Libros digitales

Autores y editoriales han puesto a disposición del público algunos títulos para ser descargados durante el confinamiento

Caracas. Maritza Chirinos revisaba Twitter cuando vio que Diego Arroyo Gil ofrecía La señora Ímber y La sal de ayer a aquellos que le escribiera un correo para luego enviarles los libros digitales, editados por Planeta.

“Enseguida me entusiasmó la idea porque desde hace mucho tiempo había querido leer el libro sobre Sofía Ímber. Le escribí y para mi sorpresa, me respondió a los dos días. Pensé que se iba a tardar mucho más. Incluso, me pidió disculpas por no haber respondido antes. ¡Imagínate! Se excusó al decirme que había recibido aproximadamente 1.500 solicitudes. También me envió el de Margot Benacerraf. Es una gran iniciativa porque es útil para estos días de cuarentena. Los libros son una vía para entretenerse, culturizarse y obtener conocimiento”, comenta desde su casa en San Antonio de los Altos.

El autor ofreció ambas obras en PDF el 10 de abril. Desde entonces, cuenta el periodista fueron como 2.000 correos recibidos. Él tan solo esperaba quizá 100. “Dejé de contar cuando iba por 1.600”, indica quien se sumó así a varias editoriales que dispusieron de varios títulos para descarga directa por parte del público. Considera que el principal aporte es que personas que quieran leer y no tienen la posibilidad de comprar libros en formato digital, cuenten con libros gratuitos que puedan ser de su interés.

“También ha ocurrido mucho que hay venezolanos en el extranjero que han oído hablar de mi libro sobre Sofía o de mi libro sobre Margot, que no se venden en el exterior, y encuentran que esta es la manera de acceder a ellos. Sin contar con la inmensa cantidad de personas que me han dicho que alguna vez quisieron comprarlos, pero no tenían el dinero. En todos los casos, en absolutamente todos los casos, la gente expresa su agradecimiento con un cariño tremendo”.

El 31 de marzo, La Poeteca anunció en Twitter que estaba disponible para descarga el poemario Cartas de renuncia de Arturo Gutiérrez Plaza, el primero de la colección Contestaciones. “Un acontecimiento del dolor y la pérdida que padecemos todos, debido a la tragedia política, social y cultural de nuestro país. Un inventario del exilio, el desarraigo, el encierro y la soledad”, escribió Alexis Romero en el epílogo del libro.

Jacqueline Goldberg, gerente editorial de la fundación, explica que los libros que han editado siempre se han subido a la web poco tiempo después de su publicación en papel. “Pero con el de Arturo, cuando comenzó este cautiverio, como me gusta llamarlo, decidimos que no tenía sentido tenerlo guardado en la imprenta. Por esta vez, el proceso fue al revés. De todas formas, el plan sigue siendo ir a la imprenta”. Títulos anteriores de la institución se pueden descargar en el portal.

Para la también poeta, lo que ocurre en estos tiempos de pandemia llevará a evaluar cómo será el mundo editorial. Sin embargo, prefiere no aventurarse. “Estamos todavía como observadores. Vemos la preocupación de los grandes monstruos editoriales del mundo sobre qué pasará con las librerías. Pienso en nosotros que tenemos unas situaciones tan particulares”, acota Goldberg, quien recuerda que el 6 de mayo La Poeteca cumplirá dos años, en momentos en lo que se mantiene activa a través de redes sociales y su portal. “No hemos dejado de trabajar, especialmente en fechas concretas como el Día Mundial de la Poesía o el Día Internacional del Libro”.

Está en los planes imprimir Cartas de renuncia

Otros sellos venezolanos como Libros del Fuego han compartido algunos capítulos de sus títulos. Autores noveles como Arturo Guillén también han puesto a disposición su obra. Su primer libro Cuentos de una ciudad que ronca estuvo disponible durante cinco días en marzo.

“La cuarentena ha afectado a muchas personas en todo tipo de ámbitos: social, física, mental y económicamente. Leer, en estos casos, ayuda a distraerse, a relajarse, al mismo tiempo que te enriquece. Además, sentía que, si deseaba llegarle a más lectores en estos tiempos de aislamiento, era idóneo aprovechar y poner gratuito mi libro por cinco días, lo máximo que me permitió Amazon hacerlo”, explica el joven autor, quien indica que otros escritor que como él publicaron bajo el sello FB Libros también replicaron la iniciativa, entre ellos Heberto José Borjas con Desde la nada y Arnoldo Rosas con Massaua; también por tiempo limitado.

Carmen Verde Arocha, fundadora de la Editorial Eclepsidra, afirma que su sello ha disminuido los precios al mínimo posible de algunos libros electrónicos que se encuentran en Amazon, entre ellos Bitácora de mundos imposibles, de Saúl Rojas Blonval; Purgatorio de Luis Gerardo Mármol y El hueso pélvico de Yolanda Pantin. “Esos por los momentos. La semana que viene pondremos otros títulos”.

Otra opción para descargar libros electrónicos es la Biblioteca Digital Banesco, que suele ofrecer en PDF sus publicaciones. Según el portal, entre los más descargados están Nuevo país del cine, 70 años de crónicas policiales, Retratos de Venezuela, 101 razones para amar a los Leones y 10 motivos para ser antimagallanero, Magallanes contra viento y marea: 100 años de historia, 1917-2017 y Caracas en 450: Un homenaje a Caracas en su aniversario.

La escritora Ana Teresa Torres tiene en su portal desde hace tiempo sus novelas y ensayos en PDF, pero no tiene ni idea si durante este tiempo de aislamiento se han incrementado las visitas para descargas. “La página no tiene contador de visitas (ni sé lo quiero poner). así que no puedo saber si ha habido más o menos descargas, si he visto algunos tuits de gente preguntando por la página y otros contestando”, afirma.

El Taller Blanco Ediciones, de Colombia, ha liberado como libros digitales obras de venezolanos como Concierto para delinquir de Leo Felipe Campos y Retablo de plegarias de Fedosy Santaella. Editoriales trasnacionales han compartido en redes y en sus respectivos portales actividades relacionadas con la literatura para estos días. Por ejemplo, Planeta compartió Coronavirus, un libro para niños y niñas, mientras que Penguin Random House planeó encuentros virtuales con escritores como Guillermo Arriaga, Eva Baltasar o Lucía Lijtmaer. Anagrama liberó desde el 16 hasta el 31 de marzo cinco títulos de su catálogo, entre ellos Mis documentos de Alejandro Zambra y Un buen detective no se cansa jamás de Marta Sanz.

Libros digitales
Títulos liberados por Anagrama en marzo

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