Foto: Crónica Uno

El acto de protesta comenzó a las 6:00 p. m. del jueves, 12 de febrero, en medio de una misa que se celebraba, en la antigua zona 7 de la extinta Policía Metropolitana. Las mujeres sacaron cadenas, las ataron alrededor de sus cuerpos y se sentaron en fila frente al cordón policial

Caracas. Lo que las autoridades de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en Boleíta, califican como “un show”, las madres, esposas e hijas de los presos políticos es el último grito de desesperación.

Las mujeres decidieron encadenarse en las adyacencias de este centro de detención para protestar por el incumplimiento de la promesa de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, de que sus familiares serían excarcelados entre el martes y viernes de esta semana.

“El martes que viene y a más tardar el viernes están todos sueltos”, dijo el diputado durante la visita que hizo a los calabozos de Boleíta, el 6 de febrero. “Esto es una burla”, expresan los familiares sobre la aparición de Rodríguez, quien les pidió una lista de nombres de los presos políticos.

Sin embargo, la respuesta de la PNB ante la protesta de los parientes fue la prohibición de las visitas. Dicen los custodios que les permitirán ver a sus seres queridos cuando “se levanten del lugar”.

El acto de protesta comenzó a las 6:00 p. m. del jueves, 12 de febrero, en medio de una misa que se celebraba, en la antigua zona 7 de la extinta Policía Metropolitana. Las mujeres sacaron cadenas, las ataron alrededor de sus cuerpos y se sentaron en fila frente al cordón policial.

Aseguraron que “por nada” se levantarán de allí. Se asearán y harán sus necesidades fisiológicas encadenadas.

“No solamente están presos ellos, estamos presos sus familiares, sus hijos, sus madres, sus esposas”, manifestó Sandra Rosales, pariente de Dionis Quintero.

Jugar con el dolor

La indignación de Rosales y el resto de las manifestantes nace del incumplimiento de la promesa de Rodríguez y porque en la PNB de Boleíta es el único lugar donde no han excarcelado a los presos políticos.

“Yo quiero a mi hijo libre y junto con él a todos los que están dentro. Ya es hora, señor Jorge, por favor. Somos madres cansadas. Estamos aquí encadenadas y hasta que no nos den la libertad de nuestros hijos, no nos vamos a levantar”,

dijo una de las mujeres que pernoctan a la intemperie, en el asfalto de las aceras cercanas al centro de detención preventiva, ubicada en una calle industrial de Boleíta.

A juicio de las familias, la promesa incumplida es una muestra de cómo el Estado “juega con el dolor” y el cansancio de quienes mantienen la esperanza.

Foto: Crónica Uno

Preocupación que crece

“Demasiado” hinchado y con una apariencia preocupante vio Luz Soto, en su esposo José Gregorio Hernández, de 59 años, detenido desde noviembre de 2025.

“Mi esposo está todo hinchado, la cara, ojos, pies. No puede caminar del sobrepeso que carga en los pies por la hinchazón. Les pido que lo saquen de ahí. Él necesita atención médica urgente”.

La mujer de 54 años relata que su esposo sufre de hipertensión, crisis convulsivas, afecciones en la próstata, vértigo y un hematoma en su cabeza, por el que debe tomar tratamiento.

Foto: Crónica Uno

“No te imaginas todo lo que yo pensé ayer de verlo como estaba. Su situación y la de todos. Todos parecen que les hubiesen dicho que les iban a hacer algo. Todos están asustados. De verdad que ya está bueno de tanta tortura para ellos y nosotros”, dice entre lágrimas.

Pese a la fiebre, malestar y desgaste físico, Luz no piensa volver a Maracaibo sin su esposo. “De aquí no me voy sin él. Le prometí a mis nietos que yo les llevaba a su papá y abuelo para su casa, y se los voy a llevar. A veces me encierro en mi carpa a llorar, de ver lo lejos que estoy, sin nadie. Mis compañeras han sido mis amistades, mi todo. Por eso quiero libertad plena para todos”.

Mientras tanto, sus nietos la esperan en casa, con globos preparados para su abuelo José Gregorio.

Foto: Lucía Fernanda Ramírez

Ganarle al cansancio

“Para mí irme es perder la batalla y sé que la voy a ganar”, expresa. El estado de salud de José Gregorio Hernández, un abogado oriundo de Maracaibo, fue denunciado a través de las redes sociales, en las que también circuló una falsa noticia de su fallecimiento.

No obstante, aunque esto fue desmentido, sí se descubrió que su salud necesita atención médica urgente.

La ley de la espera

El clima de tensión en los centros de detención como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en El Helicoide, y la PNB de Boleíta, así como en las cárceles de Rodeo y Tocorón, coincide con el freno legislativo en la Asamblea Nacional.

Aunque se esperaba que la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática fuera aprobada este jueves, 12 de febrero, los diputados decidieron diferir la discusión para la próxima sesión, que será después del asueto de Carnaval.

Foto: Crónica Uno

Hasta el momento solo se han aprobado por unanimidad los primeros seis artículos, pero el debate se estancó en puntos críticos que definen quiénes pueden optar al beneficio y bajo qué condiciones de reconocimiento de delitos.

Este retraso en el Palacio Federal Legislativo ha caído como un balde de agua fría sobre los familiares, quienes ven cómo los plazos políticos se extienden mientras sus seres queridos permanecen tras las rejas.

La falta de consenso sobre el alcance de la amnistía, sumado a las objeciones de diversos sectores sobre las exclusiones de ciertos procesados, mantiene en un limbo jurídico a cientos de detenidos en centros como la la PNB de Boleíta de Boleíta, donde la paciencia de las familias ya se agotó.

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