Este centro de salud ubicado en el estado Guárico e inaugurado hace tres años tiene una planta eléctrica que solo abastece al área de cirugía cuando se va la luz. Las enfermeras se quejan del hacinamiento en algunos servicios.

Zaraza/Guárico. “El hospital Willian Lara lo hicieron mocho, incompleto. Le faltan dos módulos para separar Medicina Interna de Traumatología y Cirugía. Aquí hay 14 habitaciones que solo deberían pertenecer a una de las áreas. Tres servicios no pueden estar hacinados en un solo espacio”, confesó Isabel Salazar, enfermera desde hace 20 años y quien trabaja en ese centro de salud desde su inauguración en marzo del año 2013.

Hidratación, soluciones, yelcos, inyectadoras, gasas, entre otros insumos, son altamente escasos en este centro. Salazar aseguró que al director Eliseo González no le gusta que digan que no hay nada en el nosocomio, que tiene una infraestructura nueva tipo III.

«Nos dice que no alarmemos a la comunidad, pero es que ni la comida está garantizada para el paciente. De las tres papas diarias les damos una sola, por lo general el almuerzo», enfatizó la enfermera.

«Tenemos cuatro inyectadoras por turno, y a veces hay ocho pacientes. Entonces lo único que podemos hacer es cambiar de aguja. Se lo decimos al paciente pero algunos no tienen el dinero para comprar las inyectadoras y aceptan esto”, contó otra enfermera que no dio su nombre por seguridad y que labora en el área de Traumatología.

Aunque el centro asistencial comenzó a atender a la población desde septiembre del año 2012, fue en 2013 cuando la ex ministra de Salud Eugenia Sader, en compañía del gobernador del estado Guárico, Ramón Rodríguez Chacín, encabezaron la inauguración en una transmisión del canal del Estado. En esa oportunidad aseguraron que entre el Gobierno Nacional y Estadal invirtieron más de Bs. 215.000.000.

Según la ex ministra el centro asistencial cuenta con 105 camas. Pero para la enfermera Salazar hay hacinamiento en las áreas de Medicina Interna, Traumatología, Cirugía, Traumatología, Rehabilitación y Ginecología, «Esto es cada vez más agudo», dijo.

Foto: Miguel González
Habitaciones para dos pacientes las han habilitado para tener cuatro enfermos.

«A veces tenemos tanta gente que no hallamos cómo hacer, porque no hay espacio para el paciente y para su acompañante. Siempre se dice que este es un hospital súper estrella, que es un lujo, pero eso es mentira», sentenció Salazar mientras caminaba por los pasillos sin luz debido al racionamiento eléctrico.

Aunque cuando hay luz también están a oscuras porque hay varios bombillos que no sirven, al igual que dos ambulancia paradas en el estacionamiento, ambas con los cauchos sin aire.

En el interior del país los hospitales no escapan a los cortes de luz. Algunos tienen su propia planta eléctrica para abastecerse, como es el caso del Hospital Willian Lara. Sin embargo solo funciona para el área de los quirófanos. El resto de los servicios se quedan sin energía durante cuatro horas o más.

Apenas comienza el racionamiento eléctrico, las enfermeras y los propios pacientes abren las ventanas de las habitaciones ya que el calor es fuerte. El mal estado del techo de cielo raso y algunos baños es evidente, según las enfermeras, por el mal uso que le dan los pacientes, al igual que las sillas de los acompañantes en las habitaciones.

Foto: Miguel González
Cuando se va la luz, abren las ventanas de las habitaciones para combatir el calor.

En odontología contaron que tienen algunos insumos. «Sucede que desde hace 15 días está dañado el aire acondicionado y, por ello, no hemos atendido a nadie. Siempre se echa a perder pero es por los constantes apagones. Desde que se inauguró ha sido una constante que no sirva el aire, incluso estuvimos dos años atendiendo pacientes así”, relató una de las dos odontólogas del turno de la tarde que estaban sentadas en el pasillo solo cumpliendo su horario.

Dijo además que van más de dos semanas sin anotar a los 12 pacientes que atendían a diario en las consultas odontológicas.

Foto: Miguel González
Las enfermeras también se quejan del mal trato que le dan los pacientes al mobiliario del nosocomio.
Foto: Miguel González
De día abren todas las ventanas para que entre la luz, cuando no tienen electricidad.

Fotos: Miguel González


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