Protagonizada por Liam Neeson, el actor interpreta al hijo de célebre personaje encarnado por Leslie Nielsen en los ochenta.
Caracas. Hubo una generación que comentaba en el colegio una serie de películas que mostraban a un señor canoso en situaciones hilarantes. Un policía fuera de serie, pero no por las proezas dignas de orgullo de cualquier entrenador, sino por la torpeza con buen resultado, como un Chapulín Colorado con traje y hablando en inglés.
¿Y dónde está el policía? era el nombre dado a esa saga que también era una serie de televisión protagonizada por Leslie Nielsen. Una cita para la risa segura que muchos vieron en la televisión abierta durante los años noventa, pues esta de esas películas que solían repetir por su éxito seguro en los hogares.
Ahora, en 2025 se estrena con el mismo nombre se estrena la secuela de ¿Y dónde está el policía? 33⅓: El insulto final (1994). Es protagonizada por Liam Neeson, quien interpreta al hijo del teniente Frank Drebin, el célebre personaje de Leslie Nielsen.
El protagonista debe resolver todo un entuerto en el que hay robos y un misterioso asesinato, además de la extraña presencia de un magnate de las tecnologías renovables.

Como es el espíritu de estos largometrajes, se trata de una parodia de esas películas de acción que paradójicamente han hecho popular también a Liam Neeson, como Búsqueda implacable 3 (2014), en la que una toma de seis segundos necesito 16 cortes para mostrar al actor saltar una cerca. Así que ¿Y dónde está el policía? no es más que un justo remedo de sí mismo. Es la aceptación del desgaste hecho parodia para darle continuidad a una industria que aprovecha todo para mantener en funcionamiento los engranajes.
Pero más allá de lo calculado que pueda resultar, la película es un alivio en una cartelera que busca de la acción la más exenta solemnidad en muchos casos. Un agotamiento que pocas veces supera las expectativas.
Liam Neeson parece hacer catarsis en su carrera, como si comprendiera que el hastío tiene en esta obra su oportunidad de desahogo.

El elenco además cuenta con Pamela Anderson. En el largometraje la actriz interpreta a una mujer que sospecha que los eventos que le han ocurrido no son casuales, y responden a perversos intereses. Entonces, surge una dupla que hará que la incorrección política sea uno de los elementos claves. Es algo similar a lo que ocurría en esos años en los que había escrúpulos para hacer ciertos chistes.
La trama permite tener un breve cortometraje insólito de terror. Un muñeco de nieve cobra vida y se obsesiona de tal manera con la pareja que es capaz de ir lejos para vengar el olvido del que termina siendo parte.
Es una película que va del chiste suave y hasta cliché hasta el que roza lo corrompido. La sala no estará quieta durante la proyección, pues los responsables de ¿Y dónde está el policía? apuntan a lo absurdo de los policiales para socavar lo que todo el mundo acepta en ese acuerdo tácito entre espectador y creador de la obra.
Al final, se trata de humor simple. Pero necesario para pasar el rato, con la hidalguía de desafiar esa superioridad moral que se quiso imponer en la industria con los ímpetus buenistas. Claro, no es que llegue a los extremos de la ofensa, pero sí a lo que muchos pueden pensar en su rutina de existencia.

