Los servicios públicos se privatizaron de facto

Los vecinos cuentan que, cuando logran que las cuadrillas vayan a sus zonas a resolver las averías, les piden desde las cintas adhesivas hasta dinero para poder movilizar los equipos y repuestos. Si no pagan, pasan meses sin los servicios porque el Estado, quien los administra, se hace de la vista gorda.

Caracas. La desidia institucional, la falta de mantenimiento e inversión, el éxodo de profesionales y expertos mermó la prestación y calidad de los servicios públicos. Ahora están privatizados de facto. Los vecinos le pagan al Estado por partida doble: cancelan las tarifas y también las reparaciones, las fallas y averías.

Miriam Blanco —nombre ficticio por seguridad— vecina de la vereda 60 de la urbanización Carlos Delgado Chalbaud, de la parroquia Coche denunció que unos obreros de Corpoelec cobraron 18.000 bolívares soberanos para reponer la luz de su cuadra, cobrando 200 bolívares por casa.

Es un abuso porque ese es trabajo del Estado. Pagamos una tarifa mensual y se nos debe corresponder con un servicio permanente y de calidad. En el momento de presentarse una falla debe ser la empresa quien corra con los gastos.

El testimonio de Castro es parte de los muchos reclamos que ya se están visibilizando en las comunidades de la Gran Caracas, producto del colapso de los servicios públicos, crisis de la que no escapa el resto del país.

Agua, gas, energía eléctrica, recolección de desechos sólidos, transporte y conexiones son servicios que no se están prestando regularmente, en detrimento de la calidad de vida del ciudadano.

Una avería, una rotura de un tubo, el robo de unos cables, situación que se reparaba en un máximo de 48 horas, en estos momentos es una rutina que puede llevar meses sin solución de parte de las compañías estatales.

Ni el reporte a través de las líneas 0800 se puede hacer con tranquilidad, pues los centros de atención al cliente están ocupados de forma permanente.

Con suerte, si un operador responde, no hay alivio ante la queja y cuando, por fin, llega la cuadrilla al sitio de la falla, los obreros no tienen las herramientas, ni los repuestos para sustituir los equipos dañados.

Esa situación favoreció el mercado negro dentro del sector servicios. Tito Blanco, usuario, pagó Bs. S. 600 para que le restauraran la línea Aba de Cantv; esto luego de pasar más de un mes con el reporte en la mano.

“Si uno paga al de la cuadrilla de inmediato tiene línea. Yo cancelé 600 soberanos a una técnico de Cantv y ya tengo Aba. Lo hice porque necesito conexión para poder trabajar. Esto es una calamidad. En la oficina de Los Chaguaramos me decían: ‘Espere 72 horas, si tiene chance vuelva la semana entrante, es que en la zona hubo un robo de cables, los carros no tienen cauchos’. Siempre una excusa diferente. Sin embargo, no creí en el robo de cables, porque en la calle donde vivo no todos estaban sin el servicio”, dijo Blanco.

Se acabó la gerencia

La gravedad del asunto es que no se trata de un problema técnico en una calle específica. Es una generalidad lo que está sucediendo.

Por ejemplo, son más de 5000 suscriptores sin línea telefónica en Los Palos Grandes, según Juan Véliz, presidente del sindicato de la compañía; más de 700 familias sin luz en dos sectores de La Trinidad, dijo el concejal Omar Villalba de Baruta; más de 80 % de los habitantes reporta como malo el suministro de agua y casi 40 % de la población señala que sufre fallas con su Internet al menos una vez al día, según la Encuesta de Percepción de Calidad de los Servicios Públicos en Venezuela, del Observatorio Venezolano de los Servicios Públicos de la Asociación Civil Entorno, Sociedad, Desarrollo y Ambiente.

Juana Tenía, ama de casa, habitante de Camino Real, Puerto Ordaz:

“Tengo 15 días sin Cantv. Se hizo el reporte y estamos esperando. Si me llaman, la persona escucha que está repicando, pero yo no escucho nada. Unos vecinos también tienen tiempo así. Una persona de otro edificio tuvo que pagar 2000 bolívares soberanos a un técnico de Cantv para que le arreglara la línea. Otro vecino vio a los técnicos y les pidió que lo atendieran. Se lo arreglaron sin pagar. Ellos tienen la lista de todas las fallas, pero solo arreglan las de quienes pagan. Internet sí hay, pero desde el fin de semana ha fallado: va y viene”.

Atrás quedó la “séptima línea de acción” que Nicolás Maduro sumó el pasado 3 de julio a su Plan de Gobierno, con la que pretendía buscar solución a la deficiencia de los servicios públicos como transporte, agua, gas, salud y recolección de desechos sólidos. Uno de los tantos anuncios que ha hecho desde su llegada al Gobierno y que de nuevo termina engavetado.

Este año se han registrado en toda Venezuela 2239 protestas por servicios. Solo durante el mes de septiembre el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), contabilizó 272 acciones de calle para reclamar gas (125), agua potable (91) y energía eléctrica (56).

De igual manera la ineficacia y la falta de gerencia no solo echan por tierra esa “séptima línea”, sino también el Plan de la Patria 2013-2019, que en su objetivo número 3 contemplaba: “Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político”.

 Agua, el peor de todos

Julio Cubas, presidente del OVSP, presentó resultados de una encuesta realizada en ocho sectores del país (Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, Barcelona, Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Punto Fijo) entre los meses de julio y agosto de este año, y la conclusión más alarmante fue que 80 % de los entrevistados evaluó de manera negativa el suministro y la calidad del agua potable y, seguido, calificó de irregular el resto de los servicios.

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Hay sectores, como el barrio San Isidro en Petare, municipio Libertador, donde llega una vez al mes. Habitantes cuentan que lavan la ropa cada dos meses, se asean en poncheras para reutilizar el agua enjabonada en la limpieza de los baños y llenan todas las botellas de refresco que puedan tener en reserva.

Enviamos cartas a la alcaldía, hemos asistido a reuniones, trancado calles y nada de soluciones. Son muchas familias, los niños están afectados severamente con cuadros diarreicos y con alergias en la piel. Una cisterna nos costaba antes de la reconversión 30 millones de bolívares. Ahora, cómo pagamos eso. Cónchale alguien debe escucharnos, narró Miriam Bravo, vecina del sector parte alta del Derrumbe.

El ingeniero Norberto Bausson —con maestría en Ingeniería Ambiental, expresidente de Hidrocapital y del Instituto Municipal de Aguas y Acueductos del municipio Sucre—, consideró que todo este panorama se debe a que tenemos un servicio en decadencia que se fundamenta en el mal manejo y mantenimiento de las estructuras que se empezaron a construir en los años 20, las cuales se ampliaron en los 70 con la construcción de grandes embalses y se completaron con más de 200 plantas de tratamiento en todo el país.

“En las dos últimas décadas, no se han construido nuevos sistemas y, más bien, hay una gran incapacidad de gerencia de las grandes represas. Los grandes acueductos —que nos permitieron tener agua de calidad— y las plantas de tratamiento están deterioradas. Ahora nadie sabe cuánto está pagando por el servicio, pues hasta han desmantelado las oficinas de atención al público; no hay equipos, no hay material. Un ejemplo claro es que se necesitan 400 cuadrillas para tapar los huecos dejados por las averías y hay 10. Se perdió el interés para mejorar el servicio”.

Hoy en día, 82 % de la población, equivalente a 28.621.000 de personas, no recibe agua de manera regular. La que les llega esporádicamente es de dudosa calidad o no potable, según la Fundación Agua Clara.

La falta de mantenimiento de las redes de distribución y de las conexiones domiciliarias provoca pérdidas de 5400 litros por segundo de agua ya tratada.

Además, las fuentes de captación están deterioradas. Las cuencas, dentro y fuera del Sistema Nacional de parques, están intervenidas, taladas y contaminadas, con la consecuente disminución de sus caudales.

A eso se suma que la red de saneamiento no recibe mantenimiento, bombas, válvulas y tuberías ya vencieron su vida útil y no tienen posibilidad de ser reemplazadas, “pues lo que hay ahora es un desmantelamiento institucional”, citó el ingeniero Bausson.

Por argumentos como los antes expuestos es que, por ejemplo, en la parte alta de la parroquia La Vega llevan dos meses sin agua. Los vecinos aprovechan las lluvias y llenan los pipotes, para al menos asear los baños.

El OVSP tiene datos de que 35 % de los hogares recibe agua menos de dos días a la semana.

Y Verónica Pérez, habitante de Coche, lleva su cuenta: solo cuatro días al mes. Tan es así que dividí el costo de la tarifa y me fui a una oficina a cancelar solo eso, pues si tengo que pagar por el servicio recibido, mi derecho es pagar realmente lo que disfruto, comentó.

En los Altos de La Trinidad van a cumplir 300 días con los grifos secos. Algo verdaderamente inhumano. Pues ni teniendo dinero para comprar a diario cisternas se suaviza la violación de este derecho fundamental.

En noviembre de 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas afirmó que el acceso a cantidades adecuadas de agua limpia para uso doméstico y personal es un derecho humano fundamental de toda persona y un prerrequisito para la realización de otros DD. HH. y para llevar una vida digna.

Punto Fijo: 89,30 % de los habitantes calificó la calidad del servicio de agua como negativa. Esta es la ciudad que menos recibe agua potable de forma continua.

El artículo 304 de la Constitución establece que las aguas son bienes de dominio público de la Nación y que la ley garantizará su protección; mientras que el artículo 127 consagra la obligación del Estado, con la activa participación de la sociedad, de garantizar la protección del agua, además de otros elementos de los ecosistemas.

También en la Ley de Aguas, artículo 5, se menciona, entre otros aspectos, que el agua es un derecho humano y un bien social.

Sin embargo, eso es letra muerta en revolución, pues por agua hay protestas a diario: 91 contabilizó el OVCS solo durante el mes de septiembre.

Foto: Luis Miguel Cáceres

Yo tenía una luz…

La Encuesta de Percepción de Calidad de los Servicios Públicos reflejó que 35 % de los usuarios del servicio eléctrico en ocho de las ciudades más pobladas del país reportaron que sufren apagones tres veces por semana o más.

Y el Comité de Afectados por los Apagones da cuenta de los daños causados por esos cortes: 1462 reportes de electrodomésticos dañados al 31 de octubre de este año, siendo este último mes el de mayor incidencia con 339 denuncias.

Hasta los puntos de venta se están deteriorando con los apagones. Van 167 de estos aparatos averiados por fallas eléctricas, seguidos de 181 televisores, 184 ventiladores y 191 celulares.

También se han perjudicado computadoras, microondas, secadoras, lavadoras y neveras, equipos que las víctimas no pueden reponer.

Ya perdí el microondas, se me dañó una nevera y ahora es la lavadora. Se quemó el reloj. Me cuesta 22.000 bolívares soberanos. Por esto debería responderme Corpoelec, dijo Dora Díaz.

No solo los equipos electrodomésticos están en la línea de afectación. La red de cableado, los transformadores, las fases, los breakers, las centrales, todo está perjudicado, con el agravante de que la compañía eléctrica no tiene ni cinta adhesiva para aislar unos cables.

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Prueba de ello es la sorpresa que se llevaron los vecinos de la zona industrial de La Trinidad, donde hay 150 familias perjudicadas, y en Los Samanes, otras 600: tres transformadores explotaron hace 15 días y la respuesta de Corpoelec es que si ellos llevan los materiales, los ayudan con la restitución del servicio.

“Boca abierta nos quedamos”, dijo Aracelis Bolívar, mostrando la lista de los 20 materiales requeridos para solventar el reporte 269480, entre los que destacan dos tambores de aceite dieléctrico cada uno de 200 litros, jabón en polvo, cinta aislante, electrodos, solventes e incluso un ayudante mecánico.

La lista de requerimientos que le pidieron los técnicos a los vecinos de Baruta

El costo de esos materiales, para el momento de la entrevista, eran inciertos por Bolívar, quien mostró desconcierto por la situación, pues en esa zona adolecen de todos los servicios. “Y ahora tenemos que pagar si los queremos de vuelta”.

Jesús Armas, concejal por el municipio Libertador, dio un monto más escandaloso aún: piden a los vecinos que compren un transformador que cuesta 30.000 dólares.

El telefonito es una necesidad…

92 % de las personas que tienen telefonía fija están suscritas a Cantv, compañía nacionalizada en 2007. Mientras que 64 % de los usuarios de Internet acceden a través del ABA, también manejado por el Estado.

Omar Villalba, concejal por Baruta, añadió que en ese municipio cerca de 16.000 usuarios en estos momentos no tienen Internet suministrado por Cantv.

Además, en La Trinidad; en El Cafetal; en Prados del Este, en Terrazas del Club Hípico, por citar algunas urbanizaciones, tienen problemas con la telefonía móvil.

Como se desprende de todo lo anterior, el colapso de los servicios públicos no tiene que ver con una condición o clase social.

Antes las protestas estaban asociadas a las barriadas cuando no llegaba el camión con las bombonas de gas o por la falta de agua. Ahora, en los niveles medios y más altos de la sociedad se ven las mismas penurias e incluso con más insatisfacción.

Esto porque cuando en una zona popular cierran una calle con una manifestación es más probable que llegue alguna autoridad.

En cambio, en las urbanizaciones donde hay una estructura y una planificación urbana y social distinta, donde la protesta incluso puede ser llevar cartas a los organismos competentes y no quemar cauchos, tal vez los resultados se dilatan más.

Hay personas que tienen hasta más de un año sin conexión en sectores como Cochecito, parroquia Coche. En El Valle hay quienes están desconectados desde hace dos años. Igual en El Paraíso, más de 1500 beneficiarios esperan por la reposición de un cable de fibra óptica. En San Martín hay 3000 sin servicio y, según, es porque la fosa donde están los cables se encuentra llena de agua.

“Nos han dicho los técnicos que no hay bomba de achique y por eso no la han drenado”, dijo Rafael Rivero.

Juan Véliz, representante sindical de Cantv, admitió las fallas. “Mira, por ejemplo, en Los Palos Grandes de 11.000 suscriptores cinco mil no tienen línea. Y lo que está pasado es que 92 % de las casetas, donde están las centrales, estás sin aire acondicionado. La temperatura debería ser de 16 grados y en mucha supera los 30. Eso colapsó los equipos y es lo que está generando las averías”.

Romel Rengifo, diseñador gráfico, habitante de Ventuari, Puerto Ordaz:

La conexión me retrasa mucho el trabajo. Cuando hay apagones y regresa la luz, tarda en restablecerse el servicio. Desde el año pasado se han presentado las mismas fallas. A veces me tengo que ir al apartamento de unos familiares, especialmente como a las 6:00 de la tarde, cuando se pone más lenta la conexión. Entonces me encuentro con el otro problema: la falta de transporte”.

Nelly Rojas, montadora Web, residente Tumeremo: “A ratos hay Internet y a ratos no hay, la conexión es muy irregular. Me ha afectado mucho porque yo me llevo trabajo para la casa y la necesito. Con la línea telefónica no tengo tono como desde un mes para acá. Y a los vecinos les pasa igual, porque me llaman para ver si yo tengo”.

Lo otro que se ve en el resto de las compañías prestadoras de servicios es el éxodo de personal capacitado.

El ingeniero Winston Cabas, presidente de la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica, Mecánica y Profesiones Afines (Aviem), sostuvo que todo este panorama anterior se recrudece por la falta de gerencia y porque el sistema que administra es corrupto.

A su juicio, más de 400 centrales termoeléctricas del país están colapsadas por falta de mantenimiento y de combustible. “Y lo peor es que no tenemos recursos humanos para el mantenimiento, porque se están yendo del país y tampoco se cuenta con los insumos”.

El sistema eléctrico que se proyectó hace 40, 50 años es el que le está dando energía a todo el país. “Y por citar un ejemplo, la luz falla en Maracaibo y en Los Andes porque hay un problema de distribución y transmisión. Tenemos entre 15.000 y 16.000 megavatios instalados, de los cuales están operativos 3000. Sin energía no hay agua, no hay teléfono, no hay Internet. Esta es una situación muy grave”.

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Situación que se resuelve, retomando al ingeniero Bausson, con un cambio de autoridades e involucrando a la ciudadanía, “pues no podemos quedarnos de brazos cruzados”.

Frank Carmona, experto en telefonía y analista de los resultados de la encuesta de percepción, frente al colapso inminente, concluyó diciendo que lo más recomendable, y para que los venezolanos disfruten de servicios sin interrupción y de calidad, es que se vuelvan a privatizar de las empresas que los prestan.

Internet: San Cristóbal, Barcelona y Ciudad Bolívar son las tres ciudades que peor calificaron este servicio.

 

“Será por señales de humo”

El estado Táchira no escapa a la falla constante de conectividad. El pasado domingo, el sistema de voz y datos de Movistar colapsó y la falla duró hasta la tarde del lunes. Lo mismo ocurre con Cantv y Movilnet. Para realizar una llamada, los usuarios deben hacer hasta seis intentos para tener éxito, y si la otra persona contesta, hay que conversar rápido, ya que se corre el riesgo de quedarse hablando solo, pues las llamadas se cortan con frecuencia.

La zona de la frontera está sufriendo desde hace poco más de un mes por la conectividad. Comercios y particulares pasan “las de Caín” para realizar cualquier operación que requiera el uso de la fibra óptica, así como de comunicaciones, pues la intermitencia en el sistema de voz de todas las operadoras pareciera ser la constante.

“Tuvo suerte de ubicarme, mija, porque en todo San Antonio no hay señal de nada. De a ratos llega el Internet o Movistar. Movilnet está muerto. Para Llano de Jorge desde hace más de un mes no hay forma de comunicarse con la gente. Será por señales de humo”, dijo Alberto Suárez, habitante de la zona fronteriza.

Como comerciante, Suárez indicó que se le dificulta la venta de repuestos, ya que no todos están dispuestos a sacrificar el efectivo, pues el punto de venta no funciona y no hay datos como para hacer transferencias electrónicas. “Esto es consecuencia de la regaladera. Todos los servicios colapsan porque no se cobra lo que es y no se invierte en mejorar y modernizar. Antes éramos los primeros de Latinoamérica en telecomunicaciones, ahora creo que estamos por debajo de Cuba”, dijo.

No solo la frontera sufre. En San Cristóbal y demás municipios del Táchira la conectividad es intermitente. Las llamadas se cortan, los teléfonos móviles parecieran apagados y el servicio de Internet va y viene. Incluso este reporte de la corresponsal de Crónica.Uno en la entidad tuvo que ser enviado por el servicio que prestan las empresas de telefonía, ya que desde tempranas horas del jueves no había ABA en ningún municipio del estado Táchira.

“Tenemos una agencia de viajes y el sistema de reservas de vuelo requiere Internet y por eso no hemos podido vender boletería ni hacer reservaciones en hoteles ni nada. Cuando viene un cliente le decimos que nos dé megas para ver si agarra Internet inalámbrico y hacerle la gestión. Tres satélites en el espacio y estamos en la prehistoria”, dijo Elsa Martínez.

Y ni hablar del agua, ya van más de 24 horas en las que 10 de los 29 municipios del estado se encuentran sin el suministro por una rotura de uno de los tubos que aseguraban el agua desde el Acueducto Regional del Táchira.

Farmacias Maracaibo

Barcelona: 17 % de los usuarios contó que la luz se interrumpe una vez al mes.

Las telecomunicaciones en jaque

La deficiencia en las telecomunicaciones en el Zulia afecta el comercio, el suministro de combustible, la banca y puntos de venta y a la comunidad en general; todo ello relacionado con las fallas eléctricas que se registran en la región desde hace casi un año.

Reinaldo Márquez, dueño de un minimercado de víveres, asegura que sus pérdidas este año casi cierran en 70 % debido a las fallas en el punto de venta. “Decidí usar un punto de venta portátil, que trabaja con una empresa telefónica, pero me fue peor porque nunca hay cobertura para los datos móviles, incluso, como comunicarse por teléfono es difícil, la mayoría del tiempo se caen las líneas y quedamos incomunicados”.

En el caso del suministro de combustible la situación se repite con el chip. Uno tiene que bregar mucho a veces, sobre todo cuando se va la luz, porque se caen las telecomunicaciones y no hay manera de que el sistema lea el chip de los carros, comentó Adrián González, trabajador de una estación de servicio del norte de Maracaibo.

En general, las principales operadoras telefónicas presentan fallas en la comunicación, Alexandra Inciarte, gerente de un supermercado, confesó que hace dos años no tiene Cantv en su casa por problemas de mantenimiento en la red. No se robaron el cable, simplemente hay que reparar algo en la cajera principal y no hay presupuesto de la empresa para hacerlo. Entonces uno carga celular de lujo porque no salen las llamadas ni los mensajes casi nunca, pero para aumentar sí son buenos.

Con información de Marcos Varlverde @marcosdavidv, Mariela Nava @navamariela, y Ana Barrera @anabarr84

Fotos: Luis Morillo, cortesía vecinos, archivo


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