La escasez en esta ciudad, al sur del estado Bolívar, hace de las suyas y los habitantes la pagan caro. El alto costo de la vida no permite a los mineros mayores beneficios, más que mantenerse.

Yohana Marra/@yohanamarra

Tumeremo/Bolívar. “Me pintaron mejor el trabajo en las minas, me habían dicho que iba a ganar bien, pero todo lo que saco se me va en gastos porque la vida aquí es bien cara, hay cosas que se pagan con oro y otras con efectivo, nadie usa tarjetas bancarias”.

Jesús (pidió no revelar su apellido) dejó su negocio en el estado Vargas y se fue hasta Tumeremo, en el municipio Sifontes del estado Bolívar, para trabajar el oro. Después de tres meses se dio cuenta que poco le quedaba para ahorrar, porque el dinero se le va en comida, hospedaje, artículos de uso personal y en enviar plata a su familia.

“Se hace mucho dinero por el alto precio del oro y también se gasta bastante. Espero quedarme hasta diciembre para por lo menos tener una buena platica, porque no he podido ahorrar nada en estos tres meses”, detalló.

Y es que mantenerse tanto en las minas, como en la ciudad, es costoso. Por eso las gramas de oro que obtienen los mineros tras una, dos semanas y hasta un mes de trabajo se les va rápido. Los que llegan a Tumeremo desde otros estados de Venezuela deben gastar, además, en habitaciones de hoteles 7.000 bolívares. “Si no tienes tus cosas para dormir en los campamentos de las minas, hay que cancelar 10.000 por una hamaca, mosquitero y cobija”.

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Habitantes dijeron que cuando llega comida a Mercal hacen un censo y envían bolsas para familias de siete u ocho personas

Un plato de comida, dentro de un yacimiento, cuesta 8.000 bolívares, el litro de agua 3.000 bolívares (PMVP Bs. 12,59 según la Superintendencia de Precios Justos), el litro y medio de refresco 4.000 bolívares (Bs. 520 en panaderías de Caracas) y un jugo de lata 2.000.

Si quieren comprar carne el kilo ronda los 12.000 bolívares (PVJ Bs. 220 el kilo, según la Superintendencia de Precios Justos). Y por gastar un minuto en una llamada telefónica hay que pagar 1.000 bolívares (En Caracas son Bs. 20 por minuto). “Siempre llamo rápido a mi mujer, pero en estos días nos pegamos a hablar y se me fueron como 7.000 en una llamadita”, destacó Jesús, sin dejar a un lado el buen sentido del humor, pues sacaba un chiste de cada frase.

Las fiestas y excesos en las corrutelas, como nombran a los bares improvisados con tablas de madera ubicados en los campamentos, también cuestan un ojo de la cara. Las bebidas alcohólicas exceden hasta el triple su precio, por ejemplo por una botella de ron hay que cancelar 25.000 bolívares (en licorerías alrededor de Bs. 2.497) y por cada cerveza 2.000 (en licorerías alrededor de Bs. 350).

“Los mineros se gastan mucho en caña y mujeres de la mala vida, por eso tampoco pueden ahorrar. Yo considero que es un trabajo muy fuerte para después despilfarrar los reales, me cuesta mucho ganarme unas gramas de oro para después botarlos. Y dígame si te da paludismo, gastas más en medicinas”.

Durante 2015 la Sociedad Venezolana de Salud Pública Red Defendamos la Epidemiología reportó 136.402 casos de paludismo en el país, de los cuales 78,3% (106.853) se acumuló en Bolívar, estado que decretaron en epidemia. El municipio Sifontes es el más afectado de Venezuela con 71.934 reportes (52,73%).

La escasez se paga caro

Lisbeth Guevara tiene más de 20 años viviendo de la minería porque uno de sus cuñados tiene una máquina. Es cocinera, y aunque es una labor más delicada de lo que se cree por los cambios bruscos de temperatura cuando está frente al fogón, pasa hasta tres meses dentro de un yacimiento para poder ganar bien y mantener a sus hijos.

“La vida en Tumeremo es demasiado cara, todo cuesta mucho. Trabajar en una tienda, por ejemplo, no da suficiente para mantener sola a una familia: comprar mercado, pagar colegios y universidad. A la mayoría le gusta la minería porque es lo que da dinero”, explicó.

Sostuvo que tan solo dos pechugas de pollo valen Bs. 4.500 (PVJ Bs. 185,91 según la Superintendencia de Precios Justos), un pollo entero al menos Bs. 30.000 (PVJ Bs. 65 el kilo, según la Superintendencia de Precios Justos), un jabón de panela 1.300; la crema dental 3.000 (la más grande Bs. 41,37, según la Superintendencia de Precios Justos); un kilo de café 2.000 y uno de arroz 1.300 bolívares.

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Poco a poco levantó su casa, al lado de la vivienda de sus hermanas, pero no tiene mayores lujos

“Esto es muy fuerte, es tremendo. Uno se acostumbra a pagar todo así de caro, por eso hay que hacer bastante billete”, soltó esta mujer, quien es cabeza de su familia, y recordaba los precios junto con su hija mayor.

Poco a poco enviaba gramas de oro desde las minas y le pedía a su hija que fuese comprando bloques para construir su casita, al lado de donde viven sus hermanas, con un patio aún de piso de tierra y otra parte con cemento, pero muy humilde. Aunque se siente cómoda no tiene mayores lujos ni un vehículo propio, solo lo necesario, ya que eso le toca a los dueños de las maquinarias.

“Tener una máquina implica tener dinero porque repararla es impagable. Pero los dueños si tienen camionetas 4 Runner, por ejemplo, remodelan sus casas, tienen lujos”.

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Lisbeth poco a poco reunió para comenzar a construir su casa. Confesó que la minería no le ha dado para mayores lujos

Lisbeth detalló que pese a que hay escasez todos los productos los consiguen bachaqueados (revendidos). Sin embargo, dos mineros que no quisieron identificarse, explicaron que el desabastecimiento lo padecen más en Tumeremo, ya que en El Dorado y «el 88», zonas más lejanas, encuentran de todo.

“En Tumeremo no se hace cola porque simplemente no hay nada. Los bachaqueros se van a comprar todo a El Dorado y luego lo revenden aquí, por eso todo es más caro”, sostuvo uno de los hombres.

En la ciudad no se aprecian largas filas para obtener productos de primera necesidad, como en Ciudad Bolívar o en San Félix, pertenecientes al mismo estado. “Cuando llega comida al Mercal lo que hacen es censar a las familias y reparten bolsas de comida por sectores, que hay que rendirlas para siete u ocho personas que viven en la misma casa”.

Indicaron, de manera extraoficial, que los comerciantes pagan vacunas a las mafias de por lo menos 200.000 bolívares, y que señalaron están bajo el mando del gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez.

“El gobernador deja que los productos pasen a El Dorado porque ahí está la mafia, de eso se beneficia, por eso a Tumeremo no llega nada. Todas las mafias de aquí funcionan bajo los ojos de él, él sabe y no hace nada porque es cómplice”, denunciaron los mineros en tono bajo, aunque esta información no ha sido corroborada de manera oficial.

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Vecinos aseguraron que deben pagar cisternas porque el agua sale muy oscura

El transporte también es costoso dentro de la ciudad. No hay camioneticas, así que suelen desplazarse en motos, vehículos propios o carros por puesto. La carrera más cerca, a cinco minutos de la plaza Bolívar vale Bs. 600 y la más cara, a Brisas del Cuyuní el sector más lejano a al menos 20 minutos, cuesta Bs. 5.000.

Además de todos los gastos, los vecinos invierten en camiones cisterna porque el agua llega muy sucia. “Una cisterna cuesta 15.000 y llenar un barril son Bs. 300”, soltó un habitante.

Fotos: Cheché Díaz


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