Más de 4000 familias en Torbes, estado Táchira, sufren infecciones respiratorias por el humo del vertedero de San Josecito, donde dos terrazas arden día y noche desde hace más de dos semanas. Las autoridades investigan un incendio provocado, mientras médicos alertan de los riesgos para la salud de la exposición al humo tóxico.
San Cristóbal. Más de 4000 familias en al menos seis sectores del municipio Torbes, en el estado Táchira, enfrentan un aumento de infecciones respiratorias en medio de la densa humareda que, desde hace al menos tres semanas, emana del vertedero de San Josecito, donde a diario se depositan más de 350 toneladas de basura provenientes de San Cristóbal, capital del estado y principal centro urbano de la zona.
La crisis combina un problema de salud pública, vinculado a enfermedades que afectan a la población, con una crisis ambiental y de gestión de desechos sólidos que impacta de forma directa a varias comunidades.
El lugar consta de cinco terrazas, plataformas escalonadas empleadas para la distribución y compactación de la basura, y actualmente enfrenta una quema continua que perjudica a vecinos de Hugo Chávez, Walter Márquez, Luis Moncada, Luisa Pacheco, El Encantado y Próceres.
“Estamos cansados del humo”, confesó a Crónica Uno Jessica Rincón, quien reside en Walter Márquez junto a sus dos hijos, quienes han sido de los más afectados por las llamas.
“Mi hijo es asmático crónico. Desde hace más de 3 semanas no tenemos vida porque el humo llega hasta nuestras casas”, añadió.

Incendio provocado
Para mejorar la condición del pequeño, la familia tuvo que quedarse por algunos días en casa de un familiar, pues era imposible pernoctar en su vivienda debido a la combustión, proceso de quema continua de materiales que genera gases y partículas contaminantes.
“Todo parece nublado, lo que nos afecta como población ya que tenemos que convivir con esto todos los días, pues a los esfuerzos por sofocar las llamas, las labores son insuficientes”,
dijo.
De acuerdo con el presidente de Desechos Sólidos en el Táchira, Rafael Castro, funcionario encargado de la gestión de residuos en la entidad, fue abierta una investigación por estos hechos, luego de que las experticias, análisis técnicos realizados por autoridades determinaron que el incendio fue provocado.
Extraoficialmente se pudo conocer que hay una persona detenida por ocasionar esta contaminación. No obstante, no se precisaron detalles adicionales sobre el avance de las investigaciones ni sobre responsabilidades institucionales en el manejo del vertedero.

Debido a esta situación, en municipios como San Cristóbal, Cárdenas, Torbes, Córdoba, Andrés Bello, Capacho Nuevo y Capacho Viejo se registraron retrasos en la recolección de basura, por lo cual fueron coordinados algunos planes para recoger los desechos en las comunidades.
Esta situación reflaja las fallas operativas en el sistema de recolección y disposición final de residuos, que agravan el impacto del incendio.
Denuncias
Con el paso de los días, los vecinos comenzaron a quejarse, lo que alertó a las autoridades para que se abocaran a buscar soluciones. Katherine Roa explicó que “de nada sirve que apaguen las llamas” si en cualquier momento el vertedero vuelve a incendiarse.
“No solo hablamos de infecciones respiratorias sino también en la piel. Dos de mis familiares presentan neumonía debido al humo que ingresa a las casas porque está prendido día y noche”, aseveró.

El mal olor envuelve los sectores afectados, a raíz de la incineración de desechos sólidos generados por al menos ocho municipios, cuyas unidades de recolección llegan cada día a este relleno sanitario, como se conoce al espacio concebido para el confinamiento permanente de los residuos.
Según un censo de la Alcaldía de Torbes, un conteo poblacional realizado por autoridades locales, más de 4000 familias están afectadas por el humo. Junto a diversos organismos, instituciones públicas encargadas de atender emergencias, realizan operativos para sofocar las llamas.
Sin embargo, no se ha informado un cronograma claro ni plazos estimados para la extinción total del incendio.
“Este incendio ha sido el peor. En ocasiones eso se ha prendido y lo apagan rápido. Pero para esta ocasión veo con preocupación que no culmina esa quema”, expresó Damian Torres, otro de los afectados por la contaminación.
Torres, quien ha residido en el sector Hugo Chávez por más de 30 años, subrayó que hacía dos años no se presentaba una quema en el vertedero, y ninguna de esta magnitud. Esto confirma que, pese a tratarse de un problema recurrente, la contingencia actual destaca por su duración e intensidad.
Solución desoída
Protección Civil Táchira informó el incendio alcanzó al menos dos de las cinco terrazas con las que cuenta el vertedero para la disposición final de la basura.
Si bien la Universidad Experimental del Táchira (UNET) presentó en 2016 una propuesta de diseño de un centro de procesamiento y disposición final de desechos y residuos sólidos, que sería desarrollada por el Decanato de Extensión, esta no avanzó y la crisis en el vertedero continuó.
La falta de ejecución de este tipo de iniciativas muestra debilidades estructurales en la planificación y modernización del sistema de manejo de residuos en la región.

Infecciones respiratorias
La jefa del servicio de neumonología pediátrica del Hospital Central de San Cristóbal, Ana Navas, especialista en enfermedades respiratorias en niños, indicó que esta situación lleva años repitiéndose.
Señaló, además, que los esfuerzos por erradicarla se han centrado en fomentar la clasificación de los desechos, esto es, separar los residuos por tipo para facilitar su manejo y tratamiento.
Pese a que en la ciudad se han dispuesto contenedores para separar la basura, la especialista sostiene que los ciudadanos no tienen “la cultura para separar la basura”, como ocurre en otros países donde esto es obligatorio.

La contaminación ambiental provoca efectos en el pulmón: el humo deteriora los mecanismos de defensa pulmonar en niños y adultos, y los hace más propensos a infecciones como el Covid, la influenza A y B, así como a gérmenes y bacterias atípicas como el micoplasma, Chlamydia pneumoniae, legionella y tuberculosis.
Todas estas enfermedades pueden agravarse en contextos de exposición prolongada a contaminantes. Estos riesgos aumentan mientras persista la exposición continua al humo, especialmente en poblaciones vulnerables como niños y adultos mayores.
Resaltó que, mientras se logra apagar el fuego, las personas afectadas por la combustión deben usar tapabocas. Así, se podría reducir la inhalación de partículas contaminantes. Sin una solución definitiva al incendio, los habitantes advierten que continuarán expuestos a condiciones que comprometen su salud y calidad de vida.
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