La nueva apuesta de Phil Lord basada en la obra de Andy Weir arranca con la potencia de un thriller de supervivencia científica, pero termina cediendo ante las conveniencias. Lo que inicia como un sólido estudio sobre la soledad y el ingenio humano en el espacio, se desdibuja al intentar resolver sus conflictos mediante soluciones tecnológicas casi milagrosas y un mensaje de tolerancia que sacrifica la verosimilitud.

Caracas. El profesor de ciencias Ryland Grace (Ryan Gosling) es enviado a una misión fundamental: resolver la posible extinción del Sol. Forma parte de una tripulación espacial que debe dirigirse al punto donde se cree que puede solucionarse un problema de tal magnitud. Sin embargo, tras un tiempo prolongado de viaje, despierta para descubrir que sus compañeros han muerto. Es el único sobreviviente y, a su vez, el que cuenta con menos condiciones para operar el aparataje que lo mantiene con vida a millones de kilómetros de casa.

Es el comienzo de Proyecto fin del mundo, dirigida por Phil Lord y basada en el libro homónimo de Andy Weir, el mismo autor de la obra en la que se basó Misión rescate, la película de 2015 dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon.

El largometraje presenta la perspectiva del hombre de ciencia que da clases en un pequeño colegio, pero con hipótesis «engavetadas» que lo convierten en la pieza clave de la misión para salvar la Tierra. Es un individuo que aparenta pasar inadvertido, pero que capta la atención de quienes deben tomar decisiones importantes en los momentos más adversos.

Proyecto fin del mundo
La película se estrenó en Venezuela el jueves 2 de abril de 2026

Al despertar en el espacio, comienza un proceso de ir más allá de lo que considera sus capacidades. Al igual que en Misión rescate, donde el protagonista —al verse abandonado y solo en un planeta lejano— recurre a su vasto conocimiento para no morir, en Proyecto fin del mundo el personaje principal debe sobreponerse a esa soledad intimidante para sobrellevar la misión.

Todo va muy bien hasta ese punto. De repente, conoce a una criatura extraterrestre con la que paulatinamente empieza a forjar un fuerte vínculo en pos de la supervivencia de ambos. Es en este punto donde empieza a decaer una historia que, hasta entonces, se sostenía con firmeza sobre un personaje que se sobrepone en la inmensidad de lo desconocido.

Esa figura que tiene el peso de salvar a la humanidad, pero no tiene ni la más mínima idea de cómo mantenerse con vida. Ahí radica el poder inicial de Proyecto fin del mundo; pero, a diferencia de Misión rescate, esta suma un personaje no humano para dinamizar su historia.

Proyecto fin del mundo
Proyecto fin del mundo es distribuida por Blancica

Sin embargo, no consigue la manera de mantener ese pacto de verosimilitud en el mundo planteado y recurre a las imposiciones de guion para resolver los constantes conflictos que surgen.

Por ejemplo, el tema de la comunicación entre humano y extraterrestre: un asunto vital resuelto en poco tiempo gracias a la «divina intervención» de las computadoras y sus programas. Lo mismo ocurre cuando la tragedia parece haber trastocado a la pareja para luego, milagrosamente y sin mayor explicación, revertir lo que se consideraba definitivo.

Su tercer acto es una ramificación de posibilidades que, en lugar de sorprender, muestran una falta de compromiso con el atrevimiento. Se limitan a reafirmar un mensaje de encuentro y tolerancia, pero sin el tino necesario para convencer o emocionar de manera verosímil.

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