El hantavirus y la  fiebre hemorrágica venezolana tienen por origen a familias de virus distintas (Bunyaviridae y Arenaviridae). La primera ataca el sistema respiratorio y la segunda afecta el sistema vascular y la coagulación. Pero ambas son transmitidas al hombre (zoonosis) por ratones de campo o silvestres.

Caracas. Luego de que el Ministerio para la Salud confirmara la muerte de tres personas en Anzoátegui por el hantavirus y desvinculara el deceso de tres médicos, en Barinas, al mismo patógeno, las dudas persisten. Hasta el momento las causas de los fallecimientos en la entidad llanera siguen sin aclaratoria oficial.

Ante la falta de información los especialistas exigen la activación de un cerco epidemiológico para determinar el origen del brote y diferenciarla de la fiebre hemorrágica venezolana (FHV), un patógeno también transmitido por roedores que acumula casos confirmados en Barinas y Portuguesa, de acuerdo con el último boletín epidemiológico.

Para la comunidad médica la confirmación de tres muertes en Anzoátegui, por hantavirus, deja más dudas que respuestas. La aclaratoria estatal se produjo tras las alertas de la Federación Médica Venezolana (FMV) sobre una patología cardiorrespiratoria que cobró la vida de seis personas entre el oriente y los llanos del país.

Tras la muerte de los médicos Jhovanny Silva y Rafael Díaz, y Cecilia Chávez, por un cuadro severo con fallas neurológicas, respiratorias y hematológicas, el Colegio de Enfermeros de Barinas exigió al Ministerio de Salud una investigación para identificar el patógeno causante, ante la sospecha de FHV.

A la par de estos pronunciamientos, el despacho sanitario notificó 12 casos de FHV en su último balance epidemiológico, una enfermedad que también transmiten los roedores.

Esta última enfermedad causada por el virus Guanarito, guarda similitudes con el hantavirus, pero se trata de otra condición zoonótica distinta.

Mientras la causa del brote en Barinas sigue sin esclarecerse, especialistas del sector salud insisten en que la respuesta estatal debe ir más allá de una aclaratoria y exigen acciones epidemiológicas inmediatas.

Parecidos pero no iguales

Para el doctor Huniades Urbina, expresidente la Academia Nacional de Medicina, la reaparición de estos brotes evidencia falencias dentro del sistema sanitario nacional. Y ante la falta de certezas, subrayó que la responsabilidad de confirmar estas muertes recae en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, encargado de realizar las pruebas científicas.  

“El asunto es que hay que hacer una diferenciación y un control epidemiológico de los animales que son portadores, en este caso ratones y ratas. Le toca al Estado mantener a raya estos animales y cada quien en su casa debe hacer una desinfección”.

Añadió que la confirmación de los casos de hantavirus y la severidad de los cuadros clínicos en los fallecidos supone una emergencia sanitaria que debe ser controlada con el erradicación de los reservorios en los llanos centro occidentales, Anzoátegui y Bolívar.

El 2 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió una notificación del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre un brote de enfermedad respiratoria aguda grave, que incluía dos fallecidos y un pasajero en estado crítico, a bordo de un crucero con bandera neerlandesa.

En los días sucesivos las pruebas de laboratorio realizadas en Sudáfrica confirmaron la infección por hantavirus. Por su parte, en Venezuela la presencia de esta enfermedad tiene antecedentes de casos letales en comunidades vulnerables como Delta Amacuro, donde murieron 13 niños sin diagnóstico confirmado en la década de los 90.

“El hantavirus se conoce en Venezuela desde 1993. Además de los cinco estados llaneros, Anzoátegui y Delta Amacuro también son zonas endémicas de esta enfermedad”, destacó Urbina.

En cambio, la FHV fue reportada en el país en septiembre de 1989 en el municipio Guanarito, del estado Portuguesa. Es una patología causada por el virus Guanarito, que afecta sobre todo a trabajadores agrícolas.

El hantavirus y la FHV tienen por origen a familias de virus distintas (Bunyaviridae y Arenaviridae). La primera ataca el sistema respiratorio y la segunda afecta el sistema vascular y la coagulación.

Pero ambas son transmitidas al hombre (zoonosis) por ratones de campo o silvestres. Estos animales aunque no sufren la enfermedad, mantienen estos virus activos en su organismo y lo expulsan de forma continua. 

Tras el contagio los síntomas suelen ser fiebre alta, malestares musculares, síntomas gastrointestinales y dolor de cabeza.

Urbina explicó que este tipo de enfermedades no se transmiten por contacto directo entre personas ni por ataques directos de los animales. El contagio se produce por las heces, la saliva o la orina de los ratones. 

Transmisión y prevención

Cuando estos desechos se secan sobre alimentos, enseres o pisos, sus partículas quedan suspendidas en el aire.

En viviendas y oficinas, el especialista aconsejó aplicar medidas de limpieza:

  • No barrer en seco: Esta acción dispersa el polvo contaminado en el aire y facilita la inhalación de las partículas virales.
  • Uso de cloro: Antes de limpiar cualquier espacio sospechoso, se debe rociar abundante agua con cloro sobre las superficies.
  • Protección de mucosas: Es obligatorio evitar el contacto de las manos sucias con la boca, los ojos o la nariz.
  • Saneamiento: Si la presencia de roedores es elevada, la recomendación es acudir a empresas especializadas en desratización.
  • Higiene frecuente: El lavado de manos con agua y jabón es la primera barrera de protección.

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