El movimiento Unidad en la Coincidencia advierte que la pérdida de la meritocracia, el control obrero, la militarización, desinversión y la fuga de talento humano calificado llevaron al colapso de Sidor.
Bolívar. El movimiento Unidad en la Coincidencia presentó un análisis histórico de la producción de acero líquido en la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), durante los últimos 38 años, que revela un colapso sostenido de la principal industria siderúrgica del país.
De acuerdo con la información que presentaron, la empresa cerró el 2025 con una producción de apenas 41.000 toneladas de acero. Esto representa apenas 1 % del uso de su capacidad instalada, estimada en 5,1 millones de toneladas métricas anuales.
Carlos Ramírez, delegado de prevención de Sidor, explicó que el estudio recoge la evolución productiva desde 1987 hasta 2026. Este período abarca tres modelos de gestión distintos: la empresa estatal previa a la privatización, la etapa privada bajo Ternium y la fase de nacionalización, iniciada en 2008.
Ramírez destacó que entre 1987 y 1997, durante la etapa estatal en democracia, Sidor alcanzó niveles de desempeño elevados. “En 1996 se logró 86 % de uso de la capacidad instalada”, precisó.
Durante el período de la privatización, entre 1998 y 2007, la producción se mantuvo en ascenso como resultado de inversiones tecnológicas y mejoras operativas.
Otra fuente ligada a la siderúrgica recordó que, al cierre de 2007, “la capacidad instalada de producción que quedó fue de 5.100.000 toneladas métricas de acero por año, con una tasa de uso del 88%”. Sin embargo, tras la nacionalización, el comportamiento cambió de forma drástica.
“De 2008 hasta el presente corresponde a la etapa de nacionalización ya como empresa del Estado, pero bajo un modelo político distinto, y ahí se ve claramente lo que llamamos el declive, un descenso hasta tocar fondo, lo que hemos llamado la fosa productiva socialista”, afirmó.
De millones a miles de toneladas
Unidad en la Coincidencia lamentó que en 2007 Sidor producía, en 10 u 11 días, lo que hoy genera la empresa en todo un año. En 2025 la empresa cerró con apenas 41.000 toneladas, pese a mantener una nómina cercana a 15.000 trabajadores.
“De cada 5.100.000 toneladas se produjeron 41.000 toneladas, es decir, una tasa de uso de apenas 1 %. Eso refleja la tragedia del declive productivo de Sidor”,
señaló la fuente.
A su juicio, las causas no responden a un solo factor, sino a un “combo” de decisiones estructurales equivocadas, entre ellas la pérdida de meritocracia a partir de 2010, con el esquema de “presidentes trabajadores” y el llamado control obrero.
Esto devino en sectarismo, nepotismo, corrupción e incompetencia, argumentó. Posteriormente se sumó otro error: la militarización de la gestión en la siderúrgica.
“Entre 2008 y 2025 Sidor ha tenido 12 presidentes, uno cada 18 meses, y 58 % de ellos han sido militares. El sector militar no está formado para producir acero; son procesos y tecnologías complejas”, afirmó.

Sin planificación
Ramírez advirtió que actualmente no existe planificación estratégica real dentro de la empresa.
“Después de 2010 desaparecieron el control de gestión y la planificación. Lo que se produjo fue lo que los equipos pudieron dar ‘desde el alma’, hasta que el deterioro acabó con la capacidad productiva”.
En cuanto al destino del acero, explicó que la producción es tan baja que no cubre ni el mercado interno, cuyo consumo aparente ronda 2,5 millones de toneladas anuales.
“Entre 2016 y 2025 el promedio de producción fue de apenas 140.000 toneladas por año. La respuesta es clara: no hay acero para exportar. Lo que se ha exportado es chatarra producto del desmantelamiento y briquetas de mineral de hierro”,
señaló.

Fuga de talento
Por otra parte, al igual que otras industrias del Estado, Sidor no escapa del impacto de la migración del personal calificado.
“El capital humano fue uno de los grandes logros desde 1962 hasta 2007. Los jóvenes profesionales formados en la etapa privada hoy están en siderúrgicas de otros países. Muchos esperan que las cosas cambien para regresar”, dijo.
Sobre un eventual plan de recuperación, enfatizó en que no basta con voluntad política. Explicó que se requiere solventar fallas críticas en energía eléctrica, suministro de gas natural, insumos básicos, refractarios y ferroaleaciones, así como la ausencia de mantenimiento e inversión.
“Sidor requiere entre 750 y 800 megavatios para operar plenamente. Desde 2010 se le entregan apenas 200 a 290 MW. El gas natural también se redujo drásticamente. Es como querer que un bebé crezca sin alimentarlo”,
explicó la fuente especializada en la siderúrgica.
Para Unidad en la Coincidencia, la recuperación de Sidor pasa necesariamente por un cambio de modelo de gestión, la restitución de la meritocracia y una apertura al capital privado, nacional e internacional.
El movimiento sostiene que las perspectivas son favorables si se hacen los cambios estructurales necesarios.
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