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Foto: Crónica Uno

Estudiantes y sociedad civil retomaron las calles este 12 de febrero, Día de la Juventud, con pancartas, consignas y esperanza, para exigir la libertad plena de todos presos políticos. Las manifestaciones se sintieron en Mérida, Maracaibo, Valencia, Ciudad Guayana, Maracay y otras ciudades, incluida Caracas.

Caracas. Entre consignas por la libertad y el peso simbólico del Día de la Juventud, fecha asociada históricamente a la movilización estudiantil, este jueves, 12 de febrero, se convirtió en Venezuela en una jornada de protestas opositoras en varias regiones del país.

Las concentraciones coincidieron con el debate en la Asamblea Nacional sobre una Ley de Amnistía para presos políticos, cuya segunda discusión empezó poco más de una hora después de culminada la actividad opositora y fue diferida por falta de consenso en un aspecto clave del articulado, relacionado con el regreso de los exiliados políticos.

La última gran protesta opositora antes de este 12 de febrero ocurrió el 9 de enero de 2025, cuando miles de venezolanos se movilizaron en Caracas y otras ciudades. Bajo el lema “No tenemos miedo”, rechazaban la investidura de Maduro, a quien sectores opositores y parte de la comunidad internacional acusaban de fraude electoral.

Aquella jornada, encabezada por María Corina Machado, estuvo rodeada de un fuerte despliegue de seguridad, detenciones y denuncias de represión por parte de ONG y organismos internacionales.

De ahí la relevancia y simbolismo de este 12 de febrero, para activistas y dirigentes políticos. En distintos estados, voceros universitarios, dirigentes federativos y manifestantes de a pie marcaron el tono de la jornada. En todas se hicieron llamados a la liberación total de los detenidos por motivos políticos y a la restitución de garantías democráticas.

A continuación, un repaso por las principales ciudades donde se registraron manifestaciones —Mérida, Maracaibo, Valencia, Maracay y Ciudad Guayana—, las consignas que dominaron la calle, las voces estudiantiles que encabezaron los reclamos y el contexto político que enmarcó la movilización, según el equipo de corresponsales y el monitoreo de Crónica Uno.

Contra el miedo

En el estado Bolívar, principalmente en Ciudad Guayana, epicentro de la actividad industrial y minera del sur del país, la convocatoria a conmemorar el Día de la Juventud sirvió para romper el miedo derivado de la persecución política intensificada tras las presidenciales de 2024.

Esa ola represiva dejó más de 90 presos políticos en la región, según registros de organizaciones de derechos humanos.

Víctor Palazzi, dirigente estudiantil de la Universidad Católica Andrés Bello en Guayana, recordó la detención de uno de sus amigos, lo que lo obligó a resguardarse.

“Tuve que salir de mi casa… quemar mi router, quemar muchas cosas para protegerme… pero el miedo cambió de bando y los jóvenes no vamos a dejar de estar en la calle hasta que esa libertad se genere”, afirmó.

Amelia Kepp, integrante de la sociedad civil, quien acompaña manifestaciones desde 2014, recibió amenazas de las Unidades de Batalla Hugo Chávez de su urbanización. Esta situación la obligó a mantener un perfil bajo.

“Nadie quiere estar en El Helicoide, pero lo de hoy significa que se acabó el miedo. Tenía muchas ganas de poder salir tranquila a la calle a expresarme”.

Su mayor anhelo, subrayó, es poder reencontrarse con su hijo y su nieta de año y medio, a quien todavía no conoce porque están fuera del país, una realidad frecuente para familias separadas por la crisis y el exilio venezolano.

Foto: Crónica Uno

Reencuentro zuliano

En Maracaibo, capital del estado Zulia y segunda ciudad más poblada del país, las consignas también fueron firmes. Un vocero estudiantil del movimiento de la Universidad del Zulia (LUZ), principal universidad pública de la región zuliana, afirmó: “Este 12 de febrero volvemos a las calles por la Libertad. Este 12 de febrero, el Zulia se encuentra nuevamente para enviar un mensaje claro: esto es hasta que todos sean libres”.

En múltiples concentraciones regionales, estudiantes y manifestantes corearon al unísono: “Salimos todos hasta que salgan todos”. La consigna resumió la exigencia de liberación total de los presos políticos —y que se ha convertido en lema recurrente de campañas de excarcelación— junta al coro “Ni uno, ni dos, que sean todos”.

Las escenas descritas por coberturas regionales —con grupos avanzando por avenidas y puntos universitarios— mostraron movilizaciones de escala media pero sostenidas.

Las marchas, en líneas generales, se desarrollaron de forma pacífica. En ningún caso hubo reportes generalizados de detenciones o persecución, como se había denunciado en las últimas actividades opositoras, hace más de un año.

Clamor andino

En Táchira, región andina con fuerte presencia universitaria y centros de estudios superiores como Universidad de Los Andes (ULA), Universidad Pedagógica Experimental Libertador y Universidad Nacional del Estado Táchira, personal docente, estudiantes universitarios y ciudadanos se concentraron para manifestar por la libertad y la transición democrática del país.

Darwin Buitrago, consejero de la ULA Táchira, resaltó la resiliencia de la juventud: “Los últimos años no han sido fáciles, pues se han mantenido en la lucha discreta, pero desde este 12 de febrero vuelven a las calles.”

Señaló además que 18 tachirenses permanecen privados de libertad por razones políticas, mientras sus familias exigen su liberación. Para Buitrago, esta situación evidencia la persecución sostenida contra los disidentes en la región. “Pensar diferente no es un delito”.

Entre las demandas de los manifestantes también figuró la defensa del derecho a la autonomía universitaria y la dignidad humana. Además, exigieron mejorar la situación de las universidades, pues hoy día los estudiantes reciben solo cinco dólares por beca estudiantil.

Funcionarios policiales se apostaron a las afueras del recinto universitario, como medida preventiva ante posibles incidentes. Mientras, los estudiantes y la sociedad civil anunciaban que manifestaciones pacíficas continuará. Aunque no se precisó una agenda o próxima fehca de movilizaciones.

“Hasta que todos sean libres”

En Mérida, estudiantes y sociedad civil marcharon el 12 de febrero por la libertad de los presos políticos. Distintos movimientos de la Universidad de Los Andes se concentraron en la sede de la Federación de Centros Universitarios para desplazarse hasta la sede de la Defensoría del Pueblo. En la oficina regional entregaron un documento que exige la libertad de todos los presos políticos.

Familiares y amigos de detenidos se sumaron a la protesta pacífica para exigir justicia, un fenómeno observado en otras regiones como Táchira y Carabobo, donde las detenciones recientes han generado movilización ciudadana.

Por ejemplo, Yurmary Ramirez, detenida por la Policía Nacional Bolivariana el 4 de noviembre de 2024, fue recordada por Consuelo Uzcátegui: “Marcho hoy aquí por mi colega Yurmary, quien fue injustamente detenida en Mucuchies en noviembre del año antepasado dejando a un niño de 3 y otro de 11 añitos, que hoy reclaman su presencia”.

En esa ocasión, también se reportaron casos de familiares de detenidos por razones políticas en Mérida y Carabobo, como Damaris Rivera, hermana del abogado Nathan Barillas, y José Mora, quien pidió la liberación de campesinos encarcelados injustamente.

La marcha culminó con la entrega del documento en la sede de la Defensoría del Pueblo por parte de Mario López, representante estudiantil de la FCU-ULA, a José Rafael Bastos, representante regional. El funcionarios aseguró que haría llegar la solicitud al Defensor del Pueblo, Alfredo Ruiz.

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Foto: Crónica Uno

Cerca de La Victoria

En Maracay, capital del estado Aragua y uno de los principales centros urbanos del centro-norte del país, los estudiantes de diversas universidades públicas se concentraron este 12 de febrero en la entrada de la UPEL Maracay, en la avenida Las Delicias, bajo la consigna principal de libertad plena para los presos políticos.

La jornada, que comenzó a las 9:30 a. m., estuvo encabezada por movimientos estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela, Universidad de Carabobo y UPEL. Se trata de universidades de gran tradición en la región, con participación activa en la historia de protestas estudiantiles.

Los manifestantes contaron con el respaldo de docentes, dirigentes sociales y miembros de la sociedad civil, en el marco del Día de la Juventud. Esta es una fecha histórica que recuerda la batalla de La Victoria, ciudad de estado, y que se ha convertido en símbolo de movilización estudiantil y exigencia de derechos civiles en Venezuela.

“Sin universidad no hay país”, expresó Samuel Arias, secretario de Deportes de la FCU-UCV, quien enfatizó que la lucha juvenil apunta a un país libre y con oportunidades de crecimiento. —Arias resaltó que este objetivo depende del respeto pleno a los derechos universitarios, incluyendo autonomía, financiamiento y libertad de cátedra—.

Durante la convocatoria, las pancartas exigiendo justicia y libertad fueron constantes. Entre los asistentes estaba María Puerta, esposa de Carlos Tovar, detenido desde el 27 de junio. Este caso que ilustra la situación de ciudadanos arrestados bajo acusaciones cuestionadas en el contexto de represión política, quien además de apoyar la causa juvenil, clamó por una revisión exhaustiva del caso de su familiar.

Al finalizar la actividad, Gabriel Díaz, coordinador juvenil de La Causa R, denunció que fue perseguido por presuntos colectivos armados al salir de la concentración frente a la Upel Maracay. El incidente generó alerta y el dirigente responsabilizó al Gobierno por su seguridad.

Crecer en libertad

En Carabobo, principalmente en su capital, Valencia, la jornada mostró la presencia de familias afectadas por detenciones recientes en el sector petrolero y militar. Mateo Lugo, de seis meses, asistió a su primera protesta junto a su madre y la memoria de su padre Jackson Lugo, detenido hace siete meses en la refinería El Palito, uno de los 172 empleados arrestados en la estatal petrolera, 12 de ellos en esa refinería.

La protesta de Valencia —con seis puntos de concentración que convergieron en la avenida Rojas Queipo— reflejó la mezcla de miedo y determinación, con pancartas y mensajes que recordaban a familiares y niños afectados, como “Aquí te espero para verme crecer”.

Casos de militares y civiles detenidos desde 2019, como Luis Bandres Figuera y Nikoll Arteaga, reforzaron la narrativa de persecución prolongada, y las voces de familiares señalaron abusos y violaciones a los derechos humanos, mostrando el costo personal de la lucha por la libertad.

Pancartas, arengas y relatos configuraron este 12 de febrero la imagen de una juventud activa y resiliente, empeñada en mantener la calle como ámbito de exigencia democrática, aunque atravesada por la vigilancia y los desafíos aún vigentes.

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