Construcción ilegal daña fachada de edificios reseñados como Patrimonio Cultural

En abril, el Instituto de Patrimonio Cultural mandó a demoler la estructura. Pero la obra ya tiene incluso conexiones para aguas blancas y servidas. Los vecinos exigen a la municipalidad actuar con celeridad en este caso, pues eso puede dar paso al levantamiento de otras edificaciones y al deterioro de esos bienes.

Caracas. Los vecinos que están alrededor de la plaza Washington, en la avenida Páez de El Paraíso, denunciaron que frente a la fachada del edificio Lluro, un bien Patrimonial, hay una construcción ilegal. Ahora temen que si las autoridades no detienen esa obra, puede terminar replicándose a lo largo y ancho de la parroquia.

Ya en abril de este año, los residentes de ese inmueble se dirigieron al Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), órgano que envió un comunicado a la señora Niurka Tirado —al parecer la dueña de obra— para que demoliera la estructura.

El IPC hizo una inspección al lugar y constató que la construcción tiene una pared divisoria, techo de zinc, conexiones de aguas blancas, servidas y eléctricas. Por tanto, de acuerdo a la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, determinó que ese local nunca fue autorizado y afecta además los valores arquitectónicos y urbanos del entorno patrimonial, poniéndolos en riesgo.

Varios residentes del edificio Lluro preocupados por la situación enviaron la queja al señor Pedro Linares, el alguacil de El Paraíso, y trataron de hablar con la persona que permanece dentro de la construcción, que hasta los momentos consiste en un cuarto con techo y un portón donde cabe un carro de pequeño.

El señor Linares señaló que esas construcciones tienen que detenerse a la brevedad posible: “Esto es parte del patrimonio y no lo podemos permitir. El señor que está dentro de la obra dice que es el albañil y que no ha recibo órdenes de parar el trabajo. Pero queremos que se respeten las leyes y que el IPC venga a hacer seguimiento al caso”.

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El Instituto de Patrimonio Cultural mandó a demoler la obra.

“Los vecinos llegamos a un acuerdo y demarcamos ese frente que es un área común para estacionar los carros. Pero era solo una demarcación simbólica. Luego ella [refiriéndose a la señora Tirado] dijo que quería poner un techo para proteger el carro. En realidad todo pasó muy rápido y ahora ya tiene una edificación que se asemeja a un comercio”, añadió uno de los vecinos que pidió resguardar su identidad por temor a represalias.

Lo que se pudo ver del local, en su interior, es que tiene más material de construcción y algunas herramientas. Las tuberías de los servicios las conectaron al edificio, “situación que empeora la calidad de los mismos”, comentó Linares.

El protón de hierro que protege la estructura dice: Garaje, no estacionar las 24 horas.

La obra también afecta la fachada del edificio Ámsterdam, que igual goza de protección pues es parte del Patrimonio Cultural según el IPC.

Fotos: Miguel Hernández


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