En el Pérez Carreño y el Universitario el área de neurología está cerrada. Mientras que en el Vargas y el Militar hay una capacidad mínima de atención y obliga a pacientes a buscar opciones privadas con costos que les cuesta asumir.
Caracas. Anabel* llegó a las 4:00 a. m. al Servicio de Neurología del Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo. Es la tercera vez que acude porque necesita conseguir un cupo para una consulta y para hacerlo es necesario llegar de madrugada, ya que a las 5:00 a. m. hay mucha gente.
“Solo se entregan tres cupos los días lunes, martes y jueves”, dijo una enfermera encargada del área, ubicado en el piso cinco del centro médico.
Aunque los números se entregan a las 6:00 a. m. las consultas inician tres horas después. En las dos oportunidades anteriores Anabel no encontró disponibilidad en el triaje de neurourología porque ya había más de tres personas.
“Tengo un síncope con síndrome migrañoso agudo que requiere de observación constante porque me desmayo y pierdo la oxigenación al cerebro»,
explica la mujer, de 38 años de edad.

Antes Anabel era atendida en el Hospital Dr. Domingo Luciani, en El Llanito, pero desde hace un año no consigue una cita. “No dieron cupos por falta de especialistas. Mi sintomatología se ha agravado por no tener controles”.
Un neurólogo consultado por Crónica Uno, quien prefirió no revelar su nombre por medidas de protección, explica que la demora en las consultas impacta “gravemente” la salud de pacientes con patologías neurológicas.
“El control de estos pacientes debe ser estricto y frecuente, ya sea por el curso de la enfermedad o por el tratamiento. La aparición de complicaciones por falta de exámenes, consulta y terapias es cada vez más frecuente”.
Consecuencias de las limitaciones
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de cada tres personas en el mundo vive con alguna afección neurológica, las cuales son la principal causa de mala salud y discapacidad.

Las enfermedades neurológicas provocan más de 80 % de las muertes en países de ingreso bajo y mediano, según la OMS, donde se limita el acceso a tratamientos y consultas periódicas
El neurólogo consultado por Crónica Uno explicó que cuando el servicio de salud es deficiente no siempre se logra una recuperación funcional que devuelva al paciente a su entorno laboral. En muchos casos apenas se aspira a una modesta autonomía.
“El paciente con patología neurológica es altamente dependiente de su familia y cuidadores, tanto en la etapa aguda como en la recuperación. Mientras más tarde se incida en su atención, más secuelas y discapacidades personales y familiares seguirán creciendo”.
Gastos adicionales
Anabel gastó $20 desde su casa, en la avenida Sucre, hasta el hospital Militar ‒en San Martín‒ porque el transporte público no presta servicio de madrugada.
“Si en todas las consultas me van a pedir llegar antes de las 5:00 a. m. debo disponer al menos $30 para venir al hospital, fuera de todos los exámenes que se requieren”.

Adicionalmente los pacientes no afiliados deben llevar a las consultas 10 hojas blancas, un bolígrafo negro, una carpeta amarilla y un producto de limpieza, informó a Crónica Uno una trabajadora del Servicio de Neurología.
Servicios cerrados
Aunque una publicación del medio Últimas Noticias, del 25 de mayo de 2025, indica que los hospitales Vargas, Universitario de Caracas y Pérez Carreño cuentan con el Servicio de Neurología de lunes a jueves, el equipo de Crónica Uno recorrió dichos centros médicos (el 20 de junio) y constató que solo el Vargas mantiene activa esta especialidad.
“No hay Servicio de Neurología”, respondió la encargada de la central de citas del Pérez Carreño a quienes preguntaban por las consultas. Añadió que los pacientes deben dirigirse los lunes y jueves, con cita previa, por el área de neurocirugía.
Mientras que en el Hospital Universitario de Caracas el servicio está en remodelación y los especialistas de vacaciones.
“Las consultas están paralizadas porque no hay médicos de guardia y no tenemos un espacio donde pasar las revistas”,
dijo un trabajador.

Según el neurólogo consultado actualmente existen servicios de neurología en el Hospital Universitario de Caracas y en el Vargas, pero ninguno cuenta con salas de hospitalización. El hospital Militar tiene un número muy reducido de camas que comparte con Neurocirugía.
“El servicio de neurología del Hospital Universitario llegó a contar, en su mejor momento, con más de 40 camas de hospitalización. Se realizaban guardias de 24 horas los siete días de la semana y tenía una muy elevada capacidad resolutiva. Sin embargo, la neurología en Venezuela pasa por su momento más aciago, los postgrados están al mínimo de su capacidad, así como la baja concurrencia de aspirantes”.
Agregó que antes hospitalizaban a todo paciente con un evento vascular cerebral “como debían y tienen que hacer”. Sin embaego, actualmente los devuelven a su casa con tratamientos “absolutamente inadecuados”.
Vargas sin citas este 2025
— Hola, buen día, ¿sabe si están dando citas por triaje?, pregunta una paciente en el hospital Vargas.
— Este año estamos colapsados, responde la trabajadora.
La sala de espera del Servicio de Neurología en el hospital Vargas está abarrotada, hay una cola de personas frente a la taquilla para pedir citas. Más atrás las sillas están ocupadas por quienes esperan para ser atendidos, bajo una iluminación deficiente.

Gladys* preguntó por una cita para su hijo de dos años, quien tiene una orden médica del hospital Pérez Carreño. Pero el personal de enfermería le informó que los próximos seis meses del 2025 no había citas, pero que podía dejar el informe médico.
“Por ser un niño se le dará prioridad, pero estamos colapsados de pacientes. El informe está bien detallado, solo agrégale el número telefónico por si algún paciente de los que están en lista de espera no contesta, le damos el cupo al niño”,
indicaron las enfermeras a la madre el 20 de junio de 2025.
Pagar los exámenes
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) de 2024 epxlicó que 67 % de los venezolanos debe asumir la totalidad de los costos de insumos médicos, medicamentos y exámenes para poder acceder a atención sanitaria.
Graciela, de 73 años de edad, pagó su análisis de sangre, electroencefalogramas y tomografías en el área privada, debido a la inoperatividad de equipos y la falta de insumos en el hospital Vargas.
“Desde hace un año la están tratando, pero en preoperatorios y exámenes hemos gastado más de $300. Lo que no pagamos fue la resonancia, la hicimos en el hospitalito de Fuerte Tiuna”,
contó la hija de Graciela, quien la acompañaba.

El especialista explicó que al igual que en otras áreas de la salud más de 80 % de los estudios diagnósticos deben ser pagados por los propios pacientes. Los pocos centros públicos donde aún se realizan estas pruebas están “bastante saturados”, enfrentan una constante falta de reactivos o sufren la migración de su personal calificado.
“El acceso a neuroimágenes en los hospitales es limitado, ya sea por la escasez de equipos, horarios restringidos, la falta de funcionalidad de los aparatos, o la dificultad para grabar y leer las imágenes en los sistemas de computación”.
Para el especialista la realidad del sistema de salud pública es un reflejo de un “retroceso cada vez mayor en todos los ámbitos”, en el cual la capacidad de respuesta estatal es cada vez más deficiente y la población queda a merced del sector privado o, en muchos casos, sin atención.
(*) Se modificaron los nombres de las fuentes por medidas de protección.
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