En La Vega, Ana Roa celebra la Navidad con la decoración que utiliza desde hace más de 10 años, ya que su prioridad es la compra de alimentos. En Altagracia, Maritza también se abstiene de comprar adornos nuevos, prefiere destinar su presupuesto a preparar hallacas y cubrir las necesidades básicas de su hogar.
Caracas. En casa de Ana Roa la Navidad llegó a mitad de mes. Justo el lunes 16 de diciembre, en compañía de su esposo y su hija menor, decoró la casa con los mismos adornos de “hace años”. El arbolito tiene las mismas flores y las mismas bambalinas que compraron 10 años atrás en una tienda del centro de Caracas.
“Hay otras prioridades”, dice Ana, habitante de la parroquia La Vega. Albani, su hija, tenía la intención de comprar adornos nuevos para “cambiar el diseño” esta temporada navideña pero Ana dijo que era mejor que no gastara en eso.
El árbol de Navidad de Ana está decorado con flores doradas y rojas y luces de colores.

Las prioridades
“Primero la comida. Tengo que guardar algo de dinero para ayudar a mis padres que viven solos. También tengo que comprar algún detalle para regalarle a mi nieta de cinco años de edad”, dice Ana sobre sus actuales prioridades financieras.
Lo único relativamente nuevo en el árbol son unas bambalinas rojas decoradas con los nombres de todos los integrantes de la familia. Estas bolas ya tienen un año en su casa. Fueron un regalo de su hija mayor, quien tiene un emprendimiento de detalles personalizados.

Por el centro de Caracas los locales y los comerciantes informales ofrecen todo tipo de decoración de Navidad. Los precios varían dependiendo de la calidad y lo sencillo que sea.
Unas estrellas escarchadas para colgar en el árbol cuestan 0,60 centavos de dólar la unidad. Mientras un árbol pequeño puede costar 30 dólares.
La decoración en casa de Maritza
En casa de Maritza, en la parroquia Altagracia, tampoco hubo adornos nuevos. “Me gustaría comprar pero prefiero comprar los ingredientes para las hallacas”, dijo la mujer de 65 años de edad, cuyos ingresos económicos son una pensión (que equivale a 130 bolívares), más los bonos que asigna el Gobierno.
Vive con su esposo y una nieta de 11 años de edad, quien tiene a su madre en el exterior desde hace dos años.
“Nosotros nos mantenemos con lo que nos manda nuestra hija”, explica Maritza.

En promedio son necesarios 120 dólares para elaborar 50 hallacas, según una publicación de Crónica Uno. Cifra que ha aumentado en bolívares entre noviembre y diciembre.
Antes sí se podía
En las casas de Ana y Maritza los pesebres tienen los adornos de siempre. Los mismos María y José, las ovejas y las casitas. Lo único nuevo que hay en el nacimiento de Maritza es el papel que simula el cielo, el cual suele pegar en la pared, detrás de María y José y el Niño Jesús. Este año el pliego lo compró en 1,5 dólares.
Ana recuerda que su mamá solía cambiar los adornos navideños cada año. La última vez que vio a su mamá renovar los adornos fue hace al menos 15 años. Lo mismo ocurre en casa de Maritza, quien no compra adornos para el arbolito desde hace al menos 10 años.
“Lo único que he comprado estos últimos años han sido las luces y eso porque se han ido dañando”, dice.

El costo de unas luces de navidad pueden variar. Las más económicas cuestan 1,5 dólares. Pero otros modelos más sofisticados pueden llegar a costar hasta 100 dólares.
El tiempo que tienen Ana y Maritza sin renovar la decoración navideña de sus hogares coincide con el tiempo de la crisis económica venezolana. La economía nacional ha experimentado profundas transformaciones desde al menos 2014. Desde ese año se agudizó la escasez de alimentos y medicamentos, seguido de la hiperinflación, la contracción del PIB y la devaluación constante de la moneda.
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