Más de ocho días sin combustible, tres meses sin gas, 15 días con las aguas servidas desbordadas fueron las razones que impulsaron a los vecinos de Araya a manifestar.
Cumaná. Los habitantes de Araya volvieron a tomar las calles ante la falta de respuestas a sus demandas de agua potable, gasolina, gas y mantenimiento de las cloacas.
Los pescadores artesanales del municipio Cruz Salmerón Acosta, del estado Sucre, atravesaron sus botes en plena vía pública en reclamo por el desabastecimiento de gasolina, que afecta a más de 700 hombres del mar.
Para Faustino Rodríguez, “ya esto es una situación inaguantable”. Denunció que tienen más de ocho días sin venderles combustible, situación que los deja casi en la mendicidad, porque no tienen cómo salir a pescar.

Yo tengo un poco de muchachos y nietos, si no trabajo, ¿cómo los mantengo?, ¿qué les doy de comer? Esto desespera a cualquiera. Aquí nos vamos a morir de hambre”, dijo.
A las declaraciones de Rodríguez se unieron las de Nieves Marval, vecina del sector Plaza Bolívar, que aseguró que ya no pueden comer ni pescado, que es la proteína más accesible para ellos, porque “si los pescadores no salen a la mar, no hay pescado ni para vendedores ni revendedores, y el perjudicado es el consumidor, aparte de los mismos pescadores, que quedan sin poder llevar nada a sus casas”.
Por su parte, un dirigente social de la zona, que solicitó mantener su nombre en reserva, por las amenazas y persecución de las que han sido objeto líderes comunitarios del sector, sostuvo: “Aquí nos han atendido con puros pañitos de agua caliente, porque cuando resuelven venderles la gasolina a los pescadores deciden venderles una o dos pimpinas que no les son suficientes para su faena de trabajo, eso no les alcanza”.
Sin gas ni agua potable y las cloacas rebosando

Una verdadera calamidad padecen los pobladores de Araya. Sus denuncias por gas, agua y el desbordamiento de las aguas residuales son constantes, y, por ello, exigen la presencia y atención del alcalde del municipio, Jonny Acosta.
Denunciaron que en Araya tienen más de un mes sin gas; pero hay otros sectores en la península que no tienen suministro desde hace tres meses, por lo cual cocinar a leña ha sido la salida de emergencia para no morir de hambre.
Cocinar a leña y en fogones improvisados ha ocasionado problemas de salud en algunos miembros de las comunidades, especialmente los niños, que presentan dificultades respiratorias e irritación de los ojos.
Marval cuenta que estos padecimientos tienen que atenderlos con remedios caseros, porque “todo el mundo tiene miedo de ir al hospital por temor de contagiarse con el coronavirus”.
Entretanto, la falta de suministro de agua potable por tuberías no es nuevo en la península. Tienen más de un mes sin abastecimiento.
“Araya, es una zona de tanque”, dijo Marval, porque la mayoría tiene un tanque de agua, pero advirtió que el agua la ponen una vez al mes, de 9:00 a. m. a 3:00 p. m., y no es mucho lo que se puede almacenar.
A esta demanda de agua potable se suma el reclamo por el desbordamiento de las aguas servidas en el sector Plaza Bolívar de Araya, que por más de 15 días afecta a más de 300 familias, y hasta ahora no han logrado la atención de las autoridades locales.

Para Beatriz Marcano, dirigente de la zona, este desbordamiento de las cloacas ha generado gran proliferación de gusanos y zancudos que molestan la convivencia de las familias en el sector.
“Ya no podemos ni abrir las puertas de nuestras casas por la invasión de zancudos, y el peligro de paludismo y de dengue sigue latente”, advirtió Marcano.

