Para el Grupo de Lima la intervención militar en Venezuela no es una opción

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Venezuela se incorporó oficialmente al Grupo de Lima este lunes; Juan Guaidó asistió en persona. El bloque condenó enérgicamente la destrucción de ayuda humanitaria y los asesinatos de voluntarios desarmados por parte de fuerzas policiales y parapoliciales al mando de Nicolás Maduro, el pasado 23 de febrero. Estados Unidos instó a la coalición regional a “congelar de inmediato los activos de Pdvsa en sus países y transferirlos al gobierno de Guaidó”.

Caracas. Los integrantes del Grupo de Lima salieron al paso este lunes a la matriz de opinión que pretende poner como única salida a la crisis venezolana una intervención militar armada en el país, tras la respuesta violenta de Nicolás Maduro y sus colaboradores, el pasado 23 de febrero, ante el intento de ingresar ayuda humanitaria.

Durante la décimo primera reunión del bloque regional, realizada este lunes en Bogotá, Colombia, lo gobiernos condenaron de la manera más enérgica destrucción de ayuda humanitaria y los asesinatos de voluntarios desarmados por parte de fuerzas policiales y parapoliciales al mando de Maduro; y coincidieron en la necesidad de arreciar la presión política, diplomática y financiera contra Miraflores.

Incluso el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence —quien reiteró que para el gobierno de su país “todas las opciones siguen sobre la mesa”— no hizo ninguna referencia directa a la preparación de tropas ni hizo ningún llamado a conformar una coalición militar para que proceda contra Maduro, su régimen o sus colaboradores. Antes, por el contrario, enfatizó en la necesidad de seguir sumando apoyo mundial a la causa de la recuperación de la democracia en Venezuela.

De momento, Estados Unidos apuesta por seguir bloqueando el acceso de Maduro a financiamiento externo y al socavamiento de las lealtades dentro de la coalición gobernante en Venezuela, a través de la imposición y ampliación de sanciones individuales como las que este mismo lunes se aplicaron contra cuatro gobernadores del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), tres de los cuales gobiernan estados fronterizos.

Por ello instamos a los integrantes del Grupo de Lima a tomar cuatro acciones en concreto este mismo lunes: congelar de inmediato los activos de Pdvsa; transferir la propiedad de los activos de Pdvsa de los secuaces de Maduro al gobierno de Guaidó; restringir la entrega de visas para el círculo cercano de Maduro; y votar para reconocer al representante de Guaidó ante el Banco Interamericano de Desarrollo, dijo Pence durante su intervención en la reunión abierta del Grupo.

Reiteró el llamado a los miembros de la Fuerza Armada Nacional para que acepten “la generosa oferta de amnistía del presidente Guaidó”, que podría incluso implicar un alivio de las sanciones que pudieran estar pensando sobre sus cabezas. Pero les advirtió que si eligen respaldar a Maduro, entonces “deberán rendir cuentas, no encontrarán refugio, ni escape y perderán todo”.

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Un minuto de silencio

Presidente Juan Guaidó reiteró su agenda de tres pasos ante el Grupo de Lima: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Foto cortesia @CancilleriaCol

Antes de Pence, Guaidó había tomado la palabra para formalizar la incorporación de Venezuela al Grupo de Lima. El juramentado como presidente encargado tampoco habló de intervención armada contra Venezuela. Solicitó a los gobiernos de la región a actuar “con fuerza y firmeza” ante lo sucedido el 23 de febrero.

Al inicio de su intervención pidió a las delegaciones de 14 países integrantes del Grupo y a otras tantas asistentes como observadores, guardar un minuto de silencio por las víctimas mortales y heridos dejados por la represión de Maduro el pasado sábado.

Guaidó se comprometió a seguir al frente de la lucha por la restitución de la democracia en Venezuela y de la preservación de la democracia en la región: “Es importante recuperar la democracia en Venezuela porque quienes usurpan el poder amenazan la estabilidad del continente”.

Al igual que varios de los presidentes y cancilleres que participaron en el encuentro, Guaidó condenó que Maduro literalmente bailara en una tarima mientras en la frontera con Brasil asesinaban a indígenas pemones y en la frontera con Colombia incendiaban camiones con insumos.

El régimen de Maduro piensa que bloquear la ayuda humanitaria es un logro. Bailan en Caracas sobre tumbas de indígenas. Creen que normalizando la crisis podrán resistir. El régimen debe saber que la presión y cerco diplomático apenas empieza, dijo.

Denunció el uso de presos y grupos de choque —también llamados colectivos— contra la población civil como “última línea de defensa para masacrar a una población” y agregó: “Cuando apelan a fuerzas paramilitares y asesinos a sueldo es el momento de actuar”.

Destacó la unidad de los factores políticos venezolanos y la determinación de la ciudadanía a luchar por reconquistar la libertad: “Por eso es el momento de actuar y seguir construyendo esas capacidades con todos los escenarios internacionales posibles, con toda la fuerza para que cese esa situación dramática en nuestro país”.

Diplomacia sí, amenazas no

El anfitrión de la reunión, el presidente de Colombia, Iván Duque, centró su discurso en resaltar cuatro aspectos: uno, el impacto de la migración masiva de venezolanos; dos, la importancia del accionar coordinado y consensuado de la región para atender la crisis por un lado y generar presión contra Maduro por el otro; tres, rechazar cualquier opción que implique el uso de la fuerza militar; y cuatro, ratificar el reconocimiento a la Asamblea Nacional (AN) como única institución legítima en Venezuela y a Guaidó como la cabeza del proceso de transición.

“Estamos reunidos aquí para demostrar que la diplomacia, el cerco diplomático y la acción multilateral son más fuertes que las amenazas y discursos bravucones. La situación de Venezuela no es como lo quiere expresar la propaganda de la dictadura, un dilema entre guerra y paz, sino la continuación de la tiranía o el triunfo contundente de la democracia, de los Derechos Humanos y de las libertades”, sostuvo Duque.

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El presidente de Colombia aseguró que la quema de la comida y los medicamentos el sábado en la frontera “no es una victoria para Maduro sino una derrota moral y diplomática. Exhortó al Grupo de Lima para que de manera conjunta emita un llamado a las fuerzas armadas de Venezuela para que brinden su lealtad a la AN y a Guaidó. Asimismo, instó a la Organización de los Estados Americanos (OEA) a activar sanciones por lo ocurrido el fin de semana y al Banco Interamericano de Desarrollo para que contribuya a articular el plan de recuperación de Venezuela.

“El cerco diplomático es irreversible”, sentenció.

Instan a Bachelet a actuar

Foto cortesía @CancilleríaCol

En la cita participaron también los presidentes de Guatemala, Jimmy Morales y de Panamá, Juan Carlos Varela; los vicepresidentes de Brasil, Hamilton Mourao y la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez; así como el vicecanciller de Perú, Hugo de Zela, entre otros. Pero además destacó el acompañamiento de otros gobiernos que, sin pertenecer al Grupo, respaldan y reconocen a Juan Guaidó.

En su intervención, Jimmy Morales reclamó directamente a la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet por no actuar de inmediato en la situación venezolana: “Lamentamos que la ONU y la alta comisionada para los Derechos Humanos no esté procediendo de acuerdo con su mandato ante esta situación. Su informe no evidencia voluntad y espíritu democrático para arribar a una solución. Demandamos acciones fuertes de la alta comisionada Michelle Bachelet porque hasta el momento no ha cumplido su mandato en lo que respecto a Venezuela”.

Hugo De Zela expresó la “indignación de los peruanos” por lo ocurrido el 23-F y ratificó que para el gobierno de Lima “el uso de la fuerza en cualquiera de sus formas es inaceptable y no es una solución para lo que ocurre en Venezuela”. Sostuvo que “el único diálogo posible” es el que conduzca a elecciones libres.

Juan Carlos Varela comparó la caída de la dictadura de Noriega en su país con ciertas situaciones vividas en las últimas horas en Venezuela. Llamó a los actores internos y externos a no cometer los mismos errores para que el final del régimen de Maduro no sea como el de Noriega: “Las escenas vividas este fin de semana en Venezuela nos recordaron los últimos días de la dictadura en Panamá. Esperamos que la presión, el diálogo y la prudencia prevalezcan para que tengamos una solución diferente a la que se vivió en ese momento. Hago un llamado a la Guardia Nacional y al PSUV a que no cometan el mismo error que se cometió en mi país de enfrentar al pueblo e insistir en respaldar a un presidente ilegítimo. Detengan los enfrentamientos”.

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Por su parte, Hamilton Moura denunció que Venezuela representa un peligro para la democracia y seguridad en la región por mantener una sostenida adquisición de equipos militares sofisticados, haber armado a la población civil, tener entre sus “cúpulas a dirigentes involucrados con crímenes transnacionales” y “traer actores extraños a la región que pueden aprovechar un conflicto interno para mover piezas convenientes a su conflicto con occidente”.

A la salida de la reunión, Mourao enfatizó: “Para nosotros, la opción militar nunca fue una opción por lo tanto continuaremos con la presión diplomática y económica para que el régimen de Maduro se vaya y Venezuela pueda volver al seno de las naciones libres”.

Al cierre de la sesión de trabajo, el Grupo de Lima aprobó un comunicado que recoge las posiciones y propuestas expresadas por los países miembros. A su salida de la cancillería de Colombia, Guaidó era esperado por un grupo de venezolanos que le expresaron su respaldo y coreaban «¡Queremos regresar!». El gobierno de Colombia informó al final del día sobre la existencia de «creíbles amenazas a la vida de Guaidó y su familia». Pese a ello, Juan Guaidó ratificó a periodistas de Univisión que volverá a Venezuela. La sesión de la Asamblea Nacional fue reprogramada del martes 26 de febrero para el miércoles 27 de febrero a las 10 de la mañana.

Reunión tripartita

Foto: Cortesía Prensa Guaidó

Antes de la reunión de trabajo del Grupo de Lima, Juan Guaidó, Mike Pence e Iván Duque sostuvieron un encuentro trilateral.

Guaidó agradeció el respaldo de Colombia y Estados Unidos y ratificó que en Venezuela no existe un dilema entre la guerra y la paz: “Todos queremos la paz, pero no la paz de los cementerios. La paz no es la ausencia de conflicto cuando masacran a poblaciones aborígenes y a jóvenes que luchan por llevar ayuda humanitaria. Aquí el dilema es por restablecer la democracia, la determinación de toda la región en ese sentido”.

Duque reprochó lo ocurrido en la frontera: “Haber bloqueado el ingreso de un barco que zarpó de Puerto Rico, haber enfrentado y asesinado indígenas en la frontera con Brasil, haber incendiado medicinas y alimentos es la más grande derrota moral y diplomática de esa dictadura y no hay razón para que el mundo no le exija al dictador que salga”.

Mientras Pence trajo a Guaidó un mensaje del presidente Donald Trump: “Estamos con ustedes 100 %. Estaremos con ustedes hasta que se restaure la libertad en Venezuela. Los trágicos eventos del fin de semana solo han reforzado la resolución de EE. UU. de permanecer junto a Juan Guaidó”.

Fotos cortesía @CancilleríaCol y prensa Juan Guaidó


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