Según Misión de la ONU funcionarios del Sebin ofrecieron «privilegios» a detenidas a cambio de actos sexuales

Sebin

De acuerdo con la investigación de la Misión Independiente de Determinación de los hechos sobre Venezuela de la Organización de las Naciones Unidas, se registraron 13 casos de torturas o tratos crueles en las celdas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional. 

Caracas. La Misión Independiente de Determinación de los hechos sobre Venezuela de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) confirmó, en su informe, hechos de torturas dentro de las celdas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) que familiares denunciaban incansablemente y el gobierno de Nicolás Maduro ignoró.

En la investigación, publicada el miércoles 16 de septiembre, indicaron que cinco mujeres testigos contaron a la Misión que los funcionarios involucraron a detenidas en actos sexuales a cambio de bienes y privilegios. Según contaron, los guardias dejaban que las mujeres salieran de sus celdas, en las noches, para ser sus “novias”.

Cuatro testigos, entrevistados por separado por los funcionarios de la ONU, dijeron que los efectivos del Sebin llevaban a trabajadoras sexuales al centro de detención y que pagaban a las detenidas por actos sexuales. En ninguno de estos hechos se garantizaron medidas de salud sexual o reproductiva; muchas detenidas se preocupaban con otras compañeras por que la menstruación les llegara.

La Misión registró en el Sebin 13 casos de tortura, tratos crueles o degradantes. Según la ONU la tortura se define como actos que causan dolor o sufrimiento grave, tanto físico como mental. Deben hacerse intencionalmente, con un propósito específico y que involucre a un funcionario público, ya sea de forma directa o indirecta. El objetivo de estos actos podría ser para obtener una confesión o para intimidar, humillar y discriminar.

A continuación, los tipos de tortura que destacaron en el informe de la ONU, cometidos entre 2014 y 2018:

En el Sebin, sedes El Helicoide y Plaza Venezuela
  • Los actos podían comenzar como malos tratos: negar comida y agua. Después se volvían más graves, según la actuación de la víctima y los funcionarios involucrados.
  • Los funcionarios hicieron que los detenidos grabaran un audio o video varias veces, hasta que ellos quedaran satisfechos. En el caso del diputado Juan Requesens los efectivos del Sebin, presuntamente, le administraron drogas para inducir su confesión.
  • En siete casos cometieron actos de violencia sexual o de género contra personas detenidas para tratar de obtener información o para humillarlos y degradarlos.
  • Los detenidos fueron puestos en posiciones de estrés conocidas como “la crucifixión”, que son brazos extendidos y esposados a tubos o rejas, y “el pulpo”, en la que amarran un cinturón de metal con cadenas para inmovilizar brazos y pies.
  • Asfixias con bolsas de plástico, baldes de agua y sustancias químicas.
  • Golpes con palos u otros objetos contundentes.
  • Descargas eléctricas en los genitales y otras zonas del cuerpo.
  • Amenazas de muerte y de violación sexual contra la víctima o sus familiares, utilizando partes del cuerpo y objetos.
  • Desnudez forzada, incluso en cuartos con temperaturas extremadamente bajas.
  • Tortura psicológica como iluminación constante y frío extremo.
  • Detenidos escucharon palizas, descargas eléctricas, asfixias, actos de violencia sexual, incluida la violación de una mujer detenida por motivos no políticos, en diciembre de 2015.
  • En las entrevistas hechas por la Misión documentaron un episodio en la sede de El Helicoide, en el cual funcionarios del Sebin ingirieron bebidas alcohólicas y ebrios apuntaban con sus armas a los detenidos o los amenazaban con violarlos.
  • Los detenidos fueron amenazados de ser expuestos para que la población penal abusara sexualmente de ellos, específicamente a la población de lesbianas, gais, bisexuales, transgénero (LGBT).
  • Al menos dos personas murieron bajo custodia del Sebin. El concejal Fernando Albán, que según la versión oficial del gobierno de Maduro fue un suicidio. Y Rodolfo González, piloto retirado acusado de conspiración.
  • En la sede de El Helicoide se solía torturar a los detenidos en las escaleras y en las oficinas, generalmente en la zona de investigación estratégica.
  • En la sede de Plaza Venezuela documentaron las torturas en el décimo piso del edificio, en compañía de la Dgcim.
  • En el Sebin de Plaza Venezuela confirmaron que existe una zona de detención conocida como La Tumba, que tiene siete celdas. Ahí sometían a los detenidos a aislamiento celular y a aislamiento prolongado. La Misión registró que en las celdas, a temperaturas muy bajas, mantenían una luz artificial que brillaba las 24 horas y las paredes estaban pintadas de blanco. 
Celdas de castigo

De acuerdo con la investigación, en la sede del El Helicoide hay un grave hacinamiento. Además las celdas no tienen agua, hay infestación de ratas y cucarachas. Los detenidos alegaron que no tenían agua potable para beber ni para bañarse o lavar ropa. Los familiares les llevaban la ropa y el agua, o la compraban en el mercado negro de la prisión. 

Las celdas más grandes son conocidas como “Guantánamo” y el anexo como “guarimbero”, donde recluían a los presos por protestas de la oposición. Según exdetenidos, tenían que turnarse para dormir en el piso. 

juan requesens | desapariciones forzadas | presos políticos | Sebin
Detenidos contaron a la ONU que las celdas estás infestadas de ratas y cucarachas. Tampoco tienen agua para bañarse o beber. Foto: Luis Morillo

Otra celda utilizada para presos políticos y otros motivos era conocida como “preventivo I”. Es vigilada las 24 horas a través de cámaras y un guardia. La Misión determinó que la capacidad de esta celda es para seis personas, pero albergaban a 16, incluyendo a un menor de edad.

Hay otro espacio de detención conocido como “las escaleras”, que estaba infestada de ratas e insectos. Los presos dormían en las escaleras y hay una pequeña ventana por donde pasa la luz natural. En esta celda golpearon y cometieron torturas contra las personas, que esposaban a una baranda de la escalera. 

Hay una celda de castigo llamada “el tigrito”, que usaban para castigos. Es un cuarto oscuro, que mide 4×4 y no tiene ventanas ni luz eléctrica. Otra celda de castigo era el “bañito”, que tenía las tuberías expuestas, y se usaba específicamente para torturar a mujeres mediante violencia o aislándolas varios días. En ocasiones los funcionarios usaban este baño mientras había detenidos.

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