Conindustria asegura que están muy lejos de operar en condiciones óptimas, por lo que piden al gobierno nacional generar las políticas y escenarios para el aumento y mejora de la producción.
Caracas. Los principales factores que impactan a la producción de la manufactura privada en el tercer trimestre de 2025 son el diferencial cambiario, el entorno macroeconómico y la falta de disponibilidad de divisas, según los datos arrojados por la más reciente Encuesta de Coyuntura Industrial elaborada por la Confederación Nacional de Industriales (Conindustria).
También los excesivos tributos fiscales y parafiscales, la falta de financiamiento y la baja demanda nacional, variable relacionada directamente con la limitada capacidad de compra de los venezolanos.
A pesar de estas dificultades, los datos que arroja el Sistema de Información Estadística de Conindustria (SIEC) revelan que no todas son malas noticias, ya que la producción industrial privada creció 5,2 % al compararlo con el mismo período de 2024.
Tito López, presidente del gremio industrial venezolano, precisó que el volumen de la producción en el tercer trimestre fue de 4,3 %, en julio, -0,3 % en agosto y 12,1 % en septiembre.
“El 37 % de las empresas manufactureras privadas estiman que su producción subirá de cara al próximo trimestre”, indicó.

Capacidad instalada
López indicó que, tal como señaló en encuestas anteriores, la industria manufacturera cuenta con la infraestructura instalada, la cual incrementa su utilización aunque está muy lejos de operar en condiciones óptimas.
“La manufactura alcanzó una capacidad utilizada promedio de 48,9 %, aumentando alrededor de dos puntos en comparación al trimestre anterior”.
El SIEC también mostró la capacidad utilizada por tamaño de empresa y destaca que las grandes usan 50,5 %, las medianas el 38,7 % y las pequeñas solo 29,4 %.
“Este incremento en la producción de 5,2 % es una señal alentadora de que la industria venezolana mantiene su capacidad de respuesta, incluso en condiciones adversas. No obstante, debemos entender que este crecimiento es frágil y depende de la superación de los factores restrictivos que siguen afectando al sector”, destacó.

Resiliencia productiva
Tito López reiteró que el crecimiento no debe ser solo apreciable entre trimestres. En este sentido, recordó que desde el primer trimestre de 2014 Venezuela no registraba una capacidad utilizada cercana al 49 %, como la alcanzada en este III Trimestre de 2025.
“Hoy, los industriales operan en condiciones mucho más adversas: con fallas estructurales en el financiamiento, presión tributaria, y una demanda interna deprimida. Y aun así, con su propio músculo económico, han logrado repuntar la capacidad instalada. Esto no es casualidad, es resiliencia productiva”.
En ese sentido, insistió en el llamado a la acción para que el Estado active las propuestas de políticas públicas que Conindustria ha elevado desde su congreso 2024.
“Si esas propuestas se materializaran, la industria venezolana podría elevar la productividad de la manufactura nacional a niveles no vistos en la historia reciente» , sentenció.
Recordó que el crecimiento solo es posible bajo un mercado interno dinámico que tenga las condiciones idóneas para invertir.
“La industria venezolana sigue trabajando por debajo de su potencial. La baja demanda nacional y la falta de financiamiento limitan la posibilidad de elevar la capacidad instalada. Sin un mercado interno dinámico y políticas que incentiven la inversión, será difícil sostener el crecimiento observado”, explicó López.

Mejor y peor desempeño
Los sectores industriales que mostraron buen desempeño durante este trimestre fueron: farmacéutico (29,8 %), madera y papel (20,6 %), autopartes (15,3 %), alimentos (3,0 %), plástico y caucho (2,6 %) y químico (1,3 %).
En contraste, entre los sectores con desempeño negativo destacan maquinaria, equipo eléctrico y óptica (-23,7 %). Mientras que, fundición, metal y productos metálicos (-15,1 %), no metálicos (-7,9 %), bebidas (-5,2 %), textil y calzado (-2,9 %).

Un freno persistente
El desplazamiento del tipo de cambio y la inflación, confirman que la volatilidad cambiaria sigue erosionando la capacidad de planificación de las empresas y encarece los costos de producción.
“El diferencial cambiario y la inflación son dos caras de la misma moneda. Mientras no haya estabilidad, la industria seguirá enfrentando incertidumbre en sus costos y precios. Necesitamos políticas públicas que garanticen estabilidad macroeconómica”, destacó López.

Expectativas al cierre de 2025
Según los datos de la encuesta las grandes industrias estiman que su crecimiento en la producción puede alcanzar el 10,6 % para el cierre de este año.
En el caso de la mediana consideran que puedan lograr un crecimiento del 2,2 % y las pequeñas empresas tienen expectativas de caída del 1,5 % en 2025.
Es importante destacar que, para los industriales venezolanos, el promedio de crecimiento en 2025, se estima sea del 5,6 %.
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