Daniel Betancourt y Juan Korody, abogados en materia tributaria, coinciden en que se deben sentar las autoridades nacionales y los sectores económicos para discutir nuevas reglas en materia tributaria que permitan el desarrollo de la nación.
Caracas. El Estado venezolano, luego de ocho años de recesión económica, decidió implementar una serie de medidas tributarias para mejorar la recaudación de sus ingresos fiscales. Esta situación causó, sobre todo en el último lustro, que las empresas destinen más de 60 % de sus ganancias al pago de impuestos.
Los gremios empresariales como Consecomercio, Conindustria, Fedecámaras, entre otros, solicitaron a las autoridades nacionales que pongan un alto a la voracidad fiscal, debido a que muchos negocios se vieron en la obligación de migrar al sector informal para poder sobrevivir.
Los abogados y expertos en materia tributaria, Daniel Betancourt y Juan Korody, explican los impactos que tiene en la economía privada el gran número de impuestos y alertan que se debe reducir la carga fiscal para poder expandir la base de contribuyentes lo que generará de forma automática mayor recaudación.

La dinámica del país cambió
“Venezuela es un país que ha sufrido una metamorfosis en materia económica y los instrumentos tributarios que se implementaron entre 2014 y el 2018, por varias vías, entre ellas, leyes habilitantes y decreto presidenciales, que buscaban básicamente aumentar la recaudación con una disminución de la inflación, no están cumpliendo sus fines porque la dinámica del país cambió”, explicó Daniel Betancourt.
Indicó que es necesario que las autoridades fiscales se sienten a dialogar con los gremios privados a repensar el sistema tributario venezolano, porque tal como está diseñado no permite que queden excedentes para la inversión, el aumento de nóminas y bajar los precios de bienes de consumo.
“La situación actual es que las autoridades económicas del Estado, previendo que pudieran no existir otras fuentes financieras distintas a los tributos nacionales, han venido insistiendo en el aumento de la recaudación y en esta discusión los que quedan en el medio son los agentes económicos”, dijo.
En este sentido, acotó que las empresas tienen dos grandes problemas, el primero de ellos una carga impositiva muy alta y el segundo los recursos no monetarios que se deben emplear para cumplir con esos tributos.
“Dependiendo del sector las empresas deben hacer entre 200 y 300 declaraciones de impuestos al año, lo cual significa una o más por cada día hábil. Estas declaraciones deben ser elaboradas por un personal especializado con nervios de acero porque se puede caer el portal, se puede ir la luz, se pueden quedar sin flujo de caja mientras se realizan estos trámites y el peligro de cometer algún error o incumplir con la declaración es sumamente alto debido a las sanciones que esto acarrea”.

Demasiados impuestos
Al ser consultado sobre cuántos impuestos hay en el país, Betancourt reconoció que ningún especialista en materia tributaria tiene esa respuesta.
“Hay unos tributos que impactan a todo el mundo como son el Impuesto Sobre la Renta (ISLR), el Impuesto al Valor Agregado (IVA), las aduanas, el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF), el Seguro Social que son impuestos nacionales, pero hay un universo de cargas parafiscales, que dependen del área de desempeño. Una radio que transmite en señal abierta, por ejemplo, debe pagar el impuesto a las telecomunicaciones”.
Indicó que a toda esta carga tributaria se deben sumar los impuestos de los “entes menores” que son los impuestos aplicados por los municipios y los estados.
“Estos impuestos si bien están delimitados en su cuantía, tanto en la Constitución como en la Ley Orgánica del Poder Público Municipal y ahora en la Ley Orgánica de Coordinación y Armonización Tributaria, son una carga importante y el rey de esos tributos es el impuesto a las actividades económicas”, explicó.
Aseguró que los sectores productivos del país necesitan crecer y para poder lograr esto es prioritaria una reforma tributaria profunda.
“Se debe repensar la declaración del ISLR porque no todo el mundo debe pagar 34 % de alícuota. Se debe pensar también si esa alícuota es acorde a la actualidad del país, porque naciones como Estados Unidos tienen una alícuota de 23 %. También deben existir ajustes por inflación y terminar con esa discriminación de sujetos activos especiales. Otro punto es que se debe ampliar la base tributaria y además se debe hacer énfasis en el cumplimiento estricto de la armonización tributaria”, destacó.

Principios fundamentales
Para Juan Korody, presidente de la Asociación Venezolana de Derecho Tributario (AVDT) y profesor de la especialización en Derecho Financiero de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la voracidad fiscal se convirtió en un problema y advirtió sobre los peligros de aumentar la recaudación de impuestos sin respetar los principios fundamentales que deben regir la tributación, como son el principio de no confiscación, principio de legalidad, principio de capacidad económica y el principio de realidad, cuatro pilares del derecho tributario.
“En un Estado de Derecho no se puede tolerar que concurramos a las cargas públicas sin seguir el principio de legalidad, sin consultar adecuadamente la capacidad económica y sin considerar que mi patrimonio no se vea afectado y se proteja la fuente generadora del tributo. Como solamente voy a colaborar con la renta, si tú me quitas algo más que la renta, yo en algún momento voy a perder todo”, apuntó.
Afirmó que, debido a la alta carga impositiva actual, las empresas formales entregan al fisco ocho de cada 10 bolívares de sus utilidades.
“Hoy en día las empresas contribuyen en promedio con 80 % de su utilidad al pago de tributos. Y hay otras que representan un peor caso porque no tienen utilidad y tienen que pagar impuestos. Estamos viviendo esa situación: cayó el PIB y cayó la recaudación; la reacción normal (del Estado) es ‘tengo que recaudar más’, lo cual recayó en los contribuyentes más formales, que están soportando ese incremento de la recaudación”, indicó.
Añade que “no podemos seguir apalancándonos en los que más pagan, porque ellos ya tienen agotada su capacidad económica. ¿Hasta cuándo van a seguir pagando con esos umbrales? Tratar de aumentar la recaudación solo metiendo presión a los mismos contribuyentes es un camino agotado”, indicó el especialista.

Hay que bajar las alícuotas
El docente universitario sugirió reducir ciertas tasas de tributación y “dejar espacio para el crecimiento económico”.
“De esa forma, parte de los activos de las empresas se pueden destinar a la inversión, mejorar la competitividad y contribuir con el crecimiento económico, lo que al final redundará en mayor recaudación. Si hay más producción, hay más ingresos, mayores interacciones económicas que generan nuevos tributos”, precisó.
Exhortó al Estado a voltear la mirada hacia la economía informal.
“Esta economía tiene que ser visibilizada y atacada por las administraciones tributarias. Eso es un terreno muy fértil para aumentar la recaudación”,
dijo.
Pero más allá de las empresas, el abogado también señaló la necesidad de que los ciudadanos tengan un rol activo en esta materia.
“El que paga impuestos tiene derecho a reclamar como ciudadano. Si usted no paga impuestos, ¿qué vocación de exigir tiene como ciudadano? Entonces, gestionar estos problemas en crisis económica es mucho más importante que en situaciones de tranquilidad o de paz económica”, indicó el especialista.
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