Los seguidores de Nicolás Maduro han adoptado una estrategia comunicacional de fortaleza y unión, luego de la detención del expresidente y su esposa, Cilia Flores, durante un operativo del gobierno de Estados Unidos.
Carabobo. El chavismo carabobeño atraviesa por la rabia, el dolor, la angustia y el miedo. La captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cambió de lleno el tablero político nacional y la continuidad de la llamada revolución bolivariana.
Con un muñeco Superbigote en las manos, Mercedes Colón rechaza la intervención militar de Estados Unidos en el país, la madrugada del 3 de enero. “No estoy de acuerdo con lo que pasó con mi presidente”.
Mercedes piensa que tras la operación norteamericana la economía empeoró. “Antes comprábamos la harina en $1 y ahora está en $3”.

La mujer dormía cuando recibió una llamada telefónica de sus familiares en Caracas, eran las 2:00 a. m. y escuchó al otro lado del celular: “están bombardeando Caracas”. Esa madrugada se registraron ataques también en La Guaira, Aragua y Miranda.
¿Por qué no nos defendimos?
Mercedes se siente defraudada porque ella estaba confiada de que los militares de Donald Trump no entrarían al país y lo hicieron. Piensa que que no se hizo lo suficiente para defender a Maduro y a la “primera combatiente”, Cilia Flores.
“Claro que fallaron, los que custodiaban al presidente no lo cuidaban bien”, dice.

Durante esta incursión estadounidense 32 militares de Cuba fueron fallecieron, según la administración del cubano Miguel Díaz Canel. Entre los uniformados que murieron destacan capitanes, coroneles, tenientes coroneles, mayores y soldados en reserva.
Mientras tanto el ministro del Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, dijo en su programa Con el Mazo Dando, del miércoles 7 de enero, que las muertes rondaban por encima de 100.

Los quieren de vuelta
En medio de este escenario el sábado, 10 de enero, tras cumplirse una semana de la detención de Maduro y Flores, el chavismo convocó a una marcha en el sur de Valencia, específicamente en una calle que marca la frontera entre los sectores Fundación Mendoza y Federación.
En Caracas se llevaron a cabo distintas manifestaciones luego del 3 de enero, con presencia escasa de seguidores. Quienes asisten también exigen la liberación de Maduro y Flores, al igual que las principales figuras chavistas, quienes además iniciaron una serie de negociaciones con Trump, que van desde la venta del petróleo hasta la rehabilitación de las embajadas de ambos países.
Desde esa concentración el gobernador del estado, Rafael Lacava, estuvo en compañía de los alcaldes de la entiedad. Recordó que la primera victoria fue la confirmación de la inexistencia del Cartel de los Soles, por parte del Departamento de Justicia de EE. UU. “Estuvieron 15 años hablando estupideces”.

Mientras apuntaba al cielo Lacava señaló a uno de sus drones. “Ahí están los drones buenos, esos que van a mostrar al mundo que queremos, que nos den de vuelta a Nicolás y a Cilia”.
Le dedicó unas palabras a la oposición “minoritaria” a quienes llamó “pajuos y pavosos”, porque, asegura el gobernador, recibieron pagos para pedir el retorno de la pareja presidencial.
“Maduro, aguanta, el pueblo se levanta”, respondían los seguidores desde el público.

Pero hay algo que Lacava tiene claro y es que no quiere escuchar dudas sobre lo que el chavismo hace.
“Estamos aguantando. El imperialismo gringo no es cualquier cosa”. Por eso llama a la unidad, en torno a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. “Es quien debe tener las riendas momentáneas de este país”.
Por eso Emily Riera, alcaldesa del municipio Juan José Mora, al noroeste de Carabobo, lleva la frase “dudar es traición” bordada en una gorra negra. Dice que está llena de rabia, por lo que exige un “huracán de pueblo patriota” para exigirle a Donald Trump que devuelvan a Maduro y a Cilia Flores.

Riera recibió varias llamadas que la alertaron de lo ocurrido ese 3 de enero, por lo que verificó con fuentes oficiales. “Desplegué las fuerzas del órden público para decirle al pueblo que tuviera la calma”.
Un dolor
La alcaldesa considera que esto ha sido un golpe muy duro para la población. Como chavista asegura que su corazón está dolido ante las “intenciones maquiavélicas del imperio norteamericano”.
Por esto repudia a todos aquellos que pidieron sanciones y bombardeos. “Siento rabia por mujeres como María Corina, que deshonra el rol de la mujer venezolana, le queda muy pequeño ser apátrida”.

Al momento de preguntarle si teme que toda esta crisis desemboque en el fin de la revolución bolivariana, desvía la respuesta y dice que el pueblo es paciente y consciente. “Estamos más unidos que nunca y vamos a vencer”.
Riera hace señas para cortar la entrevista, cuando se le pregunta qué le diría a Donald Trump si lo tuviera de frente. En ese momento gira su cuerpo y abraza a sus seguidores.
La alcaldesa de Diego Ibarra, Lesbia Castillo, en cambio sí responde. “De verdad no lo sabría porque mi indignación es tan grande que pudiera hacer cualquier cosa, no lo sé, no lo sé”.

Ella es una de las primeras chavistas consultadas que denomina a Maduro y Flores como presos políticos. “No me queda duda, fueron presentados ante un tribunal y decimos que esto es injusto”.
En Venezuela entre 800 y 1100 presos políticos, según organizaciones de derechos humanos que se encargan de monitorear estos casos. El Ministerio para el Servicio Penitenciario informó el lunes, 12 de enero, que han excarcelado a 112 personas, sin publicar una lista con los nombres. Sin embargo, las ONG que documentan esta situación no han podido confirmar dicha cifra.

Por ahora el chavismo se refugia en la resistencia y voceros desestiman cualquier ápice de traición. Lesbia Castillo, ni siquiera piensa que eso sea posible. “Estamos más fuertes que nunca y creo en el alto mando venezolano”.
Estos líneamientos ya habían sido dados con mucha antelación, dice Leonardo Ríos, gerente de desarrollo social de Pequiven. “Todo lo que está haciendo Delcy Rodríguez son las recetas que nos dejó Maduro a cada uno”.
Recuerda que en las reuniones de partido siempre se habló de la posibilidad de un escenario como el que ocurrió el 3 de enero. “La base del chavismo está consternada, pero rodilla en tierra”.


Explica que la poca capacidad de defensa del Gobierno se debió a armas avanzadas de Estados Unidos, que anularon los sistemas, y a fallas humanas que no deben ser interpretadas como traición.
Entre sus esperanzas destacan que el próximo 17 de marzo, cuando se celebre la audiencia Maduro y Flores, queden en libertad.
Pensar lo peor
Por algunas horas las esperanzas en la mente de Andy Zambrano, organizador de la juventud socialista en Carabobo, se vio truncada. Cuando vio en la televisión a Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada, exigir fe de vida de Maduro, pensó que estaba muerto. “Sentí mucha preocupación”.


Ahora, como chavista militante en el Psuv desde los 12 años lamenta que al gobierno no le queda de otra que negociar con los Estados Unidos y se refiere a Trump como “pedófilo, psicópata y genocida”.
Él como todos los presentes levantaron la mano izquierda, “la de Chávez” como dijo Lacava y juraron trabajar por el retorno de Maduro y Flores, pero esa decisión no depende de ellos si no de la justicia norteamericana.

