En el mismo punto, bajo el mismo árbol, flanqueando el reloj de la plaza del Rectorado, ahí está de nuevo William, con la sonrisa habitual, batiendo la mezcla y sirviendo chicha.
En el mismo punto, bajo el mismo árbol, flanqueando el reloj de la plaza del Rectorado, ahí está de nuevo William, con la sonrisa habitual, batiendo la mezcla y sirviendo chicha.

Estás por registrarte y recibir el contenido do Crónica Uno directo en tu Whatsapp
We'll send a verification code to %EMAIL%.