En el urbanismo Madre Tierra de los Jardines de El Valle asesinaron a puñaladas a Nilsa Rojas y su nieto, de cuatro años, el 3 de enero. Los hampones mataron anteriormente a dos hijos de esta mujer.
Caracas. Llenas de valentía, un grupo de mujeres decidió romper el silencio y cerrar la avenida Intercomunal de El Valle, para protestar por el doble homicidio ocurrido en el piso 9 de los edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela Madre Tierra, el 3 de enero.
Con pancartas en rechazo al crimen evitaron el paso de carros y motos, bajo la custodia de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Exigieron al Gobierno que ejecute la Operación de Liberación y Protección del Pueblo (OLP) en las tres torres, pues los presuntos asesinos de Nilsa Rojas, de 49 años, y su nieto de cuatro años, siguen ocultos en los apartamentos del piso 1 y 19 y no han sido detenidos.
La madre del menor, quien no quiso identificarse por miedo a venganzas, pidió justicia por la pérdida de su único hijo, a quien llevaba todos los fines de semana y en vacaciones a casa de su abuela, para que le hiciera compañía en vista de que vivía sola.
El 7 de enero los consiguieron muertos dentro del inmueble, luego de que sus familiares estuvieran cuatro días buscándolos, ya que Nilsa no contestaba las llamadas ni abría la puerta del apartamento. Una sobrina de la víctima y la madre del pequeño los buscaron por varios hospitales, hasta que los vecinos las llamaron porque desde el interior de la vivienda salía un olor fétido.
Tras tumbar la puerta hallaron a ambos muertos en el cuarto; el niño fue degollado y apuñalado en el estómago y quedó encima de la cama, mientras que el cadáver de la señora, que presentaba 13 cuchillazos, fue hallado en el suelo.
“Quiero que se haga justicia por la muerte de mi bebé, era un ser inocente que no merecía morir de esa manera. Se iba de viaje a Coro con su abuela y regresaban rápido porque comenzaban las clases. No es justo, pido justicia”, soltó la madre del pequeño, quien estudiaba segundo nivel en el preescolar Mi Sonrisa de Catia.
Los delincuentes cargaron con un televisor pantalla plana que había dentro de la casa, con perfumes, ropa, objetos de valor y el carro Toyota Starlet, color negro, propiedad de Nilsa. “El televisor lo tienen en el apartamento de uno de ellos, en el piso 19. Los vecinos vieron que estaban sacando objetos de ahí, pero nadie dice nada porque tienen mucho miedo”, detalló un pariente.
Azotes acabaron con la familia
Los autores del doble crimen son los mismos que mataron a dos hijos de Nilsa. Una sobrina de la víctima, quien por seguridad pidió no ser identificada, comentó que los presuntos homicidas son apodados “El Causa”, “El Flaco”, “El Verruga” y “El Junior”, y también viven en el urbanismo Madre Tierra.
Hace dos años le quitaron la vida a Kenny Pimentel, en el refugio Transición de Fuerte Tiuna, donde vivieron durante dos años, pues eran damnificados de Nueva Tacagua. El muchacho se encontraba en una fiesta y fue confundido por unos delincuentes. Él era padre del menor de cuatro años que falleció junto con su abuela.
Luego de este homicidio el oficial de la PNB Terry Pimentel, intentó hacer justicia por la muerte de su hermano Kenny, pero fue fichado por estos azotes y hace nueve meses le quitaron la vida a puñaladas y tiraron su cuerpo en Petare; el vehículo fue encontrado en el 23 de Enero.
“Tenemos miedo, estamos asustados porque esos hombres siguen sueltos y siguen en los edificios. Amenazaron a dos familiares más, han destruido a toda mi familia”, soltó la sobrina de la víctima.
La mañana de este martes funcionarios del eje de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) se llevaron retenidas a las esposas de los cuatro sujetos por averiguaciones. Familiares mantienen la amenaza de volver a protestar si no detienen a los responsables del hecho.

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Fotos: Yohana Marra


