La crisis del túnel Guamacán agrava la escasez crónica en el estado Sucre, donde los ciudadanos pagan hasta 30 dólares por agua y expertos advierten que las reparaciones oficiales son solo temporales.
Cumaná. Para José Fuente, habitante de Campeche en Cumaná, estado Sucre, la emergencia hídrica no comenzó el 25 de febrero pasado, cuando se conoció el colapso del túnel trasvase Guamacán del embalse Turimiquire, porque donde vive el agua llegaba solo una vez a la semana al tanque que sirve a la comunidad y de allí, eventualmente, la distribuían a las viviendas.
Durante ese tiempo cargaba agua a su casa con mayor regularidad, gracias a la camioneta de su trabajo. Iba desde el sector Tataracual, en la parroquia San Juan, hasta la tubería matriz ubicada en La Llanada.
Sin embargo, cuando arreció la escasez José se vio en la obligación de pagar hasta $15 por 1000 litros de agua una vez a la semana, a través de los camiones cisternas que diariamente recorren las calles de Cumaná.
José vive con su esposa, sus dos hijos y su nieto de cinco años de edad. Para ellos, la normalidad es no tener agua por tubería y en medio de la emergencia que se vive en Cumaná, tras tres meses y 10 días sin agua, su presupuesto familiar mermó aún más.

Realidades distintas
Normelis Figuera pasó un mes sin una gota de agua en su casa en la avenida Cancamure. Luego de las maniobras de la empresa hídrica, comenzó a recibir una vez a la semana en la tubería de la jardinera de su casa, pero también tuvo que pagar en dos ocasiones $30 por 2000 litros de agua a un camión cisterna, debido a la escasez.
“En este momento el agua llega cada cinco días por 36 horas, pero la mayoría de veces no se cumple ese tiempo y la quitan antes”, dijo.
Marielena Domínguez es doctora y en el centro comercial donde funciona su consultorio pasaron de pagar $70 por 5000 litros de agua, a $30 en días recientes.
“El agua es el negocio del momento. Pasamos de comprar tanques, contenedores y bombas, a pagar por el agua que es nuestro derecho humano”.

Lo oficial
Oficialmente el 28 de mayo Johanna Carrillo, gobernadora del estado Sucre, habló sobre la situación hídrica, para señalar que 200 hombres trabajaban en la reparación del túnel trasvase Guamacán y que realizaban labores de instalación de estructuras metálicas conocidas como “costillas”, para reforzar la estructura.
Rommel Contreras es físico de la Universidad de Oriente (UDO Sucre) y desde que inició la emergencia hídrica en el mes de febrero, publica en la red social Facebook un análisis de la situación que compromete el desarrollo de tres municipios del estado Sucre y Nueva Esparta.
Precisamente en su publicación en torno a las declaraciones oficiales, señaló que se tratan de labores de estabilización de emergencia pero “no equivalen a una rehabilitación estructural integral del túnel”.
Contreras aseguró que las costillas metálicas se emplean para sostener zonas locales inestables o colapsadas, mientras se define una solución permanente.

Desinversión
Integrantes del Programa Venezolano Educación Acción en Derechos Humanos (Provea) realizaron una visita a Cumaná y conocieron de cerca la emergencia hídrica que padece la ciudad, a través del informe del Colegio de Economistas del Estado Sucre (CEES).
Concluyeron que la situación no es producto de un fenómeno natural imprevisible, sino el resultado de una cadena de decisiones públicas erráticas, omisiones presupuestarias y una desinversión real sostenida durante más de una década.
A comienzos del mes de mayo la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció la asignación de dos millones de su Fondo de Emergencia Global para socorrer la emergencia hídrica en el estado Sucre, agravada por el colapso del sistema Turimiquire.
Sin embargo, no fueron precisados los mecanismos de distribución y ejecución de esos recursos aunque extraoficialmente se conoció que sería a través de organizaciones sociales sin fines de lucro.

