mercados comunales
Foto: Cortesía Mirna Montemayor.

Los compradores se quejan de que en estas ferias podían acceder a precios razonables y sin movilizarse a sitios de mayor concentración de personas, pero en las últimas semanas los costos de los productos se han elevado más allá de su poder adquisitivo.

La Guaira. Desde que se inició la cuarentena por el COVID-19, los habitantes del Litoral Central habían tenido en los mercados comunales una opción para conseguir los alimentos a precios más solidarios y sin desplazarse a lugares donde hubiera aglomeraciones.

En estas ferias de productos del campo, los vecinos también encontraron la posibilidad de ofrecer un conjunto de artículos de primera necesidad e higiene personal.

No obstante, estos emprendimientos se han visto afectados por la hiperinflación, expresada en el continuo aumento de los precios.

Es increíble, no ganamos una; aquí en estos mercaditos todo está carísimo”, manifestó Juana Linares, habitante de la urbanización Solidaridad en Guaracarumbo, donde hay venta los sábados.

Otros residentes del sector Week End asisten a una feria agrícola y comercial en los espacios de la jefatura civil de la parroquia Urimare, en donde también se quejan del alza de los productos.

“Estas ferias y mercaditos eran la opción frente al alto costo y porque así no nos contagiamos de coronavirus, pero lamentablemente ya no te alcanza la plata”, sostuvo Perla María Fernández, acompañada de su hija pequeña.

Una revisión de la oferta en esos sitios cercanos a Catia La Mar muestra la venta del kilo de tomate en 600.000 bolívares; el kilo de cebolla en 450.000; el plátano en 350.000; medio cartón de huevos en 650.000; el kilo de queso en 1 millón de bolívares, la panela de papelón supera los 300.000 bolívares y el kilo de milanesa de pollo en 1,5 millones de bolívares.

Quienes pagan con divisas tampoco están conformes con los precios de las frutas, verduras y hortalizas.

Ni con dólares se puede aprovechar la compra, todo está muy caro y no se lleva uno lo suficiente para la casa, se quejó Amalia Hurtado, quien añora regresar al mercado popular del balneario de Catia La Mar, el cual está limitado por la pandemia.

No obstante, en ese mercado comunal, bajo la tutela de la Gobernación de La Guaira, hay una variedad de productos alimenticios sin que los precios muestren variaciones que satisfagan a los visitantes.

“Todo está cartelizado, da lo mismo donde compres. No hay gobierno y nadie controla nada: es el pandemonio”, según la enfermera jubilada Arcadia Morales, habitante del barrio El Respiro, cercano al mercado.

Frente a esta realidad, algunos usuarios han comentado por la plataforma de WhatsApp que prefieren adquirir los productos esenciales en cadenas de supermercados como Central Madeirense, ubicada en la avenida La Armada, próxima a Catia La Mar.

Reponer la mercancía

Cuando se aborda a los comerciantes de los mercados comunales, la respuesta, casi al unísono, se basa en que las últimas alzas de la moneda estadounidense los han obligado a ajustar el precio de muchos productos básicos.

Uno entiende a la gente, que no le alcanza el dinero, pero es que si no aumento pierdo lo invertido y cuando tenga que reponer la mercancía no podré hacerlo, explicó Juvenal Corro, que ofrece en el mercadito de Week End fresas, duraznos, mora, manzanas y cartones de huevos.

Otros comerciantes lamentaron que la crisis por la gasolina también haya influido en el incremento de los artículos, dado que han tenido que dormir hasta tres días en sus camionetas y automóviles para abastecerse de combustible.

“Eso no se puede dejar de lado, nosotros también somos pueblo y sufrimos esta tragedia de país”, indicó Carlos Luis Porras, vendedor de tubérculos en los bloques de Guaracarumbo.

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