Normalizar servicio de agua potable en Caracas requiere una inversión de más de $3,4 millones

Llevar agua potable al área metropolitana de Caracas en forma regular representa un trago amargo, según el diagnóstico de expertos. Equipos del Acueducto Metropolitano se deterioran rápidamente, mientras el embalse de Camatagua, uno de los más importantes, está en riesgo de contaminación.

Caracas. Al agua potable se le hace cada más cuesta arriba llegar a los cinco municipios de Caracas –donde el servicio dejó de ser regular desde hace nueve años– por más bajos, topográficamente, que estén en el mapa geográfico.

El Acueducto Metropolitano de Caracas cuenta ahora con menos embalses, tuberías, plantas, bombas y motores en buen estado, que le permitan saciar la sed. Y solamente restablecer el servicio, con la reposición de algunos de sus activos, tardaría entre tres y cinco años, a un costo superior a 3,4 millones de dólares, equivalentes a 27,2 millones de bolívares, según cálculos. Lo que representa casi dos veces la inversión que estimó Hidrocapital de 1,07 millones de dólares, hace 18 años, considerando la depreciación de la moneda.

Si no se hace pronto, el costo de inversión aumentará, afirmaron a Crónica.Uno ingenieros especializados. El monto está sujeto a los vaivenes de la tasa interanual de inflación en alza, en 2022, y al ritmo del deterioro acelerado de los equipos, por falta de mantenimiento y atención. La última gran inyección de recursos para el mejoramiento de la infraestructura se hizo hace 20 años.

La restauración masiva de la infraestructura es un desafío multianual y multimillonario, señaló el Centro de Estudios Estratégicos Institucionales (CSIS), en un informe sobre la crisis de agua en Venezuela en 2019, en el que participaron expertos del país y del exterior.

Pero la posibilidad de buscar financiamiento internacional se hace aguas de inmediato. En 2020, Venezuela fue el país de América Latina con la mayor deuda pública de 307 %, en relación con el PIB, en la región.

Radiografía del servicio

Al menos ocho de cada 10 personas no tenían acceso al agua potable hace un año. Y más de 88 % la almacena, en previsión a la inconsistencia del servicio, de acuerdo con el último boletín sobre percepción ciudadana de los servicios del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP), de abril-mayo 2022.

Caracas recibe 12.000 litros por segundo de 20.000 que la surtían en el pasado. De ese flujo, entre 20 % y 30 % de los litros, o quizá más, se pierden a través de tuberías que se rompen en cualquier sector de la ciudad. Los especialistas no disponen de cifras oficiales para corroborarlo.

Foto: Gleybert Asencio

Además, son frecuentes las interrupciones de agua potable, debido a las fallas de electricidad que afectan el bombeo hacia la ciudad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), deben garantizarse entre 50 y 100 litros de agua por persona para cubrir las necesidades más básicas. En tiempo de crisis o emergencia, por lo menos 15 litros. Y el servicio incumple las normas de salubridad.

El trago amargo de la turbidez

En octubre pasado, cuando arreciaron las lluvias en la zona centro-norte costera del país, el agua llegó turbia a casi todos los hogares de la capital y sus alrededores. Una clarísima señal de que algo anda mal en el recorrido que hace desde los embalses hasta las plantas de tratamiento.

Los problemas de calidad de agua están asociados a la antigüedad de los sistemas de almacenamiento, muchos de los cuales tienen más de 40 años, señaló Douglas Sánchez, del Laboratorio de Ingeniería Sanitaria de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), quien agregó las consecuencias del cambio climático.

Caracas tiene 10 de las 170 plantas de tratamiento repartidas en el territorio nacional. Pero desde 2018, hay fallas en el proceso biológico-químicos para el proceso de purificación. La Mariposa (no operativa), Caujarito y La Guairita son las más importantes.

Ante estas circunstancias, la ciudad requiere un plan de abastecimiento serio y razonable que permita garantizar a todos el acceso al agua potable. Desde 2014 los caraqueños llevan a cuestas, sin explicación oficial, el Cronograma especial de abastecimiento de agua para Caracas y Altos Mirandinos, que estableció el Ministerio de Ambiente junto con Hidrocapital y que nunca se cumplió.

Infografía: Amadeo Pereiro
Deterioro imparable

Todas nuestras estimaciones del costo de inversión en la rehabilitación del Acueducto de la Gran Caracas se basaban en el valor de reposición de cada activo, en esos años, especificó el ingeniero José María de Viana, quien fue presidente de Hidrocapital, entre 1991 y 1999.

Se hicieron reparaciones de cierta importancia a la infraestructura, pero hoy todos los sistemas requieren reparaciones urgentes, además de los sistemas de bombeo, indicó.

Sin embargo, afirma que el buen funcionamiento del sistema requiere, además, de personal preparado del cual carece. El problema de las averías es de talento.

En Caracas, se han preparado 250 profesionales de alto nivel para gerenciar el sistema en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).

Hasta donde sé las empresas que maneja el gobierno no los han empleado, precisó de Viana. En 2020, se requerían al menos 2000 ingenieros especialistas y más de 100 trabajadores entrenados.

Foto: Tairy Gamboa
Embalses y redes en vilo

Otro aspecto importante son los embalses. De los tres más importantes, Camatagua está en alto riesgo. El problema de contaminación en el sistema regional del centro, del Lago de Valencia, se trasladó por trasvase a la cuenca del río Guárico, debido a una decisión oficial. Ahora está comenzando en Camatagua, a pesar de las antiguas alertas, subrayó un ingeniero hidráulico especialista en el tema.

Los sistemas Tuy I, Tuy II y Tuy III, con tuberías de acero y mecanismos electromecánicos, alimentan a las zonas bajas y más antiguas, el primero; y el este, norte, sureste y sur, los dos últimos. Pero operan en 25 %, 50 % y 100 % de su capacidad, respectivamente.

Norberto Bausson, exvicepresidente de Operaciones de Hidrocapital, explicó que los alimentadores principales (Norte y Sur), construidos en acero para manejar las altas presiones, ya están en tiempo de sustitución o rehabilitación.

Además, las 86 estaciones de bombeo que lanzan el agua por tuberías hasta las zonas más bajas y más altas, requieren, en su mayoría, de mantenimiento intensivo.

Soluciones, aguas abajo

Frente a esto, es frecuente el incremento de problemas operativos. En particular, en los sistemas que alimentan a los municipios Baruta y El Hatillo. En Chacao 80 % del agua que se recibe proviene de pozos de agua profunda y no de tuberías de Hidrocapital.

Especialistas han planteado opciones en infraestructura. Construir una estación de bombeo de agua e instalar un tubo que conecte el embalse Taguaza con la planta Caujarito, en Miranda, le devolvería a Caracas 10.000 litros de agua por segundo, ha propuesto de Viana.

El ingeniero Germán Uzcátegui, del Grupo Orinoco, organización que diseñó la Ruta del Agua para rescatar el servicio, expuso soluciones para que los ciudadanos puedan contar con el mínimo de agua, en la capital.

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