En un tono desafiante y bélico Nicolás Maduro cerró una reunión exprés con dirigentes del Psuv. Durante su discurso volvió a amenazar con que Venezuela se convertirá en una “república en armas” y ordenó al partido prepararse para una eventual “lucha armada”, en respuesta al despliegue militar de EE. UU. en el Caribe al que, sin embargo, no hizo alusión directa.
Caracas. En el Teatro Municipal de Caracas, Nicolás Maduro cerró una plenaria extraordinaria del congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) con un tono desafiante que dejó de lado la política para abrazar la retórica bélica.
En su mensaje más contundente de las últimas semanas, el gobernante, flanqueado por la cúpula del partido que preside, reiteró que está dispuesto a convertir al país en una “república en armas” si Estados Unidos (EE. UU.) concreta lo que el chavismo interpreta como un asedio militar.
“Jamás el pueblo de Venezuela será humillado, jamás se arrodillará. Andaremos de pie, con la cara argüida, con la cara al sol y en batalla permanente por la dignidad de un país que se ha ganado el derecho a vivir, a existir y desarrollarse”, aseguró ante una audiencia de dirigentes y delegados del partido oficialista al final de la noche de este jueves, 11 de septiembre.
La advertencia más explícita llegó al instruir al Psuv a preparar su estructura para el combate, una idea que ya había asomado semanas atrás, tras la llegada de la primera avanzada de la Marina estadounidense al Mar Caribe.
“Este partido revolucionario está obligado a prepararse estructuralmente para pasar a la lucha armada si fuese necesario para defender a nuestro pueblo, para defender nuestra historia y para defender nuestra dignidad”.
El contraste entre la retórica épica y la realidad nacional —salarios pulverizados, hospitales en ruinas y millones de migrantes— marca una distancia cada vez mayor entre la narrativa oficial y la vida cotidiana, con los ciudadanos más pendientes de la supervivencia diaria que de las consecuencias de una potencial escalada militar.

El mayor despliegue naval desde 1989
Las palabras de Maduro se enmarcan en un contexto de máxima tensión. Hasta este viernes, 12 de septiembre, EE. UU. mantiene en el Caribe el mayor despliegue militar en la región desde 1989, según el historiador estadounidense Alan McPherson, especializado en las relaciones entre EE. UU. y América Latina.
Ordenado por la administración de Donald Trump, el operativo se justifica como una ofensiva contra el narcotráfico, en particular contra el llamado “Cartel de los Soles”, al que Washington vincula con figuras del chavismo.
La operación arrancó el 14 de agosto, con la salida desde Norfolk de tres buques anfibios —USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale— que transportaron a 4500 infantes de marina.
A ellos se sumaron destructores como el USS Gravely y el USS Jason Dunham, un submarino nuclear y diez cazas F-35 desplegados en Puerto Rico. En total, están desplegados al menos ocho buques artillados y un submarino con capacidad para misiles Tomahawk y helicópteros. También se han autorizado operaciones de inteligencia en la zona.
El 2 de septiembre, EE. UU. anunció el hundimiento de un lancha procedente de territorio venezolano en el sur del Caribe, alegando que transportaba narcóticos. 11 personas murieron en el bombardeo. Maduro calificó el hecho de “asesinato extrajudicial” y “fake news” para justificar una agresión.
Días después, el secretario de Defensa —del recién rebautizado Departamento de Guerra, Pete Hegseth, viajó a Puerto Rico y advirtió: “no es entrenamiento”. Washington no habla de invasión, pero el despliegue ofrece un abanico de opciones militares inéditas en décadas.

El enigma de la lancha
La polémica en torno al ataque contra la lancha venezolana “cargada de drogas” se ha intensificado tras nuevas revelaciones. Esta semana en su programa en Venezolana de Televisión el ministro del Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, aseveró que ninguna de las 11 víctimas tenía vínculos con el Tren de Aragua —la mayor organización criminal transnacional venezolana, vinculada al chavismo, con ramificaciones en Suramérica—, como afirmó Washington.
“Se ha cometido un asesinato contra un grupo de ciudadanos utilizando fuerza letal”, denunció Cabello en la televisora estatal, luego de cuestionar cómo EE. UU. pudo identificar a narcotraficantes desde el aire. Ironizó: “¿Tenían un chip, un código QR?”.
Medios estadounidenses como Columbia Broadcasting System (CBS) reportaron que el ataque ocurrió después de que la embarcación virara rumbo a la costa, lo que alimenta las sospechas de ejecución extrajudicial bajo pretexto de interdicción antidrogas.
En el Capitolio estadounidense, senadores demócratas y republicanos han cuestionado la legalidad de la acción. “Nuestras fuerzas armadas no son agencias del orden público”, dijo Jack Reed, demócrata de alto rango en el Comité de las Fuerzas Armadas. Rand Paul, republicano, calificó de “exceso del Ejecutivo” el uso del ejército para abatir sospechosos sin juicio.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Anna Kelly defendió la acción: “Estos eran malvados narcoterroristas del Tren de Aragua” y argumentó que Trump actuó “bajo las leyes del conflicto armado”. El Pentágono añadió que los cárteles “no tendrán puerto seguro”.
Movilización chavista y división regional
Al despliegue estadounidense, el chavismo respondió con una mezcla de movilización militar y retórica internacional. El 19 de agosto, Maduro anunció la activación de 4.500.000 milicianos. Aunque organismos independientes, como el International Institute for Strategic Studies, calculan que hasta 2020 apenas 343.000 estaban inscritos en la Milicia Nacional Bolivariana.
El 26 de agosto, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ordenó un despliegue naval alrededor de instalaciones petroleras, mientras Diosdado Cabello llamó a conformar “un pueblo armado en todos los frentes”.
En paralelo, el canciller Yván Gil acusó a EE. UU. de violar la Carta fundacional de la Organización de Naciones Unidas. Asimismo, sostuvo que 87 % de la cocaína colombiana sale por el Pacífico, no por Venezuela. La queja busca instalar la idea de que el operativo es una excusa para un cambio de régimen y para controlar los recursos petroleros venezolanos.
La líder opositora María Corina Machado difundió un video al mediodía de este 12 de septiembre en el que se dirigió a los venezolanos. En el mensaje, Machado hizo un llamado a la confianza y rechazó la convocatoria de la administración de Maduro para que el pueblo lo respalde.
“Te engañan, te humillan y ahora pretenden que tú salgas a defenderlos. A ellos solo les queda el miedo. Pero hoy ya no es ese miedo que sembraron en el pueblo, sino el que se ha apoderado de ellos”, dijo Machado a través de Instagram.
El mensaje de la dirigente opositora se produce luego de que Maduro convocara a las bases del chavismo a un congreso extraordinario que se llevará a cabo este sábado 13 y domingo, 14 de septiembre.
“Esa angustia, esa desesperación que ya no pueden esconder porque saben que las grietas se convirtieron en troneras. Tú lo sabes. Tú lo ves. Tú lo hueles. Ten confianza. Todo va a estar bien. Esto se acabó. Tú no estás solo, ellos sí”,
afirmó Machado.

Misión WhatsApp
En medio de su discurso beligerante y el incremento de la movilización militar, Maduro volvió a instar a los venezolanos a desinstalar WhatsApp, al señalar que la aplicación se ha convertido en un instrumento de espionaje de EE. UU.
De acuerdo con el gobernante, la plataforma no solo permite la vigilancia tecnológica, sino que también puede ser usada para coordinar “ataques contra la soberanía” del país.
“A través de WhatsApp se pueden espiar y masacrar pueblos enteros”, advirtió el mandatario en medio de los aplausos de militantes del Psuv, mientras vinculaba la amenaza tecnológica con la necesidad de preparar al pueblo y al partido para defender la nación en todos los frentes.
Esta medida no es novedosa, pues se produce más de un año después de que el propio Maduro formulara una invitación similar. Aquella ocasión se enmarcó en las protestas por la falta de transparencia en las elecciones del 28 de julio de 2024. De este modo, el chavismo busca reforzar su narrativa de “preparación total” frente a EE. UU.
Pese a que los llamados del chavismo a “defender la patria” han surgido tras el inicio de un operativo antinarcóticos por parte de EE.. UU. cerca de aguas venezolanas, sus voceros han evitado referirse directamente a esta operación.
Según su discurso, estas supuestas amenazas externas justifican la movilización de las bases chavistas y la discusión de estrategias de preparación, incluida la armada, para “proteger al país”.
Lea también:
Maduro se atrinchera tras “284 frentes de batalla” ante presión de EE. UU. en el Caribe

