Algunos adultos mayores colaboran con el coordinador de ese asilo para comprar alimentos y artículos de higiene personal, ya que las donaciones son cada vez más limitadas.

Caracas. “Ya perdí la cuenta de cuánto llevo aquí. Con lo dura que está la situación ahorita, aunque sea nos dan la comida, que es lo más importante”, comentó Omar Garrido, un señor de 70 años de edad que vive en el Ancianato “Madre Teresa de Calcuta” ubicado en Mamera. Si bien el acceso a ese centro de cuidados resulta algo intrincado, en él viven 120 abuelitos y abuelitas.

Garrido es un hombre de tez oscura y mide casi 1.80, pero es sumamente delgado, tanto que los huesos de su espalda se notan por encima de su franela. Aun así, es uno de los pocos ancianos que puede caminar y valerse por su cuenta mientras que, de los casi 80 adultos mayores que almorzaron esta tarde en el comedor del lugar, al menos 20 se transportaban en silla de ruedas debido a diversos tipos de discapacidades.

Abuelitos de la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta. Foto: Crónica Uno / Miguel González
Abuelitos de la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta almorzando. Foto: Miguel González

“Cuando comenzamos con este proyecto, aquí nos llegaba tanta comida que repartíamos a los otros cuatro geriátricos que pertenecen a la Fundación Buen Samaritano; ahora siempre intentamos garantizarles las tres comidas a los abuelos. No los hemos dejado ni un día sin comida, pero hay días en los que las raciones son más pequeñas”, se lamentó el coordinador del asilo, Baudilio Vega.

En ese ancianato, en lo que va de año han fallecido 30 personas senescentes, todas con un factor en común: presentaban bajo peso conforme a su edad. “No fallecieron explícitamente por desnutrición, pero era obvio que con el paso del tiempo perdían peso porque la escasez de alimentos nos tocó también a nosotros”, detalló Vega.

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Él, junto con su esposa están a cargo del lugar desde el año 2001. Durante todo ese tiempo se han dedicado a cuidar a los abuelos los 365 días del año, pero asegura que la situación que enfrentan hoy en día no la habían vivido nunca.

Abuelitos de la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta. Foto: Crónica Uno / Miguel González
En el almuerzo no les dan jugo hace “un buen tiempo” ya que no tienen azúcar

Para contrarrestar la escasez de comida, cada mañana varios de los colaboradores que residen en el asilo organizan a los ancianos más “duritos” según su terminal de cédula para que puedan comprar comida el día que les corresponda. A las 4:00 am se montan en su carro y Vega los lleva a distintos supermercados de Caracas para que hagan la cola de la tercera edad y así poder adquirir lo que sea que estén vendiendo a fin de surtir de comida y otros enseres a la institución.

De parte de este centro para adultos mayores, Luis Francisco Cabezas, activista de la Organización No Gubernamental (ONG) Convite entregó un documento en el que detalla la situación de los derechos humanos de las personas de la tercera edad en Venezuela. El texto detalla que hasta el 15 de mayo, al menos 21 personas de este grupo etario fallecieron por diversas razones pero todas asociadas a la desnutrición y falta de medicamentos para su tratamiento.

Luis Francisco Cabezas, director de Convite. Foto: Crónica Uno / Miguel González
Luis Francisco Cabezas, activista de Convite

“Más de 2 kilos al mes están perdiendo los adultos mayores porque no están comiendo bien. No es lo mismo enfrentar zika o chikungunya pesando 35 kilos que 60”, afirmó Cabezas desde la entrada del geriátrico, en donde los ancianos comenzaban a hacer fila para que les dieran el almuerzo: un plato de pasta con pedacitos de pollo y un vaso de agua. “Hace ya un buen tiempo que solo nos dan agua. No hacen jugo porque no hay azúcar”, acotó Garrido.

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En el recorrido por el asilo participaron los diputados Jesús Abreu y Dignora Hernández, miembros de la Comisión Permanente de la Familia de la Asamblea Nacional (AN). La parlamentaria hizo referencia en sus declaraciones al Artículo 80° de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que establece: “El Estado garantizará a los ancianos y ancianas el pleno ejercicio de sus derechos y garantías (…) está obligado a respetar su dignidad humana, su autonomía y les garantizará atención integral y los beneficios de la seguridad social que eleven y aseguren su calidad de vida”.

Abuelitos de la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta. Foto: Crónica Uno / Miguel González
Los ancianos todos los días rezan el rosario a las 3:00 pm

El informe presentado por Convite adjuntó los resultados de los índices que anualmente elabora la ONG “HelpAge Internacional”, sobre la situación de los DDHH de las personas mayores en 96 Estados del ámbito mundial. En estos estudios, desde el año 2013, Venezuela ha quedado en los puestos más bajos de la calificación, lo que en el año 2014 lo situó como el peor país dentro de Latinoamérica; y para el 2015 solo fue superado por Honduras dentro de la región.

“Es necesario diseñar el Plan Nacional de Envejecimiento, no estamos preparados para envejecer en nuestro país”, comentó Cabezas.

Cartelera de la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta. Foto: Crónica Uno / Miguel González
Cartelera de la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta

Fotos: Miguel González



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