Tras denuncias por entierros improvisados en el Waraira Repano, la Alcaldía de Caracas inauguró un crematorio y columbario municipal para mascotas en El Junquito. Sin embargo, los altos costos del servicio lo hacen inaccesible para gran parte de la población.

Caracas. Alejandra* apretaba el bolso contra su pecho como quien protege un tesoro, aunque lo que llevaba no era oro ni joyas: era el cuerpo inerte de su mascota, compañero de 12 años de su vida.

La esperanza de darle una despedida “digna” la había llevado hasta el Columbario Cenizo, dentro del Cementerio Municipal de El Junquito, al noroeste de la ciudad, un espacio recién inaugurado que prometía cremación segura y almacenamiento de cenizas, pero que, como descubriría al llegar, se topaba con un obstáculo económico que ponía a prueba su duelo y su determinación.

Fueron más de 12 kilómetros desde San Agustín hasta las colinas de El Junquito. Un trayecto largo, en silencio, con la ciudad quedando atrás kilómetro a kilómetro.

La publicidad oficial que Alejandra vio en su teléfono sobre la inauguración del Columbario Cenizo le dio la esperanza de encontrar un servicio asequible, pero el presupuesto superaba el monto disponible en su cuenta bancaria.

El columbario, explicado por la Alcaldía de Caracas como un espacio destinado a la cremación y almacenamiento de cenizas de mascotas, se presenta como una alternativa frente a entierros improvisados que antes ocurrían en sitios prohibidos, incluidas zonas naturales protegidas.

“Yo sabía que eran $40 la cremación. Pero en la información que dieron en internet decía que había resguardo de mascotas si el dueño no tenía el dinero. Sin embargo, al llegar aquí me dijeron que si no tenía el dinero me lo tenía que volver a llevar porque no tienen resguardo. Uno no sabe qué creer, porque yo me eché ese viaje hasta aquí por eso”, relató a Crónica Uno.

Columbario Cenizo y Brazón en el Cementerio de El Junquito.| Foto: Crónica.Uno

¿Solución real?

La construcción de este columbario respondió a una necesidad institucional tras meses de denuncias por el cementerio improvisado en las faldas del Parque Nacional Waraira Repano, ante la falta de opciones municipales.

Este parque, también conocido como Ávila, es un área protegida del sistema montañoso de Caracas que alberga ecosistemas frágiles y fauna local, por lo que la presencia de cadáveres comprometía la biodiversidad y la calidad del agua. Así, lo que comenzó como un acto de duelo se convirtió en un problema ambiental.

Expertos advirtieron que la descomposición de cadáveres en una zona protectora podía contaminar el ecosistema.

Ante esto, las autoridades prohibieron los entierros en el Ávila y prometieron una opción que actualmente se materializó en el Cementerio de El Junquito, aunque con una barrera económica.

El contraste entre la promesa de un espacio adecuado y la realidad del costo elevó la frustración entre los dueños de mascotas, pues transformó un acto de duelo en un dilema económico, especialmente para quienes dependen de ingresos mínimos.

El duelo también se paga

Un pasillo de paredes hexagonales que simulan un panal de abejas, grama artificial impecable y un banco blanco en forma de hueso. Así luce el nuevo columbario del Cementerio Municipal de El Junquito, un espacio que es administrado por la Alcaldía de Caracas.

Mientras la alcaldesa presentó la obra como un hito de “ecosocialismo”, un modelo que busca integrar la protección del ambiente con políticas públicas, los precios cuentan otra historia.

Según información recopilada por Crónica Uno el pasado 19 de febrero, el paquete completo, que incluye sala velatoria y columbario, asciende a 240 dólares. Este costo equivale a más de 20 años de salario mínimo venezolano, si se considera que el salario mínimo equivale a menos de un dólar mensual, hasta esta publicación.

Pese al precio que trabajadores dan en las instalaciones, en una consulta directa realizada a los números de contacto de la Alcaldía de Caracas, las tarifas variaron respecto a lo informado. La cremación sin traslado tiene un costo de $40 e incluye el cofre; si el dueño requiere el traslado de la mascota, el monto asciende a $50.

El traslado implica que el personal del cementerio recoge el cuerpo en un punto indicado por el dueño para llevarlo al crematorio, lo que aumenta la seguridad y reduce riesgos de manipulación inadecuada.

El precio de la “dignidad”

Entre tanto, el uso del nicho se tasa en $240 y el paquete de sala velatoria más La cremación con sala velatoria se ubica en $140. Si el dueño decide incluir el columbario, el personal de la Alcaldía señala que se “realiza un ajuste”.

El columbario, un espacio destinado a resguardar las cenizas tras la cremación, funciona como una especie de mausoleo en miniatura, pensado para preservar los restos de forma ordenada.

Pero acceder a ese espacio tiene un costo que no todos pueden asumir. Destinar $240, en una ciudad donde el salario mínimo apenas supera el dólar mensual, coloca este servicio fuera del alcance de amplios sectores populares.

Esa diferencia entre la oferta institucional y la capacidad real de pago expone una brecha: la dificultad de que una política pública, incluso necesaria, logre convertirse en una solución efectiva para todos.

Alejandra lo vivió en primera persona. Sin el dinero suficiente, se negó a regresar a casa con el cuerpo de su mascota. Esperó dos horas, hizo llamadas, insistió, hasta reunir lo necesario para completar la cremación.

Durante su larga espera por una solución, observó a otros dueños negociar, discutir precios o marcharse con frustración. No todos podían acceder, aunque la necesidad era la misma.

Foto: Crónica Uno

Entre la salud pública y la desigualdad

María de los Ángeles, médico veterinaria, explicó que la disposición inadecuada de cadáveres es un problema crítico en Caracas que ya se convirtió en un asunto de salud pública por el uso de espacios no aptos, como ocurrió en el Ávila.

“Estoy de acuerdo con el crematorio. Es necesario que haya uno en cada municipio porque es un tema de salud pública. Es frecuente ver cuerpos en los basureros, o gente que los entierra en sus casas sin conocer las normas sanitarias”.

No obstante, para la experta la inversión en nichos es un despropósito frente a las carencias del sector. Desde su perspectiva, el columbario como estructura es innecesario y acentúa las brechas sociales, pues su costo resulta inalcanzable para el promedio nacional. Mientras la infraestructura es estética y ordenada, su acceso sigue siendo limitado para quienes más necesitan soluciones de cremación segura.

Agregó que siempre será insuficiente la cantidad de nichos para la población animal existente y que esos recursos deberían destinarse a jornadas de vacunación gratuitas.

El biólogo Carlos Peláez cuestionó la viabilidad y transparencia del proyecto al señalar que la gestión pública en Venezuela tradicionalmente omite la publicación de informes técnicos.

“Antes de celebrar la obra, las autoridades deben demostrar qué salvaguardas ambientales se han implementado para evitar que los vecinos se contaminen”,

advirtió.
Foto| Crónica.Uno

Estas salvaguardas son protocolos que garantizan que la cremación y el almacenamiento de cenizas no afecten la salud de la población ni el medio ambiente alrededor. El experto admitió que la cremación ayuda a mitigar los riesgos de los entierros inadecuados, pero subrayó que este nunca ha sido un tema prioritario en la agenda local.

Además, alertó que la logística de traslado limita su alcance, lo que podría reducir su impacto metropolitano y concentrar el beneficio solo en quienes puedan costearlo.

Del mismo, puntualizó que el servicio no tendrá un alcance metropolitano debido a las dificultades logísticas. “Es improbable que alguien atraviese la ciudad para cremar a su mascota si puede resolverlo de manera informal en su propio patio o dejarlo en un basurero”.

Lo que debe saber el usuario

De acuerdo con el personal del cementerio, para acceder a la cremación el responsable debe consignar la cédula de identidad, la tarjeta de vacunación de la mascota y el monto de $40, pagados en bolívares a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela.

La tarjeta de vacunación sirve como constancia de que el animal recibió inmunizaciones obligatorias, requisito sanitario para el manejo seguro del cadáver.

El servicio está disponible de lunes a viernes hasta la 1:00 p. m. Quienes lleguen después deben realizar el pago del servicio, pero recibirán las cenizas al día siguiente.

Aunque el columbario tiene capacidad para 1200 mascotas en esta primera fase, los trabajadores aclararon que solo pueden acceder a estos nichos quienes cancelen el paquete completo.

De esta manera, el cementerio actúa como un filtro económico, que deja por fuera a quienes no pueden pagar y hace evidente la desigualdad en la disposición digna de los restos de mascotas.

(*) La información de esta nota incluye aportes de fuentes que solicitaron anonimato por motivos de seguridad. Crónica Uno garantiza la protección de su identidad.

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