Foto: Ministerio de Interior, Justicia y Paz de Venezuela.

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca tuvo una consecuencia directa contra la migración venezolana, que esperaba más empatía del presidente republicano y no las deportaciones masivas que practica su gobierno.

Caracas. El migrante venezolano Eduardo González comienza tarde su habitual jornada de trabajo para acudir con su hija a una escuela de Utah, en Estados Unidos, donde la niña cursa estudios desde hace un par de años.

Su hija, ajena a la situación que atraviesan los migrantes tras el ascenso de Donald Trump al poder, va feliz de que su padre la lleve a la escuela. Pero el motivo de fondo es otro que podría, más bien, entristecerla.

Eduardo va a la escuela a pedirle a las maestras que, en caso de que el Servicio de Inmigración de Estados Unidos (ICE) lo detenga, entregue la niña a otra familia venezolana en la que él confía.

Además, les ruega que no la denuncien como migrante venezolana, en vista de la fijación de la administración Trump contra esta comunidad.

“Nosotros creímos que Trump nos iba a apoyar, siempre habló bien de Venezuela y mal de (Nicolás) Maduro. Los venezolanos venimos a trabajar, salimos de Venezuela por la horrible situación que vivíamos, yo recuerdo que en 2017 no había ni medicinas”, dijo el hombre en una conversación telefónica.

Eduardo llegó a Estados Unidos en 2020, cuando el mundo estaba paralizado por la pandemia del virus SARS-COV2, que causa la COVID-19. En 2016 huyó de Venezuela tras vender las pocas pertenencias que tenía y viajó a República Dominicana, donde laboró en el sector turístico.

Pero la pandemia casi paralizó las actividades económicas en República Dominicana y desesperado viajó a Estados Unidos, donde ingresó a través de pasos ilegales y solicitó un asilo.

La vida parecía sonreírle en 2021, cuando la Administración del demócrata Joe Biden dio un Estatuto de Protección Temporal (TPS) para venezolanos, que luego amplió en 2023.

No obstante, Trump ya dejó sin efecto la medida de 2023 y la de 2021 podría correr la misma suerte, temen los venezolanos.

“Miedo increíble”

En Utah los venezolanos construyeron una comunidad que a punta de trabajo se ganó el respeto de los locales. No era extraño que las empresas del estado contrataran a venezolanos para diversas labores.

Pero todo cambió desde finales de enero, cuando Trump asumió su segundo mandato. Ahora muchos temen terminar detenidos en una redada y que los envíen de nuevo a Venezuela, donde no tienen nada e incluso podrían enfrentar la cárcel después de criticar con dureza a Nicolás Maduro en las redes sociales durante años.

“Hay un miedo increíble. Ya no ves a los venezolanos reuniéndose o celebrando un cumpleaños. Hasta comprar un par de zapatos se convirtió en un decisión que se debe pensar mucho, porque no sabes cuándo vas a necesitar el dinero para defenderte en una corte o dejárselo a tu familia si te deportan”, dijo el migrante venezolano.

Foto: Ministerio de Interior, Justicia y Paz

Según Eduardo muchos migrantes venezolanos le dicen que es mejor esperar en casa mientras “baja la marea”.

“Sales y ves las calles vacías, y el indocumentado que está aquí trabaja, no tiene otra que salir a trabajar. Aquí todo se paga, en tu país tienes alguien que te ayude, pero aquí no te va a ayudar nadie. Así que tienes que salir a trabajar y esperar que no te agarre migración”.

En su caso, no ha visto redadas, pero sí la detención de dos personas de aspecto hispano. “Fueron hacia ellos directamente y los detuvieron. A lo mejor esos dos habían cometido algún delito, no lo sé. Pero esas situaciones nos tienen a todos asustados”, añadió.

Salir de EE. UU. por voluntad propia

A más de 3000 kilómetros de Utah, en Nueva York, el migrante venezolano Edwing Mora tiene unas 10 horas al volante haciendo repartos y transporte de personas.

Su trabajo diario le permite enviar dinero a su familia dentro y fuera de Venezuela, un país al que dice no querer regresar mientras el chavismo, que gobierna desde 1999, permanezca en el poder.

Foto: El migrante venezolano Edwing Mora durante su jornada diaria de trabajo como repartidor. Cortesía Edwing Mora.

“Tengo algo de dinero guardado porque aquí lo que hago es trabajar. Yo vine a trabajar y no pierdo el tiempo como otros. Mi plan era traerme a mi familia con el parole, pero ya lo eliminaron”,

dijo Mora a Crónica Uno.

El hombre entró a Estados Unidos por pasos ilegales en 2023 y, meses después, se acogió a la extensión del TPS que otorgó Biden a los venezolanos, lo que le dio cierta seguridad.

Pero ahora solo piensa en dejar Estados Unidos antes de que lo deporten y pierda lo poco que ha conseguido en estos dos últimos años.

“Voy a abandonar Estados Unidos”, dice convencido. “No voy a esperar a que me monten en un avión y me lleven a Venezuela o a un sitio peor, como Guantánamo. Eso es injusto”.

Mora dice que en Nueva York muchos migrantes venezolanos no se han portado de la mejor manera.

 “Pero no los he visto cometiendo delitos. Tampoco he visto redadas, pero cuando voy a la ciudad veo a muchos perdiendo el tiempo y haciendo fiestas en la calle. Esos merecen que los regresen a Venezuela”, dijo como si de un castigo se tratara.

Y ese castigo podría llegar muy pronto para algunos, como le pasó a las varias centenas de migrantes venezolanos que regresaron al país después de que ICE los detuviera en varias ciudades de EE.UU. y el Gobierno venezolano pusiera los aviones de Conviasa para su retorno.

Solo el 24 febrero pasado arribaron al país 200 venezolanos que se habían ido en búsqueda del llamado «sueño americano». Esa vez, dijo el largamente considerado número dos del chavismo, Diosdado Cabello, retornaron por primera vez mujeres y niños.

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