La cinta Midway: batalla en el Pacífico de Roland Emmerich se inspira en uno de los episodios más importantes del enfrentamiento entre estadounidenses y japoneses en la Segunda Guerra Mundial, librado en junio de 1942.

La referencia más reciente del cine bélico y grandilocuente sobre Pearl Harbor está por cumplir 20 años. El largometraje homónimo fue dirigido por Michael Bay, bien conocido por su cine de gran aparataje y efectos.

Ahora, casi dos décadas después de esa referencia, se estrena Midway: batalla en el Pacífico, bajo la dirección de otro experto en el despliegue audiovisual: Roland Emmerich, de quien hemos visto en pantalla filmes como Día de la Independencia, 2012, La caída de la Casa Blanca, El patriota y El día después de mañana.

Es cine del llamado cotufero, de ese que aseguran es indicado para los domingos. Tan solo por eso, puede ser subestimado y descartado. Pero más allá de su espectacularidad visual, el cineasta –que satisface a quien espera de este género no solo adrenalina y tensión–, corresponde a las referencias que durante años se han digerido del cine bélico.

Han pasado dos años de una obra maestra como Dunkerque de Christopher Nolan, y es inevitable remontarse a obras como Top Gun de Tony Scott, de la que pronto habrá una secuela.

Las películas de guerra tienen entre sus fortalezas mostrar al ser humano en las situaciones más extremas, pero no necesariamente en su condición más violenta. Si bien la hostilidad marca el rumbo de la trama, son las distintas emociones que emergen las que configuran toda obra, especialmente aquellas bien logradas.

Por ejemplo, Steven Spielberg con Rescatando al soldado Ryan fijó imágenes a una generación sobre el Desembarco de Normandía, sino además mostró a un grupo de militares en sus estados tanto heroicos como vulnerables, mientras cumplían una misión humanitaria casi imposible.

Asimismo, Clint Eastwood buscó las dos caras sobre la Batalla de Iwo Jima en La conquista del honor y Cartas desde Iwo Jima.

Son algunas referencias de películas que más allá de denunciar o no los horrores de la guerra, siguen ese sublime curso del cine como muestrario de la vasta existencia humana, además de ser listón artístico en el género.

Buen suspenso, escasa introspección

Midway

Ahora bien, Midway: batalla en el Pacífico dista de ser excepcional en todo su conjunto como las antes mencionadas, pero aun así es una buena película que representa uno de los momentos más álgidos e importantes del enfrentamiento entre estadounidenses y japoneses en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

La Batalla de Midway ocurrió entre el 4 y el 7 de junio de 1942, después del ataque a la base de Pearl Harbor, suceso consabido gracias al cine de ficción, documentales y decenas de programas de televisión. Lo que ahí ocurrió melló el plan expansionista japonés por todo el Pacífico.

Emmerich logra un despliegue visual de altura por lo cautivante y bien logrado. Sabe muy bien cómo sugestionar y complacer al espectador, pero también puede volverse predecible, aunque esto último resulte inevitable en un hecho tan universal.

Con un elenco conformado por Patrick Wilson, Woody Harrelson, Luke Evans, Mandy Moore, Dennis Quaid, Aaron Eckhart y Nick Jonas, el director mantiene el suspenso en cada estrategia trazada. Mueve las piezas necesarias para recrear y conectar.

Aunque se sabe cuál es el bando vencedor –un punto por el que algunos críticos han calificado a la película de patriotera–, el director nacido en Alemania rinde homenaje y muestra respeto hacia los derrotados, a quienes muestra como combatientes honorables con un código de ética ejemplar.

Las secuencias en aire y mar son cautivantes, y hacen del largometraje un acierto en su desarrollo como historia de los conjuntos en acción, pero no en los individuos. Falla en los conflictos más íntimos de los personajes en batalla. Apenas bosquejos de los quiebres emocionales, tormentos y anhelos de cada uno.

Lamentable para el elenco reunido. Como película coral, no existe ese clímax, aunque, por el contrario, se exhibe el júbilo de tropa y el lamento del perdedor cuando se logra la victoria. Las emociones son unificadas en las masas, sin opciones para los matices. Hay cabida para la camaradería, el honor y el sacrificio, pero siempre desde una perspectiva muy genérica, sin salpicaduras a la pérdida de alguna persona entrañable.

La música, a cargo de Harald Kloser y Thomas Wanker, tampoco ayuda por ser bastante común entre el género.

Midway: batalla en el Pacífico cumple su objetivo de buen entretenimiento basado en un hecho real, con justa representación en el despliegue audiovisual y de efectos.

Genera la adrenalina que se espera de este tipo de tramas, pero será difícil que el espectador empatice con algún personaje más allá del enfrentamiento.

Una película para que los conocedores de este hecho vean una perspectiva pomposa en su puesta en escena, mientras que impulsará a otros a indagar en la tensión de esos días.


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