La comunidad criolla tuvo a su disposición una zona adicional del estadio Nacional de Santiago, pero 2900 boletos puestos a la venta por la Asociación Nacional de Fútbol Profesional se agotaron en horas.
Caracas. La Vinotinto contará con un respaldo masivo en el estadio Nacional de Santiago de Chile, aunque no todo el que desearía la numerosa comunidad venezolana que reside en suelo austral.
Y es que del aforo de 40.000 personas solo 2900 localidades están disponibles para los aficionados venezolanos. Los criollos han denunciado un trato discriminatorio y excesivas restricciones para asistir al partido decisivo, el último duelo eliminatorio de los de Fernando Batista en 2024.
Según datos del gobierno chileno, en ese país viven más de 700.000 compatriotas y apenas en unas pocas horas las zonas de Galería Sur y Codo Andes Sur, las únicas del recinto habilitadas para visitantes, se agotaron hace unas semanas.
La imposibilidad de acceder al Nacional lógicamente causó malestar entre la hinchada vinotinto, que, ante la indiferencia de los chilenos por el partido, no entiende por qué no se le permite ocupar otros espacios.
Al margen de la entendible frustración, la localía permite a la Asociación de Fútbol Profesional Chilena (ANFP) disponer a conveniencia de la boletería. De hecho, el ente rector más bien habilitó para el choque un área adicional para visitantes –en los demás encuentros siempre fue una sola–, lo que generó críticas desde la prensa local.
Mucha molestia
Valeria Soto tiene 34 años y llegó hace ya casi 9 años al país austral. La venezolana tiene esposo e hijos chilenos y ni siquiera por eso podrá entrar al estadio para ver a la Vinotinto contra Chile.
«No pude comprar. Nos dieron Codo Sur solamente y con mucha restricción. Tenías que inscribirte en un registro como hincha y solo podías ir de ese lado. Como venezolana con gente chilena no podía entrar a otro lugar del estadio. Si compraba otra zona decía que no te dejan pasar», explicó la nacida en el estado Zulia.
Según Soto, este tipo de medidas se adoptaron porque hay muchos venezolanos en ese país. «Seguro pensaron que podíamos ser más que los locales», opinó.
«Pensamos que esto fue algo discriminatorio. A la televisión de aquí le encanta desprestigiar al venezolano y la gente se ensaña», subrayó la seguidora de la Vinotinto.
En la misma línea de Soto, la periodista venezolana Georgeny Pérez, quien reside en la capital chilena, calificó de «burla» el proceso para adquirir las entradas. «Te exige, para poder comprar, ser hincha y estar inscrito en un equipo del fútbol local. Inaceptable», expresó.
A diferencia de lo que pasa en Venezuela donde no hay restricción alguna para que aficionados extranjeros adquieran la cantidad de entradas que deseen, en los demás países suramericanos son habituales las restricciones en la venta de tickets y ubicación en los estadios, principalmente por temas de seguridad.
Además de la «sectorización» habitual, los «afortunados» venezolanos que pudieron comprar entradas para el duelo contra la Roja en Santiago de Chile tuvieron que desembolsar casi el doble (entre 40 y 70 dólares aproximadamente) con respecto a los mismos asientos del lado chileno.
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