El oriental abandonó la Asamblea Nacional y optó por meterse en instalaciones militares, recorrer el país y hacer “Con el Mazo Dando” en un intento por mantener vivo el legado de Chávez y que la revolución no muera de mengua. 

Caracas. Y, mientras Eduardo Piñate —el “hombre fuerte” del presidente Nicolás Maduro— pone orden en el PSUV, el primer vicepresidente del partido, Diosdado Cabello, ha optado por moverse en patios que le son conocidos: los cuarteles militares.

Desde febrero, cuando dejó de asistir de manera regular a la Asamblea Nacional (AN), el oriundo de El Furrial, en Monagas, se moviliza a los estados con dos fines: reunirse con los oficiales y soldados y transmitir el programa “Con el Mazo Dando“, desde instalaciones militares.

En el primer trimestre de 2016, sostuvo cónclaves con militares en Caracas, en los espacios de Fuerte Tiuna; luego en Apure, Portuguesa, Sucre y, recientemente, en Monagas y Aragua, según señalaron fuentes del oficialismo a quienes llamó la atención esos datos porque podrían evidenciar lo que realmente busca y persigue Cabello.

¿Llenar el vacío de liderazgo en el chavismo?  ¿Lucirse como el “más radical y chavista”? o ¿prepararse para un eventual escenario electoral? ¿Hace campaña? ¿Evita que el chavismo radical se quede con ese 20 % que aún se identifica con Hugo Chávez?

“Ha pedido lealtad en los cuarteles”, relató un militar, cuya identidad se protege por temor a represalias.

¿Qué pasos está dando?

El 19 de mayo, Cabello envió un mensaje a la oposición: “Señores de la derecha, el grueso de nuestra Fuerza Armada jamás se prestaría para validar una acción golpista de ustedes que vaya contra esta Constitución. Dentro de esta Constitución todo, fuera de ella nada, absolutamente nada” (Programa Nº 108).

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El 26 de mayo en el Teatro del Círculo Militar de Caracas, dijo en presencia de oficiales: “Quienes son capaces de arrodillarse ante el imperialismo, los pueblos no los premian, terminan olvidándolos”.

El 7 de junio, en Cumaná, estado Sucre, ordenó a generales de la entidad “proteger al pueblo”. En fecha 7 del mes siguiente, visitó Monagas y, luego de reunirse con militares, participó en un acto del PSUV donde estableció cuál es la estrategia frente a la MUD: “A  la oposición no hay que confiarle absolutamente nada; no le podemos dar ni una sola concesión. Hay que atacarla con sus propias armas (…) Estamos obligados a combatir a esa derecha ambiciosa, mentirosa y fraudulenta. Debemos cerrarles todos los caminos para que no vuelvan a gobernar este país”.

En Cumaná, pidió a los presentes recitar la oración: “Me consumo y me consumiré de por vida al servicio pleno del pueblo venezolano, lo haré gustosamente, me consumiré todo lo que queda de mi vida. Así lo juro y lo prometo delante de mis hijo y mis nietos”.

El 14 de julio, en el programa 116 “Con el Mazo Dando”, negó que Maduro renuncie o deje el poder: “A Nicolás lo eligió el pueblo, y es el presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Nadie está negociando nada; esta revolución no se negocia. No llegamos aquí para traicionar al pueblo, nos quedamos con las botas puestas rodilla en tierra”. Dos días antes había conversado con el expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y le aseguró que apoyaba el diálogo, pero sin condiciones.

Seis amenazas de Cabello

A diferencia de otrora, Cabello rompe el protocolo. Al finalizar el programa de VTV o sus discursos se dirige hacia la gente, que lo abraza; lo besan quienes pueden; recibe cartas de ayuda, mientras sus escoltas se las ven duras para contener a las fans. El sábado 16, en su estadía en Maracay, temían que los empujones pudieran afectar su pie izquierdo, lesionado meses atrás.

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El discurso del monaguense gira en amenazas y en el desconocimiento a la oposición si gana cualquier elección.

Desde el cuartel Páez, en la Ciudad Jardín, al comparecer en acto de apoyo a la Misión Abastecimiento Seguro, lanzó seis alertas: uno, “Si el Parlamento incorpora a unas personas que no son diputados de Amazonas, vamos al TSJ para denunciar usurpación y que sean llevadas presas; no tienen inmunidad”. Dos, “ningún revolucionario está autorizado para hablar con VP, PJ o AD. Y si lo hace lo voy a decir. Hay gente que habla lindo y bello pero tiene espíritu traidor. La debilidad y la duda son traición”. Tres, “es una locura máxima la destitución de los magistrados del TSJ por la AN”. Cuatro, “si la derecha quiere elecciones, vamos a elecciones; si quiere calle, la tendrá”. Cinco, “empresa abandonada, empresa expropiada”. Y seis, “este año no habrá revocatorio, ni en 2017 al paso que vamos porque no cumplieron con la Constitución”.

Cabello está dispuesto a medirse en lo electoral, y también en sacar el arma: “Pongan la música que nosotros agarramos el paso: si ustedes dicen que la cosa es electoral vamos con lo electoral (…) Si la cosa es en la calle, vamos a la calle, pero si se les ocurre levantar un fusil, nos veremos en la calle con fusil en brazo”.

¡¡¡En eso anda el “hombre fuerte”!!!



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