Dairelis Gómez, de 21 años, creó “Intercambiando Sonrisas” para combatir el hambre en Maracaibo. Gracias a esta iniciativa, junto con un grupo a más de 20 jóvenes voluntarios, reparte comida en comunidades vulnerables.

Maracaibo. Para Dairelis Gómez, una joven zuliana de 21 años, ser testigo de la crisis que afecta al país en las comunidades más vulnerables de Maracaibo, estado Zulia, la llevó a pasar de ser voluntaria en otra organización a unirse con amigos y familiares para atender directamente a la gente.

En enero de 2024, mientras conversaba con su mejor amiga, surgió la idea de preparar comida para repartirla en la Plazoleta de la Basílica, en el corazón de Maracaibo. Sin pensarlo demasiado, ambas se pusieron manos a la obra y, junto a otro amigo, lograron distribuir 120 arepas.

“Hace dos años que pertenezco a la Fundación Barberos en Acción, a partir de asistir sus actividades me fui enamorando de la labor social hasta que me dije: Yo tengo que hacer algo más, sumarme con comida y juguetes para los niños y así comenzamos”, resume la joven bachiller.

La crisis alimentaria en Venezuela se mantiene como una de las más graves de la región. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe más reciente titulado “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2024″, entre 2020 y 2022, 17,9 % de la población venezolana sufría de hambre, una cifra que duplica el promedio mundial del 9,2 % y triplica el de América Latina y el Caribe, situado en 6,7 %.

Además, el Observatorio Venezolano de la Salud (OVS) advierte que al menos 10.000.000 de venezolanos enfrentan inseguridad alimentaria moderada, mientras que 3.000.000 padecen inseguridad severa, lo que los pone en una situación de extrema vulnerabilidad.

Una obra social formal

En agosto de 2024, Dairelis bautizó con el nombre Intercambiando Sonrisas a su fundación. Junto a sus amigos crearon un logo, ganaron visibilidad en redes sociales y pronto se unieron 12 voluntarios más. Un mes después, entregaron más de 200 almuerzos y juguetes frente a la Basílica.

“Ese día fue demasiado hermoso porque tuvimos el apoyo de barberos, estilistas y animadores. Sin duda, ver la alegría de la gente es lo que me motiva a seguir”, dijo la joven quien cerró el año junto a su equipo apoyando a comunidades de los municipios Maracaibo, San Francisco y Mara, incluso comedores comunitarios.

Esta joven zuliana impulsa con la ayuda de sus amigos y familiares la fundación Intercambiando Sonrisas en Maracaibo/Cronica.Uno

Dairelis, quien trabaja como niñera desde hace ocho años, utiliza esos ingresos para cubrir buena parte de los gastos de la fundación. “Lo importante es que tengo el apoyo de mi mamá en todo lo que emprendo, vivir y ser testigo de tantas situaciones difíciles me ha convertido en una mujer a la que le gusta compartir su pan”, dijo.

Un batallón de amor en Maracaibo

El estado Zulia, y en particular Maracaibo, refleja con crudeza esta crisis por desnutrición en todas las edades. Un estudio de la Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia (Codhez) con datos hasta 2022, señala que 58,9 % de los hogares en Maracaibo y Cabimas subsisten con un ingreso mensual de entre 11 y 100 dólares, una cantidad insuficiente para garantizar una alimentación adecuada.

La crisis impacta especialmente a los niños: investigaciones en preescolares de Maracaibo, Mérida y Caracas, citadas en un informe publicado en ResearchGate, indican que el 6,2 % de los niños de entre 3 y 5 años sufre desnutrición aguda severa, mientras que entre el 1,5 % y el 12,3 % se encuentra en riesgo de desnutrición aguda.

Ante este escenario, el movimiento social un Batallón de Amor , popularizado en TikTok, también llegó a Maracaibo. Se calcula que más de la mitad del país ya cuenta con organizaciones ejecutando esta iniciativa solidaria, y la Fundación Intercambiando Sonrisas no es la excepción.

“Comencé a ver el movimiento en el TikTok y me llamó mucho la atención. Hoy es la primera vez que hacemos uno, así que vamos a ver cómo nos sale”, dijo entre risas la joven zuliana.

Ella y sus compañeros se reunieron nuevamente en la plazoleta de la Basílica para identificar a alguien que pudiera beneficiarse. No tardaron en encontrar a Isidro, un comerciante de frutas criollas que ofrece sus productos en una mesa casi pegada al piso, entre los buhoneros frente al Hospital Chiquinquirá, en Maracaibo.

La complicidad y el amor marcaron la obra social que dejó sin palabras a Isidro. El comerciante recibió abrazos, comida y mucho amor/Crónica.Uno

Una de las voluntarias fingió que su hija tenía una baja de tensión y le pidió una fruta para ayudarla. El hombre, sin dudarlo, accedió. Fue entonces cuando el grupo lo sorprendió con comida, abrazos y mucho cariño.

Sorprendido

Desde hace dos años Isidro Quintero, de 59 años, vende frutas procedentes de El Moján y La Concepción frente al centro de salud. Conmovido, confesó que jamás imaginó ser parte de un gesto así, pero sabía que Dios lo recordaría.

“Estoy contento y agradecido porque esta es una bendición de Dios. Yo no pensé nunca ser parte de algo así, pero sé que todos somos merecedores del amor de Dios y sus bendiciones siempre nos alcanzan”, dijo mientras sostenía los alimentos que los voluntarios le donaron.

El hombre al que la venta de frutas escasamente le alcanza para comer, confesó lo dura que es su situación: “Yo tengo dos hijas, una está en Perú y sueño con estar con ella. Aquí lo que se hace es para sobrevivir por eso agradezco este gesto que me ayuda mucho, lo que hago aquí es únicamente para medio comer, no alcanza para más nada”, aseguró el vendedor.

Antes de despedirse confesó: “Yo no me quiero ir de Venezuela. Venezuela es Venezuela y yo amo a mi país, más bien los invito a que me ayuden comprando mi fruta todos los días desde las 6:00 a.m. estoy aquí”, concluyó.

La fundación Intercambiando Sonrisas espera seguir haciendo Batallones de Amor en la ciudad como parte de sus ayudas sociales/Crónica.Uno

Los sueños no paran

Al despedirse, Dairelis, quien también es estilista, agradeció el apoyo de sus amigos para hacer realidad el sueño de ayudar a los más necesitados. Pero guarda la esperanza de ver crecer aún más su fundación.

“Sueño que cada día seamos más, me da mucho gusto que mis amigos tengan la iniciativa de ayudar. Para este año tenemos planeadas varias actividades pero queremos hacer una por una para hacer las cosas bien”, reveló.

Actualmente, Intercambiando Sonrisas cuenta con 26 voluntarios solo en Maracaibo y están determinados a multiplicar esa cifra, junto con las ayudas sociales enfocadas en niñas y niños.

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