El colapso de la mina ilegal Musupta, en Bolívar, dejó cuatro víctimas, entre ellas una mujer indígena fallecida. Desde 2019, Crónica Uno ha registrado al menos 11 colapsos en minas de la región, todos con trabajadores en condiciones infrahumanas. La tragedia vuelve a evidenciar los riesgos de la minería ilegal.

Puerto Ordaz. Un nuevo derrumbe en la mina ilegal Musupta, en Alto Paragua, estado Bolívar, dejó al menos tres mineros heridos y una mujer indígena fallecida, oriunda de la comunidad pemón de Yuapi.

El hecho se reportó el sábado, 12 de julio, durante labores de extracción de oro en galerías improvisadas. La víctima mortal formaba parte de uno de los pueblos indígenas más expuestos a los riesgos de la minería artesanal en la región.

Los heridos fueron llevados inicialmente al Centro de Diagnóstico Integral (CDI) del pueblo de La Paragua, ubicado a unas cuatro horas del sitio, pero luego fueron retirados por miembros de la comunidad indígena y regresaron a Yuapi.

Vulneraciones de DD. HH.

A pesar de los peligros y violaciones de derechos humanos, la situación económica en Venezuela ha llevado a que la minería ilegal siga siendo una opción de sustento para hombres y mujeres que buscan alimentar a sus familias.

Esta actividad, sin embargo, expone a los trabajadores a enfermedades como la malaria. El estado Bolívar encabeza el índice de casos confirmados y muertes, particularmente en estas zonas selváticas.

También está presente el dominio de grupos armados y “sindicatos” informales que ejercen control mediante extorsión, violencia brutal e impunidad.

En 2020, la ONG Human Rights Watch documentó abusos atroces cometidos por grupos irregulares armados, incluyendo amputaciones, agresiones con armas de fuego y asesinatos.

Además, “la minería en los estados del sur ha generado deforestación y contaminación de las aguas. Es habitual que se use mercurio en la minería artesanal, lo cual ha llevado a un aumento en los casos de intoxicación por mercurio.

A ello suma situaciones de trabajo infantil. “Los trabajadores de las minas, algunos de apenas 10 años de edad, soportan condiciones de trabajo severas, que incluyen jornadas de trabajo de 12 horas sin equipos de protección. La minería ha tenido un impacto sobre comunidades indígenas y ha causado, entre otras cosas, desplazamientos forzados”, señaló HRW.

Tragedia recurrente

La mina Musupta se encuentra cerca de Bulla Loca, en el municipio Bolivariano Angostura, donde al menos 16 personas murieron y otras 16 resultaron gravemente heridas tras un derrumbe en febrero del año pasado.

Según el entonces gobernador Ángel Marcano y su secretario de Seguridad Ciudadana, Edgar Colina Reyes, Bulla Loca fue clausurada por tratarse de un campamento minero ilegal.

No obstante, tras los operativos de búsqueda y rescate, habitantes de la zona aseguraron que la actividad minera continuó.

“Al principio se hacía a escondidas porque eso estaba reciente. Pero el Gobierno nunca se reunió con los mineros a darles soluciones, ver qué pasaría con ellos. Al final viven es de eso, es una necesidad. Bulla Loca sigue activa”,

dijo un habitante de La Paragua.

El derrumbe en la mina Musupta es la más reciente tragedia de un fenómeno que se agrava desde 2019. Con este nuevo caso, Crónica Uno suma un registro de al menos 11 derrumbes en minas del estado Bolívar.

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