Aunque no hay fecha exacta de una reubicación ni información sobre un proyecto formal, conductores y vendedores tildan de ilegal la clausura del terminal. El gremio también vaticina un colapso en el presupuesto familiar de los usuarios.
Caracas. En el Terminal de pasajeros de Nuevo Circo, ubicado en el centro de la ciudad, los comerciantes, conductores y usuarios denuncian que la posible reubicación es arbitraria y carece de consulta previa.
El gremio de transportistas y el sector comercial que hace vida en el terminal se reunió este lunes, 23 de marzo, para tratar sobre el traslado definitivo de esta central de pasajeros con más de 70 años de servicio en la capital.
Los afectados señalan que, además, el cierre de la infraestructura contraviene normativas nacionales que declaran a este recinto como Bien Cultural de la Nación desde 1998.
Según cifras referidas por el gremio de transportistas, el terminal constituye el principal punto de conexión para unos 40.000 usuarios que a diario se movilizan hacia destinos dormitorios como Los Teques, Guarenas, Guatire, Barlovento y diversas zonas del estado Miranda.

Aunque el anuncio sobre la posible mudanza circuló como un rumor desde octubre de 2025, la situación cambió a inicios de marzo de este año. Los afectados señalan que la ejecución de la medida parece inminente, aunque hasta el momento se desconoce la existencia de un proyecto formal.
La falta de información oficial agrava el malestar de los conductores y vendedores, quienes temen por la estabilidad de sus rutas y el sustento de las familias que dependen de la actividad económica en los alrededores.
En respuesta a la falta de información, exigen a la Alcaldía del Municipio Libertador el cese inmediato de cualquier plan de reubicación o eliminación de las rutas actuales. En su lugar, los gremios piden el inicio de una mesa de negociación técnica.

El objetivo de esta propuesta busca la aprobación de un proyecto de remodelación para los espacios del terminal. Según los usuarios, la recuperación de la infraestructura garantiza el derecho a la movilidad y preserva la memoria histórica del centro de la capital.
El impacto en el bolsillo
Carmen Sucre, secretaria de un consultorio médico en Propatria, enfrenta un dilema financiero ante el posible cierre del terminal. Vive en Cartanal, Valles del Tuy y calcula que para cumplir con su jornada, de cuatro días a la semana, requeriría de cuatro unidades de transporte solo para el trayecto de ida.
La ruta de movilidad de Carmen inicia con dos camionetas internas en los Valles del Tuy para alcanzar la estación de ferrocarril. Posteriormente, aborda el transporte hacia La Rinconada, donde las autoridades locales pretenden concentrar el flujo de pasajeros de la periferia. Desde este punto, la usuaria suma un cuarto gasto para llegar a su destino final en el oeste de la ciudad.

“Gastar pasaje en ocho camionetas diarias es imposible para mí. Al cierre de la semana, gastaría unos 3520 bolívares y yo no gano esa cantidad. Espero que el terminal siga funcionando porque somos demasiada gente afectada».
Santiago*, conductor de una de las rutas del terminal de Nuevo Circo desde hace 12 años. Denunció que, aunque circulan rumores de que el sitio podría cerrar dentro de cuatro o cinco meses, aún no hay nada confirmado. Tampoco se les ha informado el destino final de las unidades o la existencia de algún proyecto formal.
Camionetas a la deriva
Pese a la falta de anuncios formales, el gremio de choferes desestimó el traslado de las líneas hacia La Rinconada. Los transportistas calificaron dicho espacio como un área abandonada y sin la infraestructura necesaria para garantizar el servicio a los usuarios.

Para el gremio, el terminal de Nuevo Circo representa el corazón de la movilidad caraqueña porque ofrece a los usuarios un acceso directo y económico hacia las ciudades dormitorio de la periferia.
“Este cambio, más allá de afectarnos a nosotros, perjudica de forma directa al pasajero, quien deberá realizar múltiples trasbordos desde puntos como Petare o Catia para abordar una unidad. Eso es más gasto”, enfatizó Santiago.
Ante las versiones que sugieren la construcción de una plaza o un centro comercial en el terreno actual, los conductores proponen la permanencia de sus operaciones en el sitio. El representante gremial señaló que, a pesar de las múltiples reuniones entre los presidentes de las líneas y la alcaldía, los trabajadores desconocen los acuerdos alcanzados.

Mario*, pertenece a la tercera generación de conductores de su familia. Trasladar pasajeros es el único oficio que conoce y que se le da mejor. Así se gana el sustento para mantener a sus hijos. A su juicio, el cierre del terminal constituye un atropello contra transportistas y usuarios.
“Aquí se movilizan hasta más de 40.000 usuarios por día aproximadamente. Al parecer quieren construir un monumento a Nicolás Maduro o un centro comercial. Mientras que a nosotros pretenden sacarnos de aquí de forma improvisada y sin contar con nuestra opinión. Ni siquiera tienen un espacio donde ubicarnos. No hay planificación”.
Zenaida* vocera del gremio de transportistas de Nuevo Circo, denunció el cierre sistemático de rutas bajo una estrategia que calificó como “fichas de ajedrez”. Según la representante, el desmantelamiento del terminal inició en octubre de 2025 con la remoción de las primeras cuatro líneas.
Reubicación inconsulta e ilegal
A pesar de las promesas oficiales de un cese en los traslados, la medida se extendió a destinos como Los Teques y el eje Guarenas-Guatire en febrero pasado. De las 26 líneas que operaban originalmente en el recinto, actualmente funcionan menos de la mitad, lo que debilita la actividad comercial y entorpece la movilidad de los usuarios.

Desde octubre pasado, las líneas de autobuses que cubrían el trayecto Los Teques, Baruta, El Hatillo y Altagracia dejaron de prestar servicio en Nuevo Circo y fueron reordenadas en el nuevo terminal de paso rápido Ruta 421 de Plaza Venezuela y en el terminal La Bandera. La última línea incorporada a esta central de pasajeros fue la que cubre la ruta Guarenas-Guatire, habilitada en el andén 6 a principios de marzo.
Durante la asamblea sostenida este lunes, emprendedores, comerciantes informales y conductores tomaron la palabra para cuestionar el reordenamiento de las líneas y alertaron sobre la ilegalidad del plan de reubicación para el terminal.
Según la documentación recabada en la Biblioteca Nacional, y citada durante el encuentro, los terrenos sobre los que se erige el terminal poseen una declaratoria de Monumento Histórico Nacional y Patrimonio Cultural bajo la Gaceta Oficial del 4 de octubre de 1984.
Los gremios sostienen que estas leyes blindan el uso social del suelo y prohíben la construcción de edificaciones de gran escala o centros comerciales. Rafael Camaripano Toro, transportista con 49 años de trayectoria en el gremio, denunció la omisión de los consejos de planificación de políticas públicas en el proceso de desmantelamiento del terminal de Nuevo Circo.
Según Camaripano, las autoridades municipales ignoran las ordenanzas de tránsito y circulación que obligan a la consulta ciudadana. Explicó que los terminales poseen un blindaje jurídico originado en el decreto presidencial del 15 de mayo de 1962, bajo la Gaceta 773, cuya vigencia no ha sido derogada por ninguna instancia ejecutiva superior.

El representante de la línea de taxis Terminal Dos calificó la situación como un «desmantelamiento sistemático» y señaló un estado de abandono en la infraestructura, destaca la ausencia de agua potable.
El conflicto afecta de forma directa a 60 cooperativas de economía formal y 85 comerciantes que cumplen con sus obligaciones tributarias ante el Seniat y Sumar. Ante este escenario, el sector exige a la Alcaldía de Caracas el cese de las reubicaciones y el inicio de un plan de remodelación para el terminal.
La propuesta de los transportistas también incluye la devolución de las rutas hacia Los Teques, Guarenas, Guatire, El Sombrero y Tumeremo.
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