En Maturín, la opción laboral predominante se centra en supermercados asiáticos y tiendas de ropa.
Maturín. “Las oportunidades ocurren según tu preparación. Los estudios te ayudan a tener mayores posibilidades por el conocimiento”. Así lo expresa Juan Hernández, mientras participa de una jornada de captación de traajadores de una reconocida cadena de farmacias en Maturín, estado Monagas.
Juan llegó muy temprano con una carpeta marrón en sus manos. Su turno para entregar el currículo, bajo un sofocante calor, se prolongó por más de dos horas. Un grupo numeroso de jóvenes hacía filas para postularse a las vacantes que ofrecen en la sucursal.
Todos coinciden en una visión más amplia del abanico de ofertas que pueden conseguirse en la ciudad. Esperan un empleo que les garantice estabilidad económica, horarios flexibles para culminar sus estudios y poder crecer dentro de las empresas.
Hernández estudia Mercadeo en un instituto privado y, ante el alto costo de la vida y el aumento de la matrícula, cada vez más se le hace cuesta arriba seguir con las clases. Busca una fuente de ingreso que le permita costear sus gastos y aportar a su hogar, en el que vive con su mamá y hermanas menores de edad.
“Si quieres ser tu propio jefe debes comenzar desde abajo y con sacrificios. Este tipo de empleos, que son muy pocos, es difícil conseguir porque permite estudiar y trabajar. Nos Me ayudaría a tener mejor desenvolvimiento y capacidades”, dice.
Pocas opciones
Continuar con la formación académica o salir a la calle a trabajar en tiendas o supermercados, es la diatriba de buena parte de los jóvenes en Maturín, cuyos núcleos familiares se ven arropados por la crisis que atraviesa el país.
En Maturín la fuente de empleo se reduce a puestos de pasilleros, cajeros, caleteros y vigilantes para comercios asiáticos y tiendas de ropa.
“Si me meto en unos chinos (supermercados) dejo de estudiar. No tengo tiempo para cumplir con horarios tan exigentes, de hacerlo debo abandonar mis estudios que han sido el sacrificio de mis padres”, cuenta Crisbel Urbina, cursante del segundo año de Fisioterapia en la universidad Rómulo Gallegos.
Asevera que la actual generación de universitarios anhela un mejor país. Quieren superarse y buscan las opciones que permita estudiar y trabajar. No descartan el emprendimiento como una fuente extra. Sin embargo, agotan todas las posibilidades para evitar lo informal.
“Todo trabajo es digno, pero todos merecemos superarnos”, agrega Urbina.
La edad una limitante
Las ofertas de empleo en la ciudad de Maturín no solo exigen una buena presencia y experiencia en atención al público y manejo de cajas registradoras, sino que además ponen como requisito indispensable: una edad comprendida entre los 18 y 30 años de edad.
El estudio más reciente del Observatorio de Empleabilidad y Procesos Formativos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), refleja una tendencia de desempleo en población adulta, mayor de 30 años.
De acuerdo con la investigación, este grupo etario debe afrontar ciertos desafíos para lograr conseguir un empleo.
Estima que cerca de la mitad de la población venezolana, en edad productiva, no está ejerciendo labores en el área que se ha formado en las universidades e institutos superiores. Tampoco cuentan con una actividad que les genere ingresos fijos.
Alto desempleo
Héctor Villalba, presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela en Monagas (CTV), destaca que la tasa de desempleo en la entidad oriental ronda 60 %, en lo que va de 2024.
Describe diversos factores que influyen en el incremento del desempleo. Destaca la migración de trabajadores a la economía informal a consecuencia de la baja productividad de las empresas, reducción de personal, salarios pírricos y cierre de locales comerciales.
“El año pasado registramos una tasa del 30 % de desempleo”, dice. Este 2024 los indicadores remontaron la cifra y se muestra un aumento del 60 %, por lo menos para el primer trimestre de este año.
Expresó que muchas personas les generan más ganancias la informalidad, o emprendimientos con el apoyo de las redes sociales para exhibir sus productos o mercancía, que cumplir horarios de más de ocho horas en establecimientos comerciales.
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