Una tendencia viral muestra a adolescentes que se identifican como “therians” y asumen rasgos animales en redes sociales. Mientras el exfiscal Tarek William Saab alertó sobre posibles riesgos, especialistas consultados por Crónica Uno explicaron que este fenómeno debe entenderse como un fenómeno digital y cultural vinculado a la construcción de la identidad juvenil.
Caracas. En las últimas semanas, en plataformas como TikTok e Instagram, redes sociales de alto consumo entre adolescentes, se han vuelto virales videos de jóvenes que aseguran sentirse “animales”.
Se les observa con máscaras de felinos o caninos, colas de peluche y participar en eventos coordinados, una práctica que combina performance, juego simbólico y creación de contenido digital. Este fenómeno es conocido como “therians”, término que alude a personas que se identifican, de manera simbólica o espiritual, con un animal.
Aunque en Venezuela no se han documentado aún encuentros masivos vinculados a esta tendencia, es decir, concentraciones públicas organizadas en plazas o espacios abiertos, recientemente el exfiscal general de la República, Tarek William Saab, hasta hace unos días máxima autoridad del Ministerio Público venezolano, emitió declaraciones en las que alertó sobre el tema.
En una entrevista en un canal de televisión, Saab opinó que el fenómeno podría estar vinculado a trastornos de la personalidad, categoría clínica que agrupa alteraciones persistentes en la forma de pensar, sentir y relacionarse, o ser utilizado por redes externas para vulnerar a niños, niñas y adolescentes (NNA), siglas empleadas en el ámbito jurídico y social para referirse a menores de edad.
Fenómeno digital
Las declaraciones del alto funcionario, actual defensor del Pueblo encargado, introdujeron un elemento de tensión pública, al instalar la idea de riesgo institucional y sanitario frente a una práctica juvenil que circula principalmente en entornos digitales.
Esa lectura contrasta con la postura de especialistas que llaman a evitar respuestas alarmistas y a diferenciar entre conducta lúdica, identidad cultural digital y patología, es decir, entre juego simbólico, exploración identitaria y trastorno clínico.
Expertos consultados por Crónica Uno explicaron que esta tendencia therian (del griego therion, animal salvaje, y anthrōpos, hombre) debe entenderse como un fenómeno digital y cultural vinculado a la construcción de la identidad juvenil, un proceso psicológico mediante el cual el adolescente define quién es y cómo quiere presentarse ante el mundo.
“En este momento, el mayor número de personas asociadas a esto son los adolescentes. No es tanto el sentirme identificado con esta tendencia, sino cómo estamos expresándonos como cultura y comunidad, o tratando de buscar nuestro espacio en esta sociedad”, señaló una de las fuentes quien prefirió no ser identificado.

¿Qué es ser un therian?
El especialista aclaró que, aunque es imposible controlar todas las modas que surgen en internet, un ecosistema donde las tendencias se amplifican mediante algoritmos que priorizan lo más visto o compartido, la labor de los padres debe centrarse en fomentar el pensamiento crítico.
En ese sentido, el experto enfatizó en que los padres deben ayudar a los hijos a cuestionar lo que consumen en redes es la mejor herramienta para una identidad saludable.
Walter García, psicólogo infantil de Cecodap, organización venezolana dedicada a la promoción y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, explicó que los llamados therians son individuos que experimentan una vinculación psicológica o espiritual con un ser animal, sin que ello implique una transformación física o biológica.
Se trata de un fenómeno cultural poco explorado en Venezuela, a diferencia de países como Argentina, donde la tendencia ya irrumpió en el espacio público con adolescentes reunidos en plazas, de acuerdo con reportes de medios de comunicación de ese país.
”No es un fenómeno nuevo, estas comunidades existen desde hace más de dos décadas. Es importante entender que no se trata de una transformación biológica, sino de una experiencia subjetiva respecto a la identidad”.
Novedad con baja incidencia
En el caso venezolano, no existen cifras oficiales, investigaciones académicas publicadas ni pronunciamientos formales del sistema educativo que permitan dimensionar el alcance del fenómeno.

García insistió en que el desarrollo infantil debe verse como un proceso de construcción y que el juego, incluso cuando un niño ladra o actúa como animal, es una forma de “elaborar situaciones de exploración y aprendizajes”, mecanismo reconocido por la psicología evolutiva como esencial para el desarrollo emocional y social.
Añadió que, en ese mundo imaginario, el niño sabe que no es un animal, aunque intente convencer a sus padres de lo contrario como parte de la diversión, en una dinámica propia del juego simbólico donde se asumen roles ficticios.
Sin embargo, existe una frontera entre lo lúdico y lo patológico, esto es, entre una conducta transitoria y una alteración persistente que afecta la vida cotidiana, donde el juego es temporal, no crónico.
¿Cuándo buscar ayuda?
La psicóloga infantil, Skeilly Castellano, coincidió en que la pérdida total de contacto con la realidad, creer que es un animal, es poco frecuente en la adolescencia, etapa caracterizada por cambios hormonales, búsqueda de autonomía y redefinición de la identidad.
De ocurrir, suele estar vinculada a cuadros clínicos de delirios o demencia, trastornos mentales que implican una ruptura con la percepción compartida de la realidad, algo muy distinto a la exploración de identidad que se observa hoy en las redes sociales.
La especialista señaló que todas las generaciones han atravesado crisis de identidad, momentos de duda sobre quiénes son y qué lugar ocupan en el entorno, y han logrado resolverlas.
Castellano recalcó que en algunos casos será simplemente una exploración pasajera; en otros, puede reforzar el aislamiento, la confusión de identidad o una dependencia excesiva de las comunidades digitales si no tiene acompañamiento de sus padres o cuidadores, figuras adultas responsables de orientación y contención emocional.

Recomendaciones
Ante el descubrimiento de que un hijo se identifica como therian, la recomendación de los especialistas es evitar los extremos: ni banalizarlo como algo que “ya se le pasará”, minimizando la experiencia del adolescente, ni reaccionar desde el rechazo, lo que podría profundizar el distanciamiento familiar.
“No burlarse. Lo más importante es abrir la conversación con preguntas exploratorias: ¿Qué significa esto para ti? ¿Dónde lo escuchaste?”, puntualiza Castellano.
Los expertos puntualizaron en que es necesario escuchar de manera respetuosa, sin descalificaciones ni juicios inmediatos. Si la situación genera dudas persistentes sobre el bienestar emocional del niño o si el comportamiento interfiere con sus responsabilidades diarias, lo ideal es acudir a un profesional, como un psicólogo infantil o un psiquiatra especializado en adolescencia.
Más allá de la polémica coyuntural, el fenómeno abre una discusión más amplia sobre cómo acompañar a una generación que construye parte de su identidad en espacios digitales. La pregunta no es solo qué significa sentirse animal, sino cómo dialogar con adolescentes que experimentan su pertenencia, su comunidad y su narrativa personal a través de pantallas.
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