Una tienda solidaria creada por Nelba Godoy, integrante de la Federación Venezolana de Maestros, ofrece una alternativa para adquirir prendas a precios accesibles entre $1 y $4. Aunque iniciativas como esta alivian parcialmente la crisis, docentes coinciden en que la solución real es un salario digno que les permita satisfacer sus necesidades básicas.

Caracas. Durante nueve años Marisol Ochoa renunció a comprar y lucir ropa de marca, ya que su salario no se lo permite. Actualmente solo utiliza las prendas que familiares o amigos le regalan.

Marisol, de 65 años de edad y con tres décadas de experiencia en la docencia, percibe un sueldo quincenal de 300 bolívares como profesora de escalafón seis. Con ese ingreso, hace malabares junto con su esposo, también docente, para cubrir los gastos de alimentación.

Es triste ver que un maestro en Venezuela ni siquiera pueda vestirse. Estamos pasando por un momento muy desagradable”, cuenta.

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Era la tercera vez que Marisol iba a la tienda de segunda mano. / Foto: Crónica Uno

El 27 de marzo Marisol recorría por tercera vez una tienda de segunda mano. Entre las prendas exhibidas, una falda azul llamó su atención. Se probó la prenda frente al espejo, pero, aunque costaba solo $2, no pudo comprarla. Le pidió a la encargada que se la reservara hasta cobrar su quincena.

Era la tercera vez que Marisol entraba al ropero solidario, una iniciativa que inauguró en diciembre la Federación Venezolana de Maestros (FVM), con el objetivo de ayudar al gremio ofreciéndoles prendas de vestir y calzado a precios asequibles, entre $1 y $4.

“Es una pequeña solución a nuestros problemas. Gracias a este ropero me estrené unos zapatos y he podido ya comprar varias cosas”,

dice la docente jubilada.
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Aunque le gustó la falda azul no pudo llevarsela. / Foto: Crónica Uno

USO: Una iniciativa en medio de la crisis

Nelba Godoy, directora de Formación de la Fundación para el Desarrollo Integral del Docente (Fudeind), decidió crear el ropero solidario en diciembre de 2024 para brindar a los docentes una tienda donde puedan comprar ropa.

“Los profesores atravesamos una crisis económica crítica; por eso, desde la federación, tomamos la decisión de crear USO (Una Segunda Oportunidad), para que un docente pueda vestirse y darle una segunda oportunidad a un artículo que estaba en desuso”, explica Nelba.

En tres meses de funcionamiento, el ropero alivia en parte las dificultades de muchos docentes.

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El ropero solidario fue creado en diciembre de 2024. / Foto: Crónica Uno.

“El maestro debe dar el ejemplo a sus estudiantes, debe estar bien arreglado. Pero la crisis no se lo permite. Ahora deciden entre comer o vestir”,

aclara.

No es la solución 

Aunque el ropero solidario es una opción para muchos, no todos lo ven como una solución. María Teresa, profesora jubilada, valora la iniciativa, pero advierte que no ataca el problema de raíz.

“Esto es una ayuda, sí, pero no una solución”, afirma. “La solución es recibir un sueldo justo por nuestros años de servicio. Que podamos comprarnos la ropa que queramos y donde sea”.

Algunos docentes consideran que la iniciativa, aunque bien intencionada, “atenta contra su dignidad”, al reducirlos a depender de la caridad.

Prendas que llegan por donaciones

La tienda de segunda mano funciona de lunes a viernes, de 9:00 a. m. a 3:00 p. m., en la sede de la FVM, en El Paraíso.

Nelba explica que la ropa es consignada por otros profesores, quienes pueden optar por donarla completamente o recibir 50 % del valor de venta.

El ropero también recibe donaciones de la comunidad, fundaciones y otros colaboradores. “La ropa donada es revisada, ordenada, acondicionada y puesta a la venta dos días después de la entrega”, señala la docente.

El dinero recaudado se destina a la fundación y se usa para cubrir gastos operativos y de mantenimiento.

“No hemos reunido mucho. Pero, si se venden prendas a $3, la mitad es para la fundación y la otra para el ropero”.

Solidaridad entre el gremio

Yelitza, maestra de educación inicial, compró un pantalón en el ropero porque necesitaba verse más presentable para un acto escolar.

“Es un honor para mí ir con un pantalón con mejor color y más presentable al acto de mis alumnos. Sus padres hacen el sacrificio de llevar todas las cosas para sus proyectos. ¿Por qué yo no voy a hacer lo mismo?”,

expresa.

Nelba relata que la federación veía cómo los docentes llegaban con camisetas manchadas, zapatos rotos y pantalones desgastados. Por ello decidieron impulsar esta iniciativa solidaria.

“Es una forma de decirles a nuestros maestros que no están solos, que su labor es invaluable porque forman a la generación del futuro”.

Nelba Gody es la encargada del ropero solidario. / Foto: Crónica Uno

Puras promesas incumplidas 

Nelba recuerda que, aunque desde el Estado prometen planes de vivienda, dotación de uniformes y bolsas de alimentos, estos beneficios no son nuevos, sino derechos establecidos en el contrato colectivo firmado en 2014.

“Nos están ofreciendo beneficios que nos pertenecen porque están presentes en el contrato colectivo que se hizo en 2014 con el gobierno. Además, fueron promesas del comienzo de año escolar y que en la actualidad ningún docente hasta ahora se ha beneficiado”, recuerda.

Desde 2018 el gobierno de Nicolás Maduro eliminó estos acuerdos en el sector público, lo que representó una pérdida significativa en materia salarial. Antes los docentes con mayor nivel académico superaban el salario mínimo, pero tras la expiración del contrato, sus sueldos se nivelaron al mínimo, lo que redujo drásticamente su poder adquisitivo.

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Foto: Crónica Uno

“El mayor pago para un docente en Venezuela es de $20 mensuales y eso va a depender de cuánto esté para el momento del pago”,

recalca. 

Muchos profesores han recurrido al “horario mosaico”, gracias a esta modalidad combinan varios trabajos para generar ingresos adicionales y cubrir sus necesidades básicas.

Nelba subraya que la fundación busca expandir esta iniciativa a otros estados para apoyar a más docentes en todo el país y ayudarles a sobrellevar la crisis.

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