La Sociedad Venezolana de Cardiología estima que en el país cada hora mueren hasta seis personas a causa de un infarto. De ellas, cuatro personas fallecen en su casa o en espacios públicos.

Caracas. Una caja metálica verde, rotulada con la calcomanía de un corazón y un rayo, pasa inadvertido para muchos de los que transitan por la plaza Bolívar de Chacao. Lo mismo ocurre en otras zonas de la ciudad como Los Palos Grandes, Altamira, Baruta y El Hatillo donde se instalaron hace pocos meses estos artefactos que se mantienen cerrados con candado.

Entre vecinos y visitantes solo unos pocos se detienen para mirarlos de cerca, llevados por la curiosidad. Lo que la mayoría desconoce es que en su interior se guarda un dispositivo que podría salvarlos de morir por un infarto.

En Venezuela cada hora fallecen hasta seis personas a causa de un paro cardíaco, según datos de la Sociedad Venezolana de Cardiología. Cuatro de esas muertes ocurren en entornos extrahospitalarios, mientras las personas están en su casa o en la calle.

Un estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud refiere que en 2019 las enfermedades cardiovasculares causaron 173,9 muertes por cada 100.000 habitantes en el país. 

Para evitar más fallecimientos, un grupo de médicos, políticos y voluntarios impulsan desde 2019 la instalación de desfibriladores externos automáticos (DEA) en espacios públicos y un anteproyecto de ley para crear zonas cardioprotegidas en el territorio nacional, con la idea de regular el uso de estos dispositivos. La Asamblea Nacional evaluó y aprobó la propuesta en primera discusión el 19 de junio pasado. 

Un DEA es un equipo portátil pequeño y liviano empleado para asistir a una persona cuando su corazón dejó de latir. Suele estar resguardado dentro de estantes metálicos y requiere de una capacitación mínima para su manejo. En muchos lugares del mundo como España, Argentina y Colombia estos artefactos están disponibles en áreas de gran afluencia.

Estudios de la OPS refieren que en 2019 las enfermedades cardiovasculares causaron 173 muertes

Un estudio de la Fundación Española del Corazón arroja que el uso de un DEA aumenta la posibilidad de supervivencia a un infarto hasta 73 %, si se utiliza durante los primeros minutos del paro cardíaco. En Venezuela el acceso público a estos equipos de atención primaria podría convertirse en ley si el Parlamento lo aprueba. 

La evidencia científica arroja que la aplicación de maniobras de primeros auxilios con un desfibrilador mantiene el flujo sanguíneo y puede restaurar los latidos cardíacos, lo que aumenta la posibilidad de supervivencia y reduce las complicaciones. 

En España una investigación comprobó que la tasa de mortalidad por paro cardíaco es más baja en pacientes tratados con un desfibrilador de uso público (9,5 %) que en los casos atendidos en hospitales con 34,4 % de muertes. 

Qué hacer ante un infarto

En Venezuela no hay cifras oficiales actualizadas, pero el último anuario de mortalidad publicado en 2016 reflejaba que las enfermedades del corazón eran la primera causa de muerte en el país. Ese año fallecieron 25.313 personas de infarto agudo del miocardio como causa específica. 

Especialistas e integrantes de los concejos municipales de El Hatillo, Baruta y Chacao que lideran el proyecto de los desfibriladores recalcaron a Crónica.Uno la importancia de desmontar los mitos en relación al uso de estos equipos. Exhortaron a la ciudadanía a involucrarse para recibir la capacitación adecuada, en aras de consolidar esta iniciativa que contribuiría a salvar la vida de miles de personas con patologías cardíacas.

Lo principal es garantizar a la población el acceso a estos equipos en lugares públicos y concurridos, definidos en las ordenanzas municipales como zonas cardioprotegidas. Roberto López Nouel, cardiólogo y director de medicina comunitaria del Centro Médico Docente La Trinidad, explicó que estos espacios deben cumplir con dos características: la primera es contar con personas entrenadas para hacer reanimación cardiopulmonar (RCP simplificado) y la segunda, tener disponibilidad de un DEA acorde a los requisitos de ley.

Un desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo médico electrónico que analiza el ritmo cardiaco en personas que están sufriendo un paro. De ser necesario este artefacto envía una descarga eléctrica al corazón para restituir su ritmo. La conversión de una arritmia ventricular a su ritmo normal con una descarga eléctrica se conoce como desfibrilación. 

Aunque suena complejo este tipo de aparatos vienen equipados con instrucciones fáciles de entender. López Nouel apuntó que la técnica de RCP, con el apoyo de un DEA, permite atender la emergencia de forma rápida y oportuna.

Antes de hacer una maniobra de reanimación cardiopulmonar es necesario identificar las señales para reconocer a una persona en paro cardíaco:

✅Respira con dificultad

✅No se mueve

✅No responde a llamados ni estímulos

Lo siguiente, según el especialista, es pedir ayuda y solicitar los servicios médicos de emergencia para usar el DEA. A continuación se debe seguir las indicaciones que el dispositivo arroja y hacer el RCP con apoyo del desfibrilador. 

“En estos casos no se recomienda la respiración boca a boca. Solamente haciendo las compresiones durante los primeros 10 minutos  la persona estará ventilada”, enfatizó.

Más promoción, menos miedo

Carla Nicolo, de 61 años de edad y residente del municipio Chacao, es hipertensa y padece de una miocardiopatía dilatada, eso significa que su corazón no puede bombear la cantidad de sangre suficiente a todo su cuerpo. Intenta mantener una dieta saludable y sale a caminar a diario, no obstante, a veces le falta el aire o se le hinchan las piernas. En dos ocasiones ha sufrido desmayos asociados a su patología.

Hasta hace muy poco no sabía lo que era un DEA, ni se imaginaba que a poca distancia de su hogar existe uno que podría salvar su vida. Se enteró a  través de un video que vio en la plataforma TikTok

Un DEA es un equipo portátil pequeño y liviano empleado para asistir a una persona cuando su corazón dejó de latir. Fotografía: Tairy Gamboa

“Este tipo de programas son necesarios y pueden hacer una diferencia entre la vida y la muerte, pero creo que le falta mayor promoción, que se involucre más la gente. Si las personas no saben usarlo será como un adorno”

, comentó Nicolo.

Aunque los desfibriladores de acceso público son fáciles de usar, se requiere de un mínimo entrenamiento para su uso correcto. El protocolo de capacitación para aprender a realizar RCP simplificado con ayuda de estos equipos se denomina soporte básico de vida. En el país la organización sin fines de lucro Venemergencia y la Sociedad Venezolana de Cardiología trabajan en conjunto impartiendo talleres a las comunidades.

“Desde enero de 2023 a junio de 2024 capacitamos a 6.000 personas a través de 11 jornadas de entrenamiento en El Hatillo, Baruta, Libertador y Chacao. En estos cursos las comunidades aprenden a actuar de forma rápida diferenciando una urgencia de una emergencia”, detalló Andrés Simón González, cofundador y presidente ejecutivo de Venemergencia.

Durante 2024 Venemergencia donó 11 desfibriladores que para diciembre de 2024 están repartidos en espacios públicos de los municipios Chacao, Baruta y El Hatillo. Mientras, el laboratorio farmacéutico Grupo Leti aseguró el 27 de agosto pasado que son los primeros en implementar zonas cardioprotegidas dentro de sus instalaciones comerciales, tras anunciar la instalación de 12 desfibriladores en sus oficinas de Caracas y Guarenas. 

Simón González señaló que lo más difícil no ha sido conseguir los equipos, sino derribar el miedo generalizado de la gente a acercarse cuando alguien sufre un infarto en la calle. 

“Hay una falta de cultura sobre cómo actuar en estos casos. No nos inculcan de pequeños ese aprendizaje y eso amerita un esfuerzo cuando se trata de capacitar a la gente”, enfatizó.

También existe la falsa creencia de que estos dispositivos solo pueden ser manejados por personal médico especializado. López Nouel desmiente esta idea. “Las personas que deseen entrenarse no necesitan cumplir con un perfil específico. La capacitación no lleva más de ocho horas e incluye un simulacro guiado con instructores calificados que simulan el paro cardíaco. Así las personas pierden el miedo y obtienen su certificación”, puntualizó.

Un país cardioprotegido

El 19 de junio de 2024 la Comisión Permanente de Educación, Salud, Ciencia y Tecnología de la Asamblea Nacional presentó y aprobó en primera discusión el anteproyecto de ley para la creación y promoción de las zonas cardioprotegidas. La sesión estuvo dirigida por el exdiputado Ricardo Sánchez, quien convocó a distintos sectores a involucrarse para legitimar esta normativa a futuro.

La creación de un marco legal para la regulación de la resucitación extrahospitalaria resultó de una alianza que desde 2019 impulsa López Nouel junto con la Sociedad Venezolana de Cardiología, el Centro Médico Docente La Trinidad, Venemergencia y La Academia Nacional de Medicina.

“Los resultados de nuestro empeño se materializaron cuando nos reunimos por primera vez con la Asamblea Nacional. Luego de hacer una requisitoria evaluaron la posibilidad de hacer de las zonas cardioprotegidas un proyecto de ley nacional”, explicó.

Por ahora, la ordenanza se promulgó y aprobó localmente primero en el municipio El Hatillo, en marzo de 2020, y luego en Baruta, en agosto de 2023. Federico Estaba Di Capua, concejal de ese cabildo, indicó que ya han certificado a 120 vecinos de la comunidad en aplicación de RCP simplificado. Sin embargo, pese a los avances, reconoció que la Alcaldía está en mora con la conformación de los consejos de coordinación y promoción que debían iniciar sus labores en febrero de este año.

El último en adaptar el reglamento a su ayuntamiento fue el municipio Chacao. El 20 de noviembre pasado el Concejo municipal presentó a los vecinos el proyecto de ley de zonas cardioprotegidas y abrió el período de consulta pública para recibir sugerencias. Omar Arenas, gerente legislativo de la comisión de capital humano, detalló que la meta es instalar un DEA por cada 1.000 habitantes, una vez que la normativa entre en vigencia el 1 de enero de 2026. 

“Esperamos que la Asamblea  Nacional evalúe el tema para llevarlo a segunda discusión. Estamos preparando una correspondencia al ministro de Educación Universitaria para finiquitar iniciativa”, destacó López  Nouel

Por su parte, Simón González de Venemergencia subrayó la importancia de actuar con celeridad. Estimó que de las 50.000 personas que sufren un infarto al año, la mitad puede salvarse con un DEA. 

“Hay miedo entre la gente, pero por cada minuto que una persona está en paro su posibilidad de vivir disminuye 10 %. Hay que actuar“, dijo.

Créditos:
Texto e investigación: Betania Franquis
Fotografías: Tairy Gamboa y Christian Mijares
Infografías: Amadeo Pereiro
Coordinación editorial: María Victoria Fermín

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