.

Entre tantos cortes a Karina le preocupa que sus niños estén estresados, irritables y con una incomodidad que nada puede apaciguar.

Foto: Manuel Diaz
Foto referencial: Manuel Díaz

Para la psicoterapeuta gestalt, Eglantina Durrego, esto es natural dentro del contexto al que los niños y niñas están sometidos, porque hay un cambio radical a sus rutinas.

La experta refiere que las rutinas ancla son aquellas actividades fijadas en un horario y que se repiten día tras día, pero al verse interrumpidas por los apagones impactan la salud mental de la niñez y la adolescencia.

Aunado a esto la oscuridad influye en el estado de seguridad de los niños y niñas, ya que aviva sus miedos. “Mientras más pequeño más seguro necesita sentirse”.

Según Durrego lo que más impactan los prolongados apagones es la higiene del sueño. “Vemos niños y niñas con más irritabilidad y un comportamiento más eléctrico. Por tanto su capacidad de atención se desploma”.

De ahí provienen los llantos sin causa aparente. La psicoterapeuta añade que la niñez no tiene la capacidad de entender los cambios. Incluso, si no hay llanto se encuentran reacciones explosivas ante situaciones sencillas que representan ese cúmulo de cosas vividas, que no pueden contener.

Foto referencial: Maryerlin Villanueva

Brecha educativa

Nelly López es docente tanto en el estado Cojedes como en Carabobo. Ante los apagones frecuentes en la región, opina que profundizan la brecha educativa ya existente.

“Ahora nos enfrentamos a jóvenes que quieren cumplir con sus asignaciones pero no pueden lograrlo”.

La docente asigna investigaciones, ejercicios en plataformas digitales y lecturas en documentos PDF, pero cuando hay cortes eléctricos los estudiantes no pueden encender sus equipos o no tienen acceso a datos móviles.

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Foto referencial: Luis Morillo

Los cortes no son solo una interrupción a la labor de estudiar, muchos estudiantes le reportan a Nelly que cuando el servicio retorna perdieron toda la información. Solo aquellos alumnos con sistemas UPS, un dispositivo que proporciona energía eléctrica de respaldo mediante batería, pueden tener una ventaja, pero al mismo tiempo profundiza desigualdades.

La docente también nota el estrés, la ansiedad y el miedo de los alumnos constante a no terminar tareas, o a ser penalizados por incumplir, aún cuando ellos no tienen la culpa. Los dolores de cabeza son cada vez más frecuentes en las aulas y ve con preocupación las afectaciones cognitivas.

“Algo sencillo como un trabajo grupal se ve arruinado y todo esto genera desmotivación”.

Nelly le pide al sistema educativo herramientas para paliar el problema. No se refiere a plantas eléctricas, sino a cosas más simples como guías impresas o bancos de carga para familias en condiciones vulnerables. “Como docentes debemos tomar en nuestras manos esta situación y ser solidarios con esas angustias”.

racionamiento de electricidad
Foto referencial: cortesía Keren Torres

La organización Cecodap documentó en un comunicado que en los centros educativos de Venezuela las altas temperaturas, y las interrupciones de servicios, mostraron problemas acumulados de infraestructura en los planteles como ventilación insuficiente, limitaciones para tener acceso al agua potable o baños inoperativos, que dificultan más las jornadas escolares.

En consecuencia los estudiantes van a clases en condiciones de calor, que afectan la concentración, o reducen el consumo de agua potable para evitar utilizar baños inoperativos. 

“Cuando estas condiciones se prolongan, el impacto deja de ser únicamente una dificultad en la vida cotidiana y comienza a afectar el ejercicio efectivo del derecho a la educación, al descanso, al desarrollo integral y, en definitiva, al derecho a la salud mental”, dice la organización.