Niños, niñas y adolescentes de distintos sectores de la ciudad se reunieronr para debatir sobre salud mental, violencia, autoestima y acoso durante el lanzamiento de unas revistas diseñadas por ellos mismos.
Caracas. Cada tarde, cuando la campana de su colegio anuncia el fin de la jornada, el retorno a casa se convertía en un momento tenso para Sofía Aponte. Mientras recorría el camino escuchaba a sus espaldas risas que se volvían cuchicheos afilados. Sus aficiones y forma de hablar la convertían en un blanco para las burlas de sus vecinos.
La adolescente, de 13 años de edad, fingía ignorar las críticas y los señalamientos, aunque a veces deseaba volverse invisible. Durante días lidió en silencio con el acoso en su comunidad, hasta que decidió liberarse del peso de los estereotipos.
La joven volcó la rabia contenida durante una sesión de escritura impartida en su escuela. El resultado fue un artículo de su autoría sobre la serie para adultos Helluva Boss, cuya trama ambientada en el infierno aborda temas como la identidad, los traumas y la autoaceptación.

Al escribir sobre demonios y otros personajes de animación, Sofía se armó de valor para compartir la enseñanza aprendida de su serie favorita: que las secuelas emocionales dejadas por el bullying no son broma y que ella estaba lista para superar el trauma.
“Encontré en la escritura una forma para expresarme y decirle a la gente que es necesario cambiar los estereotipos. Solo porque una persona no comparta tus mismos valores o sea diferente, no tiene por qué ser criticada. Eso es algo que debe cambiar en esta sociedad”.
Su artículo lo incluyeron en el ejemplar de la revista escolar Antifuna Parroquial, una iniciativa que parte del Proyecto Expresan, impulsado por la organización Cecodap.
Voces amplificadas
El plan de formación dirigido a estudiantes, de entre 10 y 17 años de edad, empodera a niños, niñas y adolescentes en la defensa de su derecho a la libertad de expresión al involucrarlos en el diseño de sus propias revistas.
Eso incluye sesiones de escritura y expresión oral en las cuales pueden abordar sus luchas personales y mejorar su expresividad.
El programa tiene presencia en cinco colegios de la Gran Caracas, abarca los sectores de Las Mayas, Santa Mónica, Petare, Altagracia y La Trinidad.

El 16 de octubre pasado presentaron los resultados del taller de seis sesiones en una rueda de prensa. Allí los niños, niñas y adolescentes mostraron con orgullo el fruto de su trabajo: un total de nueve revistas en las que se recogen sus pensamientos, análisis y opiniones sobre el mundo que les rodea.
Uno de los propósitos del proyecto es amplificar la voz de los alumnos para asegurar que sus propuestas, inquietudes y soluciones las escuchen como agentes de cambio en sus comunidades.
Temas de la agenda juvenil
Jeiser Godoy, de 10 años de edad, escribió en el ejemplar de la revista escolar que si fuera alcalde por un día acabaría con la quema de basura, pues considera que tiene efectos perjudiciales sobre su salud y la de sus vecinos.
“Al terminar de jugar fútbol me arden los ojos”, se lee en su artículo.


A diferencia de su compañero Miranda Piña, de 10 años de edad, abordó en su artículo la problemática de la falta de agua y cómo la carencia del servicio la expone a ella y a su familia a las infecciones.
Miguelangel Lazo, de 15 años, redactó un texto sobre la música y sus efectos en el estado anímico. Sin embargo, sus inclinaciones trascienden los intereses de los muchachos de su edad.
En sus tiempos libres le gusta leer a los filósofos clásicos y opina que urge un cambio en la enseñanza de la historia dentro de las aulas. Sugirió a los docentes incorporar más tópicos sobre la Edad Media y la época victoriana. Al tomar la palabra, reflexionó sobre la importancia de abordar la salud mental en los adolescentes.

“Los suicidios en los jóvenes están aumentando y hay que hablarlo porque a veces el maltrato en la casa o las presiones de la vida social influyen. La salud mental sí importa”.
Durante el encuentro con la prensa, los estudiantes también se atrevieron a hablar sobre temas que antes de la capacitación les resultaban incómodos, tales como la autoestima, la educación sexual, el embarazo a temprana edad y la autopercepción.
Isaday Rojas, de 15 años, instó a las personas a dejar de lado las falsas creencias en torno a la búsqueda de atención psicológica profesional. “Tomar terapia no es de locos, es de gente que está buscando sanar y hay que respetar eso”.

La joven habló sobre los conflictos de las relaciones disfuncionales y sus efectos en las dinámicas del hogar. La mayoría de niños, niñas y adolescentes coincidieron en que la experiencia fomentó en ellos el establecimiento de lazos más estrechos con sus compañeros.
“Ahora me llama la atención la escritura y creo que me gustaría ser escritora algún día porque puedo plasmar mejor mis pensamientos. También entiendo más el trabajo que hacen periodistas y escritores”, expresó Dashell Salazar de 11 años.
El Proyecto Expresan demuestra ser una herramienta efectiva para que los adolescentes defiendan su derecho a la libertad de expresión al transformar sus experiencias personales y problemáticas en material periodístico. Mientras que, en paralelo, fomenta un espacio seguro para el diálogo sobre temas cruciales como la salud mental y el acoso.
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